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GUERRA Y PAZ

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Portada de GUERRA Y PAZ

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Autor: LEÓN TOLSTOI
Título original: Voyna i mir
ISBN/ASIN: 9788495303714
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: TALLER DE MARIO MUCHNIK
Fecha de publicación: 1869
Fecha de edición: 2007

Sinopsis:
«GUERRA Y PAZ es, junto a ANA KARENINA, no sólo una de las obras maestras de Lev Tolstói, sino probablemente la obra cumbre de la literatura realista del silgo XIX. Poema épico, vasto fresco de una época y elegía por los perdedores, esta portentosa novela cuenta la invasión de Rusia por parte de las tropas napoleónicas. Un sinfín de personajes, entre la vida y la muerte, nimbados por el deseo de gloria y redención, desfilan por estas páginas inolvidables, donde Tolstói, como un nuevo Homero, forja de nuevo una poética de la guerra como ya nadie será capaz de volver a fundar.»

Etiquetas: Guerra, Clásico, S XIX, Literatura Rusa, Realismo, Guerras Napoleónicas, 1812

 
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EL FINAL DE GUERRA Y PAZ
5 con 1 votos

Esto no es una reseña de ‘Guerra y paz’ sino unas notas sobre su final, que ocupa 412 páginas, incluye dos epílogos -de 75 y 50 pp. respectivamente- y que he leído con el corazón en un puño sin motivo. (Siempre según la versión definitiva de 1873, en la edición de Austral que lamentablemente es la única en que se conserva la soberbia traducción de Lydia Kúper para el taller de Mario Muchik. La otra versión, de 1866, cambia en contenidos, estructura, páginas y caracteres y desenlaces).


Nikolai, Andréi y Pierre, los tres protagonistas, alcanzan el clímax de sus historias en la primera parte del Libro cuarto. No sólo son caracteres absolutamente distintos entre sí, sino que Tolstoi adecua su escritura a cada uno. Nikolai podría actualizar al héroe aventurero de una “novela romance” o de una leyenda de la Rusia absolutista de las que tanto debían gustar en Francia (“Jacquot el desorejado”, de Dumas); Andréi es un héroe clásico, capaz de elevarse al rango de las tragedias; y Pierre es de los tres el personaje más del gusto “moderno”, un burgués de educación europea con una profunda neurosis: no sabe lo que desea. Los tres despliegan una asombrosa interioridad por medios distintos: Nikolai se caracteriza por la descripción de sus acciones; Andréi por una evolución interior altamente narrativizada y Pierre por un despliegue de monólogos, innovadores sueños oníricos, focalizaciones y momentos de un temprano estilo indirecto libre. Lo más asombroso es que apenas te das cuentas de que el estilo cambia entre uno y otro. Como tampoco te das cuenta de que nunca (creo) coinciden los tres en escena.

Relacionando a los tres protagonistas está Natasha. No la añado entre los protagonistas porque Natasha es, tan sólo, el objeto de deseo que circula entre Nikolái, Andréi y Pierre dando consistencia y movimiento a la novela. Lo digo de manera algo reduccionista y provocadora porque no deja de ser cierto y porque nada de se entiende en “Guerra y paz” sin Natasha, objeto de deseo y piedra angular en el centro de un triángulo. Sin embargo, la imaginación literaria y humana de Tolstoi es tan expansiva que Natasha y su desarrollo se convierte en uno de los arcos más hermosos de “Guerra y paz”.

Si hay un cuarto protagonista, este es la Historia y las digresiones al respecto, las Guerras napoleónicas, lo que a Tolstoi le gusta llamar como si fuese un fenómeno newtoniano “el desplazamiento masivo de Occidente a Oriente y de Oriente a Occidente.

Nada más comenzar el Libro cuarto los tres protagonistas alcanzan el clímax de su arco narrativo. Cada uno según su talante: mediante un asunto compromiso, mediante una elevada lucha entre el amor, el orgullo y la muerte o mediante el contacto miserable con la vida humilde y el “alma rusa”. Estamos en una novela de 1800 páginas y las cosas función despacio: entre el inicio y fin de este encadenamiento de clímax suceden 74 páginas. Son, con razón, las más emocionantes de la novela. ¿Y luego? Todavía quedan 338 páginas.

El Libro cuarto es el libro de Pierre y de la Historia, aunque en libros anteriores el balance se saldó de otro modo. La segunda, tercera y cuarta parte del último volumen de ‘Guerra y paz’ están dedicadas enteramente a recoger lo sembrado en la primera, a cómo cambia el carácter de Pierre tras el encuentro con Platón Karatáiev y a la fatal retirada de los franceses. Dando consistencia al arco de este Libro: Natasha, que vira de Andréi hacia Pierre. Prácticamente son 203 páginas de anticlímax antes de llegar al mayor anticlímax de los dos epílogos.


Tenéis que perdonadme que insista tanto en contar las páginas, no se me ocurre nada más banal, pero me he dado cuenta de que lo que más me emociona de ‘Guerra y paz’ y de las novelas de su clase es su dimensión temporal. Y el tiempo en literatura se mide así: en páginas.

Ya me pasó durante el baile de Natasha, que leí con hondísima emoción. Desde que se anuncia el baile sabes que Natasha y Andréi se van a encontrar (casi) por primera vez. Sabes que se van a enamorar. Son tal para cual, su vida hasta ese momento los ha llevado a ese punto e incluso han tenido un encuentro indirecto predisponiéndoles a lo que va a suceder. De pronto, todas, todas, todas las líneas de las novelas coinciden en un mismo punto que Tolstoi ha construido con sumo cuidado. Y sabes que tras ese encuentro nada será lo mismo. En mi caso particular, que estaba releyendo la novela, sabía incluso cómo iba a acabar su romance al final. Y, sin embargo, el conocimiento de lo que está por venir, lo que ahora llamamos “la memez de los spoilers”, no hace si no intensificar la emoción del momento. Lo que deseas leyendo el baile de Natasha es presenciar en detalle y con placer cómo va a suceder todo lo que sabes que va a suceder. El suspense es eso. No es un truco del prestidigitador que oculta información (al lector, a los personajes), sino la construcción de un bloque temporal tan cohesionado que en cada segundo de lectura se dilata el presente en una emoción vastísima donde se siente todo el tiempo pasado y futuro.

La novela realista era eso. En absoluto aquella supuesta tiranía del relato sobre la historia, es decir, de la lógica dramática sobre “la vida” de las escenas, del “narrar” sobre el “mostrar”. En cada novela decimonónica suele haber una teoría de la acción, de las relaciones humanas y de la Historia, pero no es más que un esqueleto. El principio compositivo de ‘Guerra y paz’ es tanto lógico y dramatúrgico como muy especialmente temporal. De lo que se trata es de ver en escena cómo los personajes habitan y transforman con sus actos esas estructuras.

El efecto del tiempo se siente todavía más en la primera parte del Epílogo de ‘Guerra y paz’. La segunda, nada tiene que ver con la novela. Es un apéndice, un ensayo sobre la Historia y la antinomia entre libertad y necesidad verdaderamente interesante, pero que si no fuera por la necesidad de Tolstoi de dar siempre la última palabra no estaría integrado en la novela cerrándola a la manera de las conclusiones con que se cierra una disertación cualquiera.

La primera parte del Epílogo también comparte esa necesidad de tener la última palabra respecto a todo y puede llegar a sentirse como una traición. Respecto a la Historia, el matrimonio, la sociedad, la política, Rusia y, por supuesto, los personajes. En ninguna otra parte resalta tanto el conservadurismo de Tolstoi que cuando aquí quiere dar a sus protagonistas un final feliz. Me enfadé cuando despacha a Sonia como una mascota o una “flor estéril”, como si cientos de páginas atrás no hubiera compadecido sus vivos deseos o no hubiera conocido el conflicto entre su lealtad a los Rostov y su amor a Nikolái. Tuve una sensación de similar decepción hacia todos los demás cierres; y, sin embargo, son páginas que he leído profundamente emocionado, igual que las últimas partes del Libro cuarto.

La emoción sin un motivo narrativo de estas páginas no está, pues, en los acontecimientos, sino en el tiempo. Ante el Nikolái del epílogo, responsable y terrateniente, es imposible no evocar sus crisis anteriores, su ímpetu como soldado, como cazador, como jugador y perdedor aguerrido o su compromiso, hace más de mil páginas, en el invernadero con Sonia… y sentir entonces el efecto de cierre, el peso temporal de 1800 páginas de novela, de la vida que pasa, de los sueños rotos, las posibilidades perdidas, la madurez alcanzada, que si bien el final es feliz -y creo que en el caso de Nikolái lo es especialmente- sigue produciendo una tremenda, indefinida e injustificada emoción. Lo mismo puede decirse de Natasha, que parece otra, y uno siente y comprende esa honda transformación mediada por la pérdida, la culpa y el dolor; de Pierre, de Marie y de cuantos personajes aparecen en el epílogo, con la emotiva presencia fantasmal de Andréi a través de su hijo y de los recuerdos. Antes que la calculada escritura, que el gracejo de la expresión, que la coexistencia de códigos distintos en una misma novela o que los múltiples subtextos, esta dimensión temporal de la novela me parece lo más valioso y bello del género, la maestría épica de ‘Guerra y paz’.

Escrito por Tharl hace un mes, Su votacion: 10

NIKOLAI, ANDREI, PIERRE, NATASHA...
4.67 con 9 votos

Llega al fin, la deseada y temida ocasión de leer GUERRA Y PAZ. Deseada, porque mis anteriores lecturas de Tolstoi, ANNA KARENINA, y LA SONATA KREUTZER me agradaron mucho; y temida, pensando en su extensión de unas mil doscientas páginas. Lo cierto es que no se parece en nada a ANNA KARENINA, ambos, son libros extensos y muy bien escritos; pero ahí terminan las similitudes. El autor, manejaba en aquel, el amor como sentimiento apasionado; y el matrimonio como institución, analizando en que casos existe o se deja de existir, coincidencia entre ambos conceptos
GUERRA Y PAZ es algo, aún más ambicioso. Tolstoi quiso aquí compendiar muchas cosas; su visión del amor; su percepción del ambiente social; sus ideas sobre el Estado; su enfoque de la Historia; en fin, mucho y muy denso. Para ello, eligió el marco temporal y geográfico de la Rusia aristocrática de principios del siglo XIX, en coincidencia con las guerras napoleónicas. Comienza, describiendo el mundillo social en que se desenvuelven los protagonistas y presentando una multiplicidad de gentes que se mueven en dichos ámbitos familiares y sociales. No existe inicialmente, conexión entre unos y otros; pero según va describiendo a las personas, a sus familias y amigos y los lugares donde se reúnen, la trama va avanzando, y cada personaje, va tejiendo los hilos que le van ligando con los demás, de tal manera, que a la mitad del libro se puede decir ya, que están todos, en alguna medida, vinculados entre sí.
Una primera y elemental observación, nos enseña que los protagonistas de la novela pertenecen, básicamente, a un único estrato social, el de la nobleza terrateniente, mientras que el resto de personajes, en cierta medida se limitan a acompañar a los principales. Esa situación parece presuponer una cierta desatención de Tolstoi, hacia la inmensa mayoría de la población rusa, compuesta fundamentalmente por un campesinado (los mujiks) que en situación de servidumbre, léase semiesclavitud, dependía totalmente de la buena o mala voluntad de sus dueños. Esto, parece extraño, sabiendo sus convicciones de tipo ético, religioso o filosófico, que no cuadran bien con ese atisbo de indiferencia por los problemas de los mujiks. Pero, hemos de tener en cuenta que él pertenecía a esa clase social dominante y que el ambiente acomodado, era más adecuado que cualquier otro, para contar la historia que él tenía en la cabeza. También, utilizando como excusa la entrada de uno de los personajes en la francmasonería rusa, y el aluvión de teorías ilustradas francesas y inglesas que intentaban entrar en el aparato del Estado, Tolstoi aprovecha para lanzar sus particulares digresiones sobre los posibles cambios en el sistema de servidumbre, o sobre otros muchos temas.
Mención aparte, merece el tema militar; que por algo la novela exhibe en su título la palabra guerra. Literariamente, le sirve para dividir la novela en bloques, introduciendo paréntesis bélicos, que delimitan las distintas partes del libro. A la vez, le permite someter a los personajes que acuden a la guerra, a un baño de cruda realidad, que amarga su frescura previa, convirtiéndolos a su vuelta, en personas completamente cambiadas. Aparte de esa utilización estructural de lo bélico en el entramado del libro; le da al estamento militar, como a las demás instituciones, un repaso exhaustivo, enseñando su organización; su jerarquía; y su vinculación con el resto de la sociedad. Se preocupa por describir los lances de las batallas desde primera línea de fuego; empezando por las tensas horas, inmediatamente anteriores a los disparos, siguiendo por el fragor de la lucha y terminando con un primer balance del combate. Tolstoi nos revela inequívocamente, su antibelicismo, cuando describe el ambiente en la sociedad rusa previo a las batallas; los hombres hierven de entusiasmo, las mujeres mitifican la marcha de los hombres al frente, los uniformes se lucen con orgullo y gallardía, se sueña con los laureles que se ganarán en combate. Todo este fausto y toda esta parafernalia, se derrumban luego estrepitosamente, cuando todo ha terminado. Se toma entonces conciencia de las derrotas; el honor queda por los suelos, y los hombres vuelven trastornados por los horrores que han sufrido, o que han visto sufrir a los demás. Con esta contraposición entre el ambiente prebélico y el post bélico, deja claro de manera descarnada, el horror de las guerras y la futilidad asombrosa de aquellas entusiastas manifestaciones patrióticas previas, cargadas con el aura de un absurdo romanticismo.
Con toda esta multiplicidad de conceptos entrelazados, Tolstoi define un escenario sumamente ambicioso, tanto, que corre el riesgo de crear un libro pesado y farragoso; pero, su tremenda calidad como escritor le permite superar perfectamente ese reto. No creo, que el lenguaje utilizado sea la base sobre la que se asienta su gran calidad de escritor; al menos en la descuidada edición de Mondadori que yo he leído, no me parece que sea un texto, estéticamente, extraordinario. En mi opinión, la clave de su éxito, está, en como sabe dotar a su texto de una gran carga emocional, creando un intenso hilo argumental en el que se integran los personajes. Como estos parecen estar dotados de vida, reaccionan a su libre albedrío, con su ética particular, y con su propia moralidad. No entendí, porqué en algunas fases del libro, el autor escribe de algo que no viene a cuento. Así, cuando cuenta la caza del lobo con perros en las fincas de los Rostov; disecciona el mecanismo de la caza, las razas de los perros, sus enfermedades y los nombres de cada perro. He de suponer, que tanto detalle, sobre algo tan nimio, tiene algún sentido, pero no sé cual, y lo achaco a alguna fijación suya con ese tema. Lo cierto es que no se hace pesado, y a pesar de su gran extensión, se lee con facilidad; además, creo que conviene leerlo deprisa. Esto, no es como EL QUIJOTE, en el que se puede uno recrear, y saborear un texto maravilloso leyendo pausadamente y sin agobios. La clave de GUERRA Y PAZ, es, como decía al principio, su carácter de compendio de múltiples contenidos enlazados en tramas superpuestas; existe por tanto una tensión latente, que no se debe dejar enfriar. Se aprecia mejor esa visión global de conjunto, leyendo el libro de un tirón. Resumiendo, un mensaje centrado en los sentimientos personales de amor y de relación social; un elaborado argumento reciamente constituido; y unos personajes principales de gran entidad. Todos estos elementos reunidos y mezclados dan lugar a algo difícil de definir, pero fácil de pulsar, que es la gran talla como escritor de Tolstoi. Las historias que nos cuenta no son demasiado novedosas, pero sabe trasmitirlas con un mensaje dotado de una profunda carga sentimental. Sus historias, juegan con los mismos mimbres del folletín y es su gran capacidad como comunicador de sentimientos, la que sitúa a Tolstoi, en la cima. No es de desdeñar tampoco, la importancia como documento, de la parte bélica del libro. En esa materia también conecta con el lector, que a través de su lectura, siente la intensa emoción de haber estado presente en ese momento clave de la Historia; sentimiento posible gracias a que la eficacia de su pluma se sitúa al mismo nivel de la trascendencia del acontecimiento.
Pero, dejando la fría disección del libro, y dando sólo mi particular opinión de lector que se ha entretenido con este libro; GUERRA Y PAZ me ha emocionado algo menos que ANNA KARENINA. Las razones, están en que la historia es tan extensa en personajes y en tiempo, que a veces, cuesta volver a retomar los avatares de los Rostov, cuando ya te habías centrado con Andrei, para luego abandonarle y pasar a Pierre, y vuelta a empezar y eso con tantos y tantos personajes. Además, no es fácil, mantener el nivel de reconocimiento de todos ellos, sobre todo, durante las trescientas cincuenta primeras páginas, antes de la primera batalla. En esa fase inicial, el carrusel de personajes resulta un poco mareante. Luego, vienen los enfrentamientos bélicos, que Tolstoi nos cuenta con gran profusión de detalles, como si estuviera muy interesado en que el lector capte todo lo relacionado con la estrategia. Pero no es fácil seguirlos y se acaba uno perdiendo con la tremenda profusión de datos. Al final, comprendes que es imposible una percepción precisa de los movimientos de tropas y te contentas con que el poso de sensaciones en la mente, se pueda asimilar a una auténtica presencia virtual en el campo de batalla de Austerlitz o de Borodinó, sintiendo que el texto, te ha permitido vivir la lucha en primera línea simulando un poderoso efecto de presencia real.
Para terminar, hay que decir que se trata de un libro magnífico, al que Tolstoi, al querer abarcar tanto, le confiere una complejidad, que hace que lo puedan disfrutar algo mejor aquellas personas con una óptima capacidad de retentiva de nombres; mientras que otros, menos dotados, nos desorientamos un poco en algún momento. En ANNA KARENINA, no recuerdo haber sentido esa sensación de despiste momentáneo; quizá por que la historia estaba más centrada en menos personas, y los amores de las parejas protagonistas, posibilitaban, a mi juicio, una mayor facilidad para saborear y extraerle, todo lo que el gran escritor que era Tolstoi, fue capaz de ofrecer.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 9

DEMASIADO LARGO
4.17 con 6 votos

Que el libro es un clásico indispensable e indiscutible, una maravilla genial escrita, que la evolución de los personajes es magnifica, la fascinación que produce por momentos, la absorción en épicas pero crudas realistas batallas, son cosas que no creo que nadie dude sobre esta magna obra. Pero, soy al único al que le ha parecido demasiado largo?

Admito que esperaba un "Los miserables" ruso, que durante casi 2000 páginas me trasladara a todas las clases sociales de la época y a su historia, a traves de unos personajes y unas reflexiones sobresalientes. Gran error por mi parte, "Guerra y paz" solo se centra en las clases altas, hasta parece a veces que los campesinos y los siervos viven bien felices y contentos gracias a unos amos magnáminos.

El primer tomo, las primeras mil páginas (no conozco apenas ningun otro libro del que se pueda decir eso), estan genial, pero el segundo tomo... No es que pierda de calidad, para nada, cada pasaje sigue siendo maravilloso, pero es siempre lo mismo, todos los personajes principales, sobre todo Andrei y Pierre a lo largo del libro siguen el mismo esquema: Suceso traumático->Cambio interior->desarrollo de su vida segun este cambio-> Suceso traumático->Vuelta a empezar. Asi durante todo el libro, no es que no me guste el esquema, me encantan los cambios de estos personajes, sus reflexiones en esos momentos me parecen memorables. Pero me parece una psicología del personaje algo simple, la gente no cambia SIEMPRE ni NECESARIAMENTE de golpe CONSCIENTEMENTE tras un suceso traúmatico, de hecho la mayoria de los cambios son sutiles y graduales, como ocurre un poco con Rostov, de ahi que me haya acabado pareciendo tan interesante, a pesar de no caerme nunca demasiado bien. Desde luego en este aspecto Tolstoi me ha parecido algo simplon.

Por otro lado, cuando la novela no se dedica a sus formidables personajes, se dedica a los sucesos históricos. Es aqui donde más me ha decepcionado, a parte de dar siempre la misma reflexion, machacandola aún más en un último prologo, por otro lado necesario y fascinante, pero no hay que ser tan repetitivo, que vale que si, que no te gustan los historiadores, me ha quedado claro tolstoi. Es a estos momentos del libro a los únicos a los que les pesan un poquitin los años.
A parte de esto, los personajes históricos contrastan radicalmente con los ficticios, aparecen planos, carentes de interes, caricaturizados y en el caso de Napoleon menospreciados e insultados hasta el extremo. El único que sale bien librado es Kutuzov, que es el hombre más sabio del mundo y que entiende todas las cosas...

Al repetirse en el libro constantemente esto pues acaba cansando, eso si, hasta que no pasan unas mil paginas ni te das cuenta. Aún con todo esto, seria incapaz de mutilar esta gran obra recortandola para acortarla. Cómo quitar alguna escena si todas ellas estan dotadas de una fuerza, una emoción y una belleza fascinante.

Tambien aprovecho para repetir una advertencia que ya he visto por ahi. Que nadie intente devorar el libro o se indigestara, que no lo destroce asi, y que lo lea sin ansia saboreando cada página.

Por cierto, hace unos dias, el 20-09-2019, hicieron 100 años de la muerte de este gran autor.

Escrito por Tharl hace mas de un año, Su votacion: 10