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DUBLINESES

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Portada de DUBLINESES

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Autor: JAMES JOYCE
Título original: Dubliners
ISBN/ASIN: 9788420639178
Género: Literatura contemporánea
Editorial: ALIANZA
Fecha de publicación: 1914
Fecha de edición: 2002
Número de páginas: 232

Sinopsis:
Los quince relatos que componen Dublineses sorprendieron en su tiempo por la libertad de su lenguaje, la crudeza de los temas y las alusiones que salpican el texto. Sin embargo, la obra -que pese a la aparente independencia de las narraciones posee una profunda unidad- no pretendía escandalizar, sino ofrecer la visión global de la realidad,o, en palabras de James Joyce (1882-1941), "denunciar el alma de esa hemiplejia o parálisis que algunos llaman ciudad". Si, en efecto, Dublín se erige en protagonista de la obra, a la vez como medio histórico concreto y como símbolo de todas las metrópolis del mundo, los relatos, a su vez, se ordenan en torno a cuatro motivos: las primeras experiencias infantiles, las frustraciones de la juventud, los desengaños de la madurez y, por último, la ruina final de las ilusiones.

Ficha creada por Hamlet

 
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JOYCE II
5 con 4 votos

15 relatos cada uno con su protagonista, todos ellos dublineses, y lo primero que me pregunté fue cómo no hay nada, o si lo hay, cómo no me he enterado, cómo no tiene una fama equiparable en España, una obra que haya hecho lo mismo con Barcelona o Madrid. Todo el romanticismo peri puberal de Portrait of a young artist se lo sacude Joyce de un plumazo y sí, consigue “literaturizar” lo supuestamente cuotidiano de un modo que, más allá del tirón mediático de todos los anglo parlantes, parece que pocos han podido conseguir.

Pero, ¿qué es lo cuotidiano? ¿Poner lavadoras? ¿Lavadoras dublinesas? Echando la vista atrás y repasando el tema de los diferentes cuentos yo diría que hay siete de los quince que van sobre las relaciones de pareja y otros cuatro cuyo tema podría resumirse como: la familia. Así que tienes 11/15 sobre parejas y familia. Luego un poco de nacionalismo, un poco de infancia y un par sobre camaradería y vida nocturna en Dublín. Sin embargo, estas etiquetas las pongo tras destilar cada relato hasta el punto de dar con el tema en una sola palabra, así que todos y cada uno de ellos tienen un riqueza mucho mayor, en realidad, y son los matices que rodean ese tuétano fundamental de cotidianidad, lo que los hace bastante excepcionales.

Los cuentos, a excepción de los dos últimos, se leen en un suspiro. Es difícil encontrar calidad tan concentrada y por eso os ánimo a leerlos. Sería gracioso que echarais las cuentas luego, a ver si os salen como a mí o si, por el contrario, esos matices de los que hablo harían que para vosotros los temas de cada relato fuesen distintos. Existe una película de John Houston, por cierto, inspirada en Los Muertos, el último, más largo y probablemente mejor, que trataré de “conseguir” uno de estos días.

Después de leer su obra teatral Exiliados (triángulo amoroso reflexiones alrededor de las direcciones espacio temporales que puede tener el vector del amor), Dublineses y conocer algo de oídas la trama de Ulises, tengo una hipótesis sobre el éxito de James Joyce. En el fondo de toda su obra se esconde la que para él es la mayor preocupación de los hombres. Esa preocupación, con la que millones de personas han empatizado emocionalmente, más allá de su explicitación en las obras, y lo han llevado al olimpo de los escritores es… que tu churri no te la dé con queso, justo lo que pensabais, ¿verdad? Seguro que no soy el primero que lo dice, hay una tensión en la obra de Joyce que trasmite el miedo a ser engañado por la esposa. ¿Será el motivo de que los otros escritores hayan hablado siempre tan bien de él?

En fin, animaos a haceros con Dubliners, seguro lo disfrutáis.

Escrito por Volsung hace mas de un año, Su votacion: 8

DUBLÍN 1914
4.83 con 6 votos

“Un caso triste”, así se llama el episodio de Dublineses que más me gustó. Pero debo decir que son historias que se disfrutan frase a frase, palabra a palabra, Joyce sabe crear momentos que, primero, son interesantes para enseguida ser intensos, sentidos y por esas y otras razones, amenos e inolvidables. Pero, fíjate, que me estoy refiriendo a momentos, lo que cuenta Joyce te llega según absorbes unas palabras capaces por si mismas de crear una tensión instantánea para, una vez planteado el esquema, de repente, desaparecer, difuminarse sin que el lector pueda concluir otra cosa que no sea la evidencia de que lo importante es esa capacidad para crear una historia leve cuyo mayor mérito es la intensa afectación a que somete al lector. Y, puestas así las cosas, es todo un logro sacar tanto de tan poco, y que la pequeña historia se desvanezca de repente en el momento en que se esperaba su desenlace, carece completamente de importancia; uno comprende que lo bueno era lo anterior, cuando el autor se recreaba en los problemas personales de estos irlandeses, que inevitablemente parecen un poco adustos y melancólicos, cuando uno los creía divertidos y juerguistas. Como siempre, los curas pueblan sus páginas con sorprendente asiduidad, y tanto la música como la bebida son temas recurrentes. Por supuesto, flota constantemente en el ambiente el asunto del nacionalismo irlandés y la cercana independencia del Reino Unido. Ya me pude dar cuenta de todo ello leyendo “El retrato del artista adolescente”, libro en el que esa capacidad que aquí detecto tan bien de crear páginas intensísimas está también presente incluso, quizás, con mayor intensidad aún. Pero aquel libro tenía otras fases más áridas en las que mi interés se apagaba, y por eso creo que como conjunto esta serie de relatos es más satisfactoria. Dije al principio, que “Un caso triste”, es el cuento que más me gustó, pero me refería a los relatos que tenían una uniformidad de extensión y formato. “Los muertos”, quizá se sale un poco de esos esquemas y merece mención aparte como la magnífica historia que es, con unos personajes espectaculares, especialmente Gabriel, su protagonista. Debo reconocer que llevaba en la memoria todo el rato la película de Houston que además me pareció especialmente bien adaptada a la obra literaria. Creo que el hecho de que el interés de los relatos se centre en la forma de contar y en los matices personales de sus protagonistas, en detrimento de las propias historias que son leves y de indefinidos desenlaces, ha influido mucho en que no me haya molestado en absoluto el formato de historia corta. No son historias cortas, son apenas breves retazos de la vida de los dublineses a los que uno como lector se adapta de inmediato, apenas se lee ya se está metido en faena, distanciándose así de lo habitual en este tipo de lecturas en las que cuando consigues entrar ya se está acabando. O por lo menos, eso es lo que me pasa a mí.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 8