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DAFNE DESVANECIDA

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6 votos
Portada de DAFNE DESVANECIDA

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Autor: JOSÉ CARLOS SOMOZA
ISBN/ASIN: 8423331970
Género: Ficción literaria
Editorial: DESTINO
Fecha de publicación: 2000
Fecha de edición: 2000
Número de páginas: 238

Sinopsis:
Finalista del Premio Nadal en el 2000, esta novela de aparente ligereza y suspicaz humor penetra en el último sentido de la literatura. Un despistado y amnésico escritor busca a una amante desconocida. En su pesquisa se topa con gente extraña y desafiante: desde una musa que se vende al mejor postor al dueño de un restaurante que anima a sus clientes a escribir.

 
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LA FICCIÓN TRASPASA LA REALIDAD Y VICEVERSA
5 con 6 votos

Ha pasado bastante tiempo desde que deje postergado, resignadamente, las novelas de Somoza. “La caverna de las ideas” fue un inicio prometedor en mi particular periplo por su obra, que luego ha ido dando bandazos (en concreto tres libros considerados como pasables o aceptables), no obstante, en mitad de dichas oscilaciones, hay otro momento culminante con “Clara en la penumbra”. Según mi criterio, no todas han sido acertadas, pero el leitmotiv de las novelas basado en el arte, disciplina intelectual o ciencia: filosofía, pintura, cine, poesía, mitología, etc., desarrollado en una trama de intriga, siempre me ha resultado interesante e instructivo ese exclusivo enfoque, independientemente de mi valoración final.

Después de ciertas vacilaciones me he decidido por este título, el cual no me “ha salido rana”, haciendo alusión a un importante tema de la trama: las metamorfosis. Ante todo, es una narración original donde la literatura, y el mundo que le rodea, es la base del argumento con concesiones a la psicología, el problema de la identidad, el binomio realidad-ficción y la mitología griega.
El origen del enigma se encuentra en la búsqueda de la identidad: de sí mismo y el recuerdo vago y obsesivo, apenas una silueta, de una mujer desconocida. El protagonista, un escritor que padece amnesia, se lanza a una indagación sobre una dama anónima tiendo como únicas pistas unos tenues indicios: una frase escrita por él que declara su amor y una visión efímera (excelente la elección de la portada) de esta supuesta pasión, todo englobado en una sensación de verdad y fantasía donde es imposible discernir qué hay de cierto. Con este insondable principio (muy propio del cine negro: “Recuerda”, “Laura”, “La mujer del cuadro”, etc.) Somoza cautiva por completo la atención y acompañamos al desmemoriado protagonista en su investigación con una total compenetración y entendimiento. Los dos, amnésico y lector, partimos de cero en el conocimiento personal del narrador y su entorno, que nos permite sentir las mismas “experiencias”. No son pocas veces las que Juan Cabo se dirige directamente al desconcertado y confuso lector reclamando comprensión y complicidad.

Narrada en 1ª persona (con una pequeña excepción a la 3ª en un fragmento disparatado) con un carácter introspectivo y, en ocasiones, divagador, nos lleva por las vicisitudes de este novelista peculiar que posee una naturaleza (¿ex profeso o coincidencia?) muy aproximada al propio Somoza. Me refiero a la descripción física, a la edad pareja, la popularidad de la que ambos gozan con premios literarios y, forzando las analogías, las iniciales del escritor protagonista coinciden con las del nombre compuesto del autor real.
El tono de suspense consigue aprisionar el interés, pone en incertidumbre cada suceso y posible conjetura que podamos deducir. Es constante el “juego de espejos” que se deriva de todo hecho, pensamiento y sensación. Hay una continua incertidumbre entre la realidad y la ficción: ¿dónde comienza una y termina la otra? ¿es original o imagen? Están difuminados los límites de ambas ideas, cuya permeabilidad hacen que la verdad y la ilusión permanezcan en la indecisión; sólo el lector tiene el poder y el juicio para decidir a qué categoría pertenece cada circunstancia. Por supuesto, será un veredicto subjetivo y arbitrario.
El aspecto que más me ha llamado la atención ha sido el empleo del humor para caracterizar el relato, especialmente haciendo hincapié en los dos primeros tercios (a ojo de buen cubero). Está sazonado, para mi sorpresa (nunca estuvo presente este cariz divertido en sus otros libros), con un humor que va desde la parodia y la ironía hasta rozar el surrealismo o el absurdo.

La literatura es omnipresente en la totalidad del texto y, sin exagerar, casi omnipotente; es el hilo conductor de los diferentes asuntos que se plantean. Desde el principio hasta el final, todo es una absoluta referencia al arte de las letras. La sociedad, a puertas del nuevo milenio, está algo “deformada” ante la importancia de la pasión literaria, que hace angustiar a casi todo ser letrado con un impetuoso deseo por escribir y, por tanto, recobra trascendencia e influencia el negocio editorial.
Somoza ha urdido un lenguaje metaliterario donde las descripciones, acciones, pensamientos o los juegos de palabras están dispuestos en contacto íntimo con cualquier aspecto literario: libros, utensilios de escritura, literatos clásicos, musas, ferias literarias, el proceso de creación, alegorías, diálogos directos entre autor y su personaje (posible homenaje a uno de mis eternos pendientes: “Niebla” de Unamuno), etc. Así, uno de los recurrentes puede ser “La divina comedia” con un paródico Virgilio como guía, o las poesías mitológicas de Ovidio usadas como claves para desentrañar el misterio. Los escritores, diseñadores de vida, llegan a equipararse a los mismísimos dioses del Olimpo.

Como proclama el mensaje del bello poema “Ítaca” de Kavafis o la célebre frase de Punset: “No es importante la meta sino el camino recorrido”, de este modo, el final, según mi parecer, no está a la altura de la presentación y el desarrollo de la historia; no obstante el giro imprevisto, esa otra vuelta de tuerca sobre la identidad y la dualidad realidad-ficción, le da un matiz ambiguo y rico a estos conceptos, que, como puntualicé antes, el lector tiene la última palabra.
“Dafne desvanecida” tiene todos los alicientes que espero y anhelo de la buena prosa (cuando toca) de Somoza.

Escrito por FAUSTO hace mas de un año, Su votacion: 7

DAFNE DESVANECIDA
4.33 con 6 votos

Esta novela finalista del Premio Nadal 2000, nos sumerge en el mundo de la literatura, en el de escritores y musas… en cómo escribir una novela. Cuando tienes amnesia.

Tenemos a Juan Cabo, un afamado escritor que acaba de sufrir –hace relativamente poco- un grave accidente de tráfico. Con la amnesia producida por el golpe (aunque está aparentemente ileso), lo queda más remedio que ir reconstruyendo poco a poco su vida desde donde la dejó… y empieza a conocer gente de lo más extraño.

En su cuaderno de apuntes, sólo aparece una frase que dejó a medias el día fatídico; se refiere a una mujer que acaba de ver y de la que se acaba de quedar prendado. Pero obviamente no recuerda nada.
Así, decide investigar sobre su extraño accidente y la misteriosa mujer, volver a su restaurante favorito, donde se reúnen escritores de todo tipo y donde todos ellos deben dejar algo escrito en su correspondiente cuartilla (el detalle del peculiar restaurante me ha encantado). Encontrará un apoyo en uno de los camareros, un fan suyo y a la vez escritor frustrado. El chico le ayudará a revisar los escritos de los clientes de aquel día, para así dar con alguna pista que le lleve a la mujer misteriosa… sin embargo acaba metido hasta las cejas en una espiral de la que es complicado salir.
Entre tanto, tenemos también a dos investigadores privados que se dedican a casos literarios; al importante editor del señor Cabo, que les ofrece a él y a varios escritores un proyecto diferente, a tiempo real; y a una joven, bella y elegante, cuya ocupación es ser musa de escritores.

¡Y todo esto en sólo 200 páginas!

Un libro que me leí de una sentada y me resultó súper curioso, realmente entretenido, donde su protagonista nos narra todo en primera persona, interactuando a su vez con el lector, entre incontables referencias a La Metamorfosis de Ovidio. Me recordó mucho a los clásicos del cine negro que tanto me han gustado siempre.

No es la primera vez que recomiendo a este escritor, seguramente tampoco sea la última, pues de nuevo, Somoza me sorprende –y encanta- con su versatilidad a la hora de recrear historias.
¿He dicho ya antes que me maravilla este autor? ;)

Escrito por Shorby hace mas de un año, Su votacion: 7

Y OTRA OPORTUNIDAD PERDIDA (*)
4 con 3 votos

Ante todo, como con Clara y la Penumbra, explicar el asterisco (o solapa) del título de la reseña. OJO que el libro es ABSOLUTAMENTE RECOMENDABLE, pero como con en la anterior novela creo que se ha quedado a un paso de ser absolutamente genial.

Ya decía que en mi particular "incurtura" general, desconocía totalmente a Somoza y posiblemente no lo habría leído si no es por una asidua fan... (que obviamente creo que todos identificamos inmediatamente). Y este segundo libro sigue una estela similar, leído por el buen regusto del primero y porque las opiniones generales lo situaban (junto a Silencio de Blanca, pero me da una pereza la literatura erótica...) como de lo mejor de Somoza.

Efectivamente se confirma en mi opinión como tremendamente imaginativo, atípico y fresco, que además supongo que ganará algún entero si se lee del tirón, cosa que yo no he podido hacer. Y que creo que lamento pues me habría permitido juzgar mejor el engarce de los múltiples eslabones de esta potencial joya (o bisutería). En cualquier caso y aunque la originalidad de la temática no es absoluta (la recursividad y la metaliteratura, así como la fuerte interdependencia entre creador y creación), al menos a mí este tipo de bucles, laberintos y retornos al infinito finito siempre me atraen poderosamente (véase mi avatar si no os lo creéis).

Pero a pesar de todo, como "Clara...", me vuelve a dejar un ligero regusto de que podía haber sido algo más, algo realmente grande. Y de nuevo vuelve a no alcanzarlo quizá por el convencional toque de suspense, o quizá por la impresión de mucho barullo por momentos, o de cierto artificio innecesario. O mejor dicho no de artificio innecesario, puesto que la premisa principal es que la literatura (y la realidad), quizá no son más que un artificio tras otro. Quizá es mejor indicar de artificio "descontrolado", sin adecuado rumbo de navegación.

No lo sé definir exactamente pero es como una manida "eterna promesa": un buen libro (tras el anterior), un entretenidísimo libro (tras el anterior), un retorcido libro (tras el anterior), un mucho menos "convencional" libro (tras el anterior), pero que en cierta forma sigue acarreando ciertos peros, cierto tufillo a telefilm o betseller apresurado (como el anterior) que impiden que brille todo lo que debería. Aunque afortunadamente a la vez que te hacen anhelar perseguir al autor.

Así pues, ya me veo leyendo Silencio de Blanca, a pesar de los pesares.

Escrito por arspr hace mas de un año, Su votacion: 8