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CRÓNICA DE DALKEY

5.5
2 votos
Portada de CRÓNICA DE DALKEY

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Autor: FLANN O´BRIEN
ISBN/ASIN: 9788493557812
Género: Narrativa
Editorial: NÓRDICA
Fecha de edición: 2007

Sinopsis:
El libro está ambientado en Dalkey, un pueblo cercano a Dublín. Allí vive De Selby, genial personaje a quien conocimos en El Tercer Policía, que sigue ridiculizando algunas de las certezas del hombre moderno, como la Teoría de la Relatividad de Einstein, y que mantiene conversaciones con San Agustín, entre otros, gracias a un invento suyo capaz de alterar el tiempo y el espacio. En uno de los momentos más divertidos del libro aparece el propio James Joyce que, aunque fallecido, conversará con Mick, otro de los protagonistas.

 
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EL TERCER MOSQUETERO
5 con 6 votos

Hay quien afirma que O'Brien es el tercer mosquetero de la narrativa irlandesa del siglo XX con tan prestigiosos compañeros de viaje como Joyce y Beckett. Quizá sea excesivo, pero, sin duda, el caso es que O'Brien merece sin duda ser más reconocido y leído en España, donde era prácticamente desconocido hasta la edición de sus obras completas por Nórdica.

Son cinco novelas, de las que solo me queda una por leer, La vida dura. Del resto, puedo decir que La boca pobre es sin duda la más divertida; En-Nadar-Dos-Pájaros (curioso título), la más cercana a Joyce; y El tercer policía, la mejor, sin duda, una verdadera obra maestra, llena de fantasía y humor, más desconcertante como el mejor Chesterton. La última que he leído, Crónica de Dalkey (incluida por Harold Bloom en su famoso canon) no me ha parecido tan redonda, pero es igualmente interesante y digna de leer.

Merece la pena leerla para aprender, entre otras cosas, hasta qué punta es necesaria para la buena sociedad la cerveza porter y el buen licor (estos irlandeses...); cómo un funcionario de segunda puede pasar de querer ingresar en la orden trapense a tener un hijo; qué extrañas relaciones simbióticas pueden establecerse entre la bicicleta y el ciclista, y si una bicicleta puede ser condenada a la pena máxima; cómo el dicho funcionario gris, con la decidida ayuda de un heterodoxo sargento de policía dispuesto a practicar el robo con escalo en beneficio de la sociedad civil, puede salvar el mundo de los supuestos designios de un inventor dispuesto a convertir el aire en una sustancia irrespirable; cómo un efecto colateral de dicho invento puede permitir entrevistarse con los Santos Padres de la Iglesia, con San Agustín a la cabeza (estos irlandeses...), eso sí, en las profundidades de una cueva submarina...

Merece la pena asistir a una entrevista con un fantasmal James Joyce, retirado de la literatura, camarero de pub en un pueblo de la costa, que reconoce haber escrito Dublineses pero no el Ulysses, esa colección de inmoralidades, él, que ha escrito libritos piadosos de a dos peniques para repartir en las parroquias, ni ha oído hablar de Finnegan's Wake. Joyce no quiere otra cosa, a sus años, que ingresar en la orden jesuita y, eventualmente, llegar a ser alguien en la Iglesia católica, aunque el clérigo que le atiende quiera destinarle a remendar la ropa interior de todos los jesuitas de Irlanda, que no tienen quien le zurza los calzones y andan, literalmente, con las camisetas podridas. Estos irlandeses...

Escrito por Faulkneriano hace mas de un año, Su votacion: 7