En sopadelibros.com utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu navegación.
Si continúas navegado por la web, consideramos que aceptas su uso.
Para cambiar la configuración del navegador y/o obtener más información del uso de cookies en sopadelibros haz click aquí.
loading Enviando datos...

EGIDIO, EL GRANJERO DE HAM. HOJA DE NIGGLE. EL HERRERO DE WOOTTON MAYOR

Tendencia a subir 6.7
10 votos
Portada de EGIDIO, EL GRANJERO DE HAM. HOJA DE NIGGLE. EL HERRERO DE WOOTTON MAYOR

Comprar EGIDIO, EL GRANJERO DE HAM. HOJA DE NIGGLE. EL HERRERO DE WOOTTON MAYOR en Amazon.es

Autor: J. R. R. TOLKIEN
ISBN/ASIN: 8445070363
Género: Fantástica
Editorial: MINOTAURO
Fecha de edición: 1981
Número de páginas: 144

Sinopsis:
Egidio, el granjero de Ham, no tenía el aspecto de un héroe. Era gordo y de barba roja y disfrutaba de una vida lenta y confortable. De pronto, un día, un gigante bastante sordo y corto de vista entró por error en las tierras de Egidio. Más por suerte que por habilidad, el granjero logró asustarlo y echarlo. La gente de la aldea lo vitoreó: Egidio el granjero era un héroe. La reputación de Egidio se extendió a lo largo y a lo ancho de todo el reino. Por tanto, era natural que cuando el dragón Chrysophylax visitó la comarca, todos pensaran que Egidio el granjero era el único que podía combatir con el dragón.

Ficha creada por Morg

 
Ordenar reseñas:

CUENTOS DESDE EL REINO DESPAREJO
5 con 2 votos

En el pueblito de Ham, en el Reino Medio, vivía el granjero Egidio, con su esposa Agueda, su perro Garm y un trabuco con el que espantaba a intrusos molestos. Garm, más que un fiel amigo o un bravo guardián, era un cuzco pulguiento, desvergonzado, cobarde y adulón, y sabía hablar (cosa, al parecer, muy frecuente entre los cuadrúpedos de aquel entonces), aunque no en latín. Salvo el detalle del habla, todos conocimos a una calamidad así.

El caso es que una noche, husmeando aquí y allí, Garm, presa de un susto de muerte, advirtió que un gigante invadía las tierras de su amo, y dio la alarma. No sabiendo si creerle o no, Egidio tomó su trabuco y salió a defender sus bienes; y cuando también él vio al gigante, se asustó tanto como su perro, y accidentalmente disparó el trabuco, que casualmente apuntaba más o menos a la cara del invasor. Un surtido de insólitas municiones dió de lleno en esa cara; el gigante maldijo a los insectos chupasangres que, según creía, lo estaban picando, y, desalentado, emprendió el regreso a casa, en la montaña, justo cuando algunos vecinos de Egidio se habían asomado, instados por Garm, a ver lo que prometía ser un épico y desparejo duelo a muerte. Al ver que el gigante se retiraba (herido de muerte, según creían), decidieron que Egidio era un gran héroe, y acudieron a felicitarle. La heroica fama del granjero trascendió, llegó hasta el monarca, y éste lo recompensó con un regalo: una recia aunque sobria espada, que pronto sería el orgullo de Egidio.

Desafortunadamente, el gigante no mantuvo su bocaza cerrada en la montaña, y su exagerado relato de tierras de prodigiosa abundancia despertó el interés de un dragón rico, voraz y de rancia estirpe, Crisófilax Dives, que emprendió el vuelo hacia el Reino Medio y día a día fue acercándose a Ham. Todo un compromiso para un héroe ocasional que, de repente, quiere ser sólo un simple granjero, y que tiene la desgracia de haber sido obsequiado con una espada que, además -se descubrirá enseguida- no es cualquier espada, sino una de leyenda...

EGIDIO, EL GRANJERO DE HAM, una de las narraciones más amenas y accesibles del maestro Tolkien, ha sido definida como cuento para niños. No encontramos en él villanos siniestros al estilo de Morgoth, Glaurung, Gothmog, Sauron o los Nazgûl. El más dañino, Crisófilax, es lo bastante temible para devorar al párroco que osa sermonearlo por sus fechorías, pero se achica hasta el ridículo ante Egidio, pese a que éste, como héroe, dista de ser intimidante. Sumado a ello el estilo jocoso de la narración, la obra es apropiada para un público infantil, pero por otro lado, por más que venga en tono de chanza, hay apuntes de crítica social que la acercan al público adulto. Lo mejor es dejar de lado todo prejuicio y sencillamente disfrutar de una muy divertida lectura.

En castellano, este cuento se publicó por primera vez con otros dos: HOJA, DE NIGGLE, y EL HERRERO DE WOOTTON MAYOR, ninguno de los cuales alcanza el nivel de EGIDIO... . El primero de los dos trata de un pintor preocupado por terminar una obra antes de emprender cierto viaje (la muerte) y siempre postergada por diversas interrupciones. El protagonista, Niggle, no es sino el propio Tolkien temiendo dejar inconclusa su obra, que inconclusa efectivamente dejó a su muerte. Vale, entonces, como retrato de sentires íntimos del autor, pero a mí me aburrió bastante, por lo demás.

Todavía más extraña, aunque algo más amena -pero sin llegar a los niveles de Egidio... - es EL HERRERO DE WOOTTON MAYOR. Curiosamente, menos que el herrero del título resaltan los cocineros que intervienen en la trama. En el poblado de Wootton Mayor, cada veinticuatro años se celebra una fiesta, llamada de los Veinticuatro, a la que son invitados veinticuatro niños. Hay una cocina en el pueblo, propiedad del Ayuntamiento, y un Cocinero Mayor cuya máxima oportunidad de lucirse llega justamente en ocasión de la Fiesta de los Veinticuatro, en particular con una Gran Tarta por la que se juzga su profesionalismo.

Un día, el Cocinero Mayor de turno, que trabajaba hasta entonces sin aprendices, se toma unas vacaciones y vuelve con un muchacho forastero, Alf, a quien hace su aprendiz, y al que la gente de Wootton Mayor no termina de habituarse ni aun después de tres años, después de los cuales, el Cocinero Mayor, estando ya muy próxima la Fiesta de los Veinticuatro, se marcha para siempre y sin decir adónde, dejando a cargo a Alf. Pero como parece muy joven para ser ascendido, el puesto de Cocinero Mayor termina recayendo en Nokes, a quien en Argentina definiríamos como un chanta: puro aspaviento y engreimiento, pero deja hacer casi todo el trabajo a Alf, lo observa de soslayo para aprender de él, y se lleva todo el mérito. Habiendo Nokes decidido que dentro de la Gran Tarta debía esconder veinticuatro sorpresas, una por cada niño invitado, a último momento incluye una vigesimoquinta, una rara estrella plateada de la que Alf, con gran mofa del nuevo Cocinero, dice que es mágica. Llegada la Fiesta de los Veinticuatro, desaparecen hasta las últimas migajas de la Gran Tarta, aparecen todas las chucherías escondidas en ella... Menos la dichosa estrella. Hasta aquí, todo medianamente interesante, pero lo que sigue no mantiene el nivel.

Estos tres cuentos fueron recientemente republicados, junto con otros dos, ROVERANDOM y LAS AVENTURAS DE TOM BOMBADIL, en CUENTOS DESDE EL REINO PELIGROSO. Señor Cristopher Tolkien, con todo respeto... ¿qué tal si dejamos de currar con el talento de Papá? A menos, y esto no se debe descartar, que en este caso la culpa sea menos de él que del mundillo editorial involucrado...

Escrito por EKELEDUDU hace mas de un año, Su votacion: 7