En sopadelibros.com utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu navegación.
Si continúas navegado por la web, consideramos que aceptas su uso.
Para cambiar la configuración del navegador y/o obtener más información del uso de cookies en sopadelibros haz click aquí.
loading Enviando datos...

UN HOMBRE ENAMORADO (MI LUCHA, TOMO II)

4
1 votos
Portada de UN HOMBRE ENAMORADO (MI LUCHA, TOMO II)

Comprar UN HOMBRE ENAMORADO (MI LUCHA, TOMO II) en Amazon.es

Autor: KARL OVE KNAUSGARD
ISBN/ASIN: 9788433978912
Género: Biografías, Memorias
Editorial: ANAGRAMA
Fecha de edición: 2014
Número de páginas: 632

Sinopsis:
De ser hijo a ser padre. Éste es el paso del autor en la segunda parte de las seis que conforman Mi lucha, esa inmensa novela autobiográfica que la crítica ha descrito como «un proyecto demencial que sólo los verdaderos genios pueden alcanzar». Karl Ove deja a su mujer y se marcha a Estocolmo. Allí se hace amigo de Geir, otro noruego, intelectual y fanático del boxeo. Y vuelve a encontrarse con Linda, una poeta que le había fascinado en un encuentro de escritores, y que será su segunda mujer. Su mundo cambia mientras él escribe y cuenta cómo es volverse a enamorar, los goces y los engorros de la paternidad, la necesidad de escribir, la cotidianeidad de la vida en familia o el cómico fracaso de sus vacaciones, la humillación de las clases de preparación al parto, las peleas con los vecinos... Knausgård escribe con una veracidad punzante sobre los instantes que componen una vida, la de un hombre que anhela con igual intensidad la soledad y el amor.

Ficha creada por salakov

 
Ordenar reseñas:

VULGAR
5 con 6 votos

Vida vulgar. Existencia vulgar. Introspecciones pretendidamente elevadas, y sin embargo, a causa de ello, incluso más vulgares. Y esa prosa limpia y mecánica que destacan algunos medios, prosa pop, prosa ligera, también vulgar.

Empieza la novela: paseo a mis tres hijos por el parque, mi mujer se ha vuelto una extraña, voy a una insoportable fiesta de guardería de mi hija mayor, soy un calzonazos: 150 páginas. Ahora cuento un poco cómo conocí a mi esposa y me enamoré de ella (quizá las mejores páginas de esta novela): 300 páginas. Entre medias, inserto introspecciones “elevadas” (nótese el entrecomillado) sobre Dostoievski o conversaciones pretendidamente existencialistas con mi amigo Geir. Para que se vea que me quejo hasta la arcada de mi vulgaridad, pero muy en el fondo soy profundo que te pasas. No os equivoquéis.

Y prosigue la novela: no soporto a mi suegra (¿quién la soporta?), de vez en cuando como, de vez en cuando también bebo, tengo una vecina que me toca mucho los cojones: 500 páginas. Y pim pam, otra conversación trascendental entre amigos escritores, en ello que cambio un pañal, friego el suelo, miro árboles, cocino, otra copa con mi amigo Geir… y 600 páginas después de vida vulgar, existencia vulgar e introspecciones aún más vulgares, voy y menciono a Kiefer, —joder, ¡oh!, flipándolo ahí como lector, porque ya estaban tardando en hacer referencia a él todos los escritores del mundo, porque Kiefer es tan bueno que es raro que no lo mencione todo Dios—, y comienzas a leer con detenimiento y emoción:

«¿Has visto ese cuadro de Kiefer? Un bosque, no ves más que árboles y nieve, con manchas rojas entremezcladas, y luego están nombres de algunos poetas alemanes, escritos en blanco, Hölderlin, Rilke, Fichte, Kleist. Es la mejor obra de arte realizada después de la guerra, tal vez en todo el siglo pasado. ¿Qué aparece en el cuadro? Un bosque. ¿De qué trata? Bueno, pues de Auschwitz. ¿Dónde está la relación? No trata de pensamientos, penetra en lo más profundo de la cultura, y no se puede expresar mediante pensamientos El cuadro se titula Varus.»

Y arrrrrrggggh, tras este prometedor párrafo introductorio, que en mi opinión resulta explícito y suficiente, aguarda otra disertación pretenciosa, pedante y sin ningún tipo de sentido, otro tirarse el moco más del bueno de Karl Ove, quien escribe “para recuperar el mundo”, coño, joder…

«Cuando leo a Lucrecio, todo trata del esplendor del mundo. Y eso, el esplendor del mundo, es un concepto barroco que seguramente se extinguió con él. Trata de las cosas. Lo físico de las cosas. Los animales. Los árboles. Los peces. Si a ti te da pena que haya desaparecido la acción, a mí me da pena que haya desaparecido el mundo. ¿Pero qué es el Apocalipsis? Los árboles que desaparecen en Sudamérica. El hielo que se derrite, el nivel de agua que sube. Si tú escribes para recuperar la seriedad, yo escribo para recuperar el mundo. Bueno, no este mundo en el que me encuentro. Precisamente no lo social. Los Gabinetes de Curiosidades del Barroco. Los Cuartos de las Maravillas. Y ese mundo que está en los árboles de Kiefer. Es arte. Nada más.»

Y así todo.

¿Y sabéis lo peor de todo? Que le falta rabia. Es un llorón sin rabia, este tipo. Se queja, se lamenta, se hace cruces, alardea de ir a pecho descubierto… pero en el fondo le falta rabia. Un cagarse en Dios a tiempo, le falta, una prosa más fuerte, un exabrupto más sincero, un poco de humor sarcástico y cabrón sobre lo miserable de su existencia. Es un cronista del patetismo, un cronista sin sangre. Y en la “literatura del yo”, eso resulta imperdonable.

Así las cosas, este segundo tomo de “Mi lucha” (4ª mejor novela del 2014 para Babelia, cuidado, como para volver a hacerles caso: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/18/babelia/1418927732_556078.html), resulta una lectura entretenida, incluso ágil, pero bastante insatisfactoria. Su ingenuidad no da lo que promete. O al menos lo que yo busco en la gran lectura introspectiva y personal: Pessoa, Pizarnik, etc. Eso mismo que encontré en la fantástica “Una cuestión personal” de Kenzaburo Oé. O en escritores noruegos, eso que supe ver en el Thomas F. de Kjell Askildsen. Un desangrarse. Una voz que se alce. Un compendio de revelaciones. Un grito.

No un diario inane del lamento, no una escenificación de la rutina. No la frialdad de esta crónica de la repetición que es “Un hombre enamorado”.

Y eso.


P.D.: “Varus” es un gran cuadro, como todos los de Kiefer, pero a los que habéis llegado hasta aquí recomendaros otros dos cuadros del alemán: “Las célebres órdenes de la noche” o “Flores de ceniza”. O buscad también la instalación: “Las mujeres de la revolución”. De nada.

Escrito por salakov hace mas de un año, Su votacion: 4