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EL DIABLO COJUELO

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Portada de EL DIABLO COJUELO

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Autor: LUIS VÉLEZ DE GUEVARA
ISBN/ASIN: 9788437604824
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: CÁTEDRA
Fecha de publicación: 1641
Fecha de edición: 2007
Número de páginas: 192

Sinopsis:
El «pastelón de Madrid», con su relleno de «sabandijas racionales» desnudas y grotescas, visto por los protagonistas desde lo alto de la torre de San Salvador, al levantar el diablillo el hojaldre de los techos, es una de las imágenes más inolvidables del barroco español. La visión de esa «pepitoria humana de manos, pies y cabeza» va indisociablemente unida a un estilo que explota al límite las posibilidades de la palabra y cuyo desbordamiento de equívocos, símiles y metáforas violentas constituye uno de los grandes atractivos de la novela. Amén de un escrupoloso texto crítico, basado en el examen de todas las ediciones antiguas y modernas, Ramón Valdés presenta un comentario exhaustivo que en las notas a pie de página hace fácil la lectura y en las notas complementarias reúne un tesoro de información sobre el lenguaje, la vida y la literatura del Siglo de Oro.

 
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EL DIABLO COJUELO
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La obra de hoy es de mediados del 1600, es de esas que de repente me hace ojitos y aún con mil lecturas pendientes, me pongo con ella de golpe.

Si bien el autor sí me sonaba, no había leído nunca nada suyo ni conocía este libro, así que iba de nuevas, salvo que sabía que era teatro… y ya sabéis que me gusta leerlo de vez en cuando.

Tenemos una novela sátira, de las que estaban tan en auge durante el siglo XVII en España, donde nos deja ver una crítica en toda regla de la sociedad, costumbres y cultura de la época.
En esta ocasión, un estudiante libera a un diablo de su encierro; este segundo, como agradecimiento, lleva al chico por los aires –ojo, literalmente- mostrándole poco a poco el interior de cada casa.
Reíros ahora de Gran Hermano.
Porque es tal cual, con todas las consecuencias que eso conlleva, participando desde su escondite de la intimidad de los habitantes a los que va “visitando”, adentrándose en lo más recóndito y dejándonos a su vez saber de cada vicio, carencia, manía, aventura y desventura de toda esta gente.

Tenemos tres “saltos” del muchacho y el diablo, donde éste levanta el tejado de cada casa para dejarnos ver qué ocurre dentro. Me gusta mucho cómo describe esto el autor.

Si bien el estilo de la obra usa un lenguaje que es rebuscadísimo en cuanto a juegos de palabras, dobles sentidos y demás, tengo que decir que me costó un montón pillarle el punto y que las horas a las que me puse a leerlo no eran las adecuadas tampoco.

Así que aún siendo una lectura de lo más original, sobretodo teniendo en cuenta la época de la que estamos hablando, sí hay que tener en cuenta con qué nos vamos a encontrar, pues no es una obra recomendada para todos los públicos, principalmente por tema de lenguaje y dejando a un lado que nos guste más leer teatro o no.

Por mi parte, no es una novela que pueda destacar ni, como digo, recomendar, pero igualmente me ha gustado leerla y conocer a su autor a través de ella.

Escrito por Shorby hace 13 días, Su votacion: 3