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LA NÁUSEA

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Portada de LA NÁUSEA

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Autor: JEAN-PAUL SARTRE
Título original: La nausée
ISBN/ASIN: 9789500306539
Género: Literatura contemporánea
Editorial: LOSADA
Fecha de publicación: 1938
Fecha de edición: 2007
Número de páginas: 290

Sinopsis:
Por encima de su formato de diario íntimo, La náusea (1938) es sin duda una novela metafísica, una novela de un innegable calado filosófico, pero también es el relato detallado de la experiencia humana de una calamidad, de una calamidad de nuestro tiempo: el sentimiento y la contemplación del absurdo de la existencia. Antoine Roquentin, su protagonista, está afectado de esa enfermedad en virtud de cual produce un vértigo muy desagradable, una arcada difícil de controlar.

 
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EL APRENDIZAJE DE LA SOLEDAD
4.78 con 9 votos

Ha sido un acontecimiento extraordinario, de esos que suceden en contadas ocasiones a lo largo de toda una vida y como tal, digno de figurar en mi bagaje existencial. Sensaciones, momentos en el tiempo, cruce de caminos mentales; multitud de formas diferentes podrían dar nombre a lo sucedido durante la semana en curso. Jean-Paul Charles Aymard Sartre dio a luz al ciudadano Antoine Roquentin en 1938, en un parto tan extremadamente placentero para su primerizo autor como doloroso para todo aquel futuro lector que sepa descifrar el mensaje encerrado en ese bote de tinta roja que contiene su obra, elocuencia reafirmada hasta el extremo del paroxismo para quién firma esta reseña. Casi tres cuartos de siglo después, a principios de un mayo de 2012, clausuro la lectura de LA NAUSEA, giro el cuello a izquierda y derecha arrancando un leve gemido a las astillas de hueso que resbalan por mi espina dorsal, después miro hacia arriba y hacia abajo; allí en lo alto observo el mismo cielo cambiante de todas las primaveras mientras presencio allá abajo como mis manos que tiemblan nerviosas de emoción contenida, desplegan una y otra vez el abanico de páginas del libro como si así pudieran ahuyentar al demonio que encierra dentro. Simone se lo explicó a Jean-Paul, mientras Anny se disfrazó de diosa materialista y menospreció el espíritu de Antoine... Some of these days you’ll miss me, Honey.

La estructura en forma de diario de la novela es algo bastante relativo, ya que como podemos observar el autor “malgasta” días enteros en una solo línea (como cualquiera de nosotros podría despachar 24 horas de su existencia de un solo trago), mientras que dedica ciertos ramilletes de tiempo, tan precisos como exactos (viernes a las 3, jueves a las 6…) a desarrollar toda una serie de anécdotas capaces de envolver al lector en una nebulosa de fluida narrativa ajena al río del transcurso de la acción. En todo caso, asistimos a los últimos estertores de la estancia de Antoine en Bouville, un pueblucho en mitad de ninguna parte del que Sartre (intentando “engañar” al lector, ya que afirma en cierto pasaje que es la 7ª población francesa, algo que, investiguen ustedes al respecto, no consiguió hacer con un servidor, a no ser que decidiera disfrazar una innombrable ciudad bajo el pseudónimo de Bouville, que también podría ser…) antes de partir hacia París en busca de un poquito más de… grandeza. Él que lo ha viajado todo, lo ha leído todo, lo ha vivido todo; él que tiene la facultad de valorar a las personas con un simple vistazo, y de borrar a los personajes superfluos de un solo plumazo. Todo ocurre allí, el descubrimiento de la extraña sensación, el reencuentro con Anny (descomunal en cuanto al contenido de la conversación en uno de los escasos pasajes dialogados de la obra), allá localizamos su territorio de acción, su coto de caza, entre cafés y las señoritas que los sirven, además de sus inexcusables visitas diarias a la biblioteca municipal. Supongo que no olvidaré nunca ese paseo, un domingo cualquiera, de Antoine por Bouville, sus parques y sus gentes, sus convenciones sociales, la idiosincrasia propia de los personajes que pululan por la calle vestiditos de domingo a las 12 del mediodía en cualquier ciudad, ayer y hoy, prueben ustedes sino a observar atentamente… Some of these days you’ll mis me, Honey.

Todas aquellas personas que hayan tenido la oportunidad de disfrutar de esta obra maestra de la literatura, que reposa desde ya en el Olimpo de la Inmortalidad de mis lecturas personales, sabrán valorar en su justa medida el peso que tiene en ella el personaje del Autodidacto, lo pongo en mayúscula porque así quiso que fuera el propio Sartre, y todo aquello que surgió de su relación con Roquentin (un tipo asocial, extremadamente reservado y solitario, rara avis que sobrevuela las alturas de la inteligencia suprema). Un Autodidacto vendría a ser alguien que aprende por si solo de las cosas que le ofrece la vida, que no acepta las enseñanzas de los gurús que imponen los tiempos dados y nunca prestados; aunque busque desesperadamente el contacto con ellos para pasarles, con tanto disimulo como respeto, la esponja que todo lo absorbe por la espalda (es)cultural. Alumno de todo maestro de nada, gracias por todo y desgracias por nada. Múltiples vericuetos se pueden tomar desde el sendero que conduce la trama; personalmente, y una vez devorado ese tercio final que incluye el apoteósico cierre de la obra (donde entre cosas el autor nos devela la edad real de Roquentin, algo que supongo tirará por tierra muchas de las conjeturas prematuras del lector desprevenido…), olvido voluntariamente presentarme en esa estación donde el tren de las sombras ya emite el último aviso a los pasajeros que desean marchar; aquí me quedo, todavía tengo muchas ganas de aprender. Y vuelvo al Rendez-vous des Cheminots, pido un café solo y le suplico a la camarera que vuelva a poner aquel antiguo disco de vinilo, quiero volver a sentir como la aguja de diamante que surca las venas de notas, de letras, crepita de nuevo sobre la superficie oscura y lisa del objeto redondo; quiero escuchar de nuevo aquella canción de la solista negra sin nombre, acompañada por su banda de jazz, y cuyo estribillo dice aquello de… Some of these days you’ll mis me, Honey.

Escrito por _567_ hace mas de un año, Su votacion: No ha votado

DESESPERANTE (E IMPRESCINDIBLE)
4.25 con 8 votos

"Algo me ha sucedido, no puedo seguir dudándolo. Vino como una enfermedad; no como una certeza ordinaria, o una evidencia. Se instaló solapadamente poco a poco; yo me sentí algo raro, algo molesto, nada más. Una vez en su sitio, aquello no se movió, permaneció tranquilo y pude persuadirme de que no tenía nada, de que era una falsa alarma. Y ahora crece..."

Sartre me llevó a un lugar oscuro, desesperante...con sensaciones que no me terminaron de gustar...pero el lugar era tan poderoso y cautivador...

Pienso que lo primero que hay que tener en cuenta al empezar esta obra, es que Sartre es un filósofo, no un novelista a la antigua usanza, que no se caracteriza por seguir las pautas "normales" que se suelen cumplir a la hora de escribir una novela(comienzo, desarrolo, desenlace), en este caso, todo es desarrollo...como un nudo, en el que Sartre utiliza a los personajes para plasmar sus vivencias, su..."existencialismo"..y el desenlace no existe como tal, el desenlace lo ponemos nosotros al interpretar su obra.
Escrita en forma de diario, es interesante seguir los pensamientos de Roquentin a lo largo de la novela, cómo se cuestiona su existencia...cómo va y viene, dando vueltas y vueltas a la pregunta cumbre sin respuesta:¿Existo?...su mente nunca descansa.
Pero existir, no es lo mismo que vivir y al enfrentarse a ese dilema, Sartre hace que a una se le revuelva el estómago, como a él...(la náusea es la propia existencia.)

Escrito por Nastenka hace mas de un año, Su votacion: 8

ESTOY CONTAGIADO, TENGO LA NAUSEA
4.2 con 5 votos

Hace tiempo que llegué a la conclusión de que los buenos libros se viven más que se leen, la buena literatura no es un simple pasatiempo sino una experiencia más. La Nausea, mejor lo escribo en mayúsculas, LA NAUSEA sin embargo creo que no se puede leer ni se puede vivir, habría que inventar un nuevo verbo que describiese el viaje existencial que supone esta especie de pseudonovela-ensayo con tintes de autoterapia, y un fuerte cariz irónico y crítico.

La nausea de Sartre no es nada y lo es todo, existe porque está ahí impreso frente a ti, y se lee como un libro normal, se empieza por la primera página y se lee de izquierda a derecha cada línea, y después se salta a la siguiente. Pero una vez que acabas de leerlo o de viajar a través de él, cuando lo tienes entre tus manos ya no es el mismo libro que empezaste; la portada es la misma pero para tus ojos no es así, algo pasa cuando la retina envía la información visual al cerebro y este lo procesa, algo extraño sucede que tu mirada está como transfigurada, el libro parece haberse transformado en una especia de cofre que guarde en él toda una serie de las pesadillas más terribles y los sueños más ansiados; sin embargo lo peor de todo, es que cuando lo abres de nuevo, y vas releyendo algunos fragmentos percibes que hay frases que brotan entre las líneas que están impresas y que te impiden leer lo que había originariamente, uno solo puede ver unas palabras que han nacido en algún lugar ¿de tu cabeza o es que libro está cambiando?, empiezas a dudar de ti mismo: ¿será fruto de mi imaginación?

Entonces lo entiendes todo: estás contagiado, tú también tienes la nausea.

Escrito por DeanMoriarty hace mas de un año, Su votacion: 10

LA NÁUSEA DE EXISTIR
3.75 con 4 votos

Tengo un gran recuerdo de este obra. Debo decir que me ha causado gracia, aunque no haya sido la intención del autor, en varios pasajes del libro. Era tanta la coincidente la personalidad del personaje principal del libro con mi forma de ser, y mucho más en aquellas épocas turbulentas y patéticas de mi vida, que en vez de haberme deprimido, me alegraba (posiblemente de no sentirme tan solo, tan anormal). Esto último lo he conversado con un amigo mío quién me había contado que a su padre también le había parecido en cierta forma algo cómico. Es que es tan grotesca la personalidad del protagonista; se detiene en detalles tan delirantes, como aparentemente insignificantes (por supuesto que no lo son), que mueven o a risa o a unas insoportables ganas de vomitar (me han ocurrido ambas cosas leyendo "La náusea"). El hábito como un mecanismo absurdo de repetición del hombre, la aparente vacuidad de muchas de las acciones que realizamos a diario, los ideales, los sentimientos, las pasiones, los argumentos que defendemos con tanto fervor, parecen, en determinados momentos de furiosa "lucidez", un auténtico conjunto de naderías, sin asidero ni justificación.
Es existencialismo en estado puro, y tiene un final sorprendente que no revelaré aquí, pero que espero que esta incógnita sirva para suscitar la curiosidad de todo aquel que haya leído esta crítica.

Escrito por nikkus2008 hace mas de un año, Su votacion: 9