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CABALLEROS Y CABALLERÍA EN LA EDAD MEDIA

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Autor: JEAN FLORI
ISBN/ASIN: 9788449310393
Género: Ensayo
Editorial: PAIDÓS
Fecha de publicación: 1998
Fecha de edición: 2001
Número de páginas: 270

Sinopsis:
La caballería es ante todo un símbolo, el de ciertos héroes de la nobleza, de armaduras deslumbrantes, que desplegaban al viento banderas de brillantes colores para lanzarse, empuñando la espada o la lanza, en socorro del débil, de la viuda o del huérfano. Pero la realidad es más compleja y la evolución del personaje del caballero mucho más problemática. Por otra parte, la misma palabra «caballero» es ambigua y más aún lo es la noción de «caballería». Su acepción latina, la militia, designa la fuerza armada al servicio del Estado. Esta función pública, en la Edad Media, se privatizó, y sus caracteres aristocráticos y militares adquirieron un mayor relieve. Su gran impulso procede de la consolidación de la caballería pesada entre los siglos IX y XI. Pero hay que esperar hasta el siglo XII para que la caballería se afiance, con la generalización de la carga a lanza tendida. Entonces se dota de un código deontológico, basado en el honor, que «humanizará», en cierto modo, las «leyes de la guerra». A la vez, la Iglesia trata de asignarle una misión y una ética de acuerdo con su causa. De este modo, en los siglos XI al XIII, se trazan las líneas esenciales de una caballería que va convirtiéndose poco a poco en una cofradía de élite de la nobleza.

De todo esto y mucho más habla esta obra admirable, un estudio sobre el tema tan exhaustivo como apasionante, concebido como un libro de historia y escrito casi como una novela, que fascinará por igual tanto a quienes ya sientan interés por el tema como a los curiosos que se acerquen a él por primera vez.

Etiquetas: Historia, Historia medieval, Edad Media, La Caballería

Ficha creada por EKELEDUDU

 
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La lectura de libros dedicados a una determinada disciplina científica, la Historia en este caso, puede ofrecer unos cuantos problemas. Uno de ellos tiene que ver con el mismo autor. Con frecuencia, se deja guiar por su propia mentalidad, no pocas veces contaminada por prejuicios y simpatías, viendo lo que quiere ver; con frecuencia, también, cuando no encuentra pruebas concretas, sino sólo evidencia circunstancial, se aferra obstinadamente a ella, la interpreta de acuerdo a su propia mentalidad y no pocas veces de manera equivocada; y ya menos habitualmente, encontramos a algunos falsarios que, si ni evidencia circunstancial encuentran, inventan todo lo necesario para tratar de demostrar que su punto de vista es el correcto. En oposición a esta clase de investigadores, están los otros, más prudentes, que quizás también tengan preconceptos, pero intentan dejarlos de lado, y no enunciar como hecho comprobado lo que no pasa de ser una teoría. Por lo que he podido comprobar en RICARDO CORAZÓN DE LEÓN y ahora en Caballeros y CABALLEROS Y CABALLERÍA EN LA EDAD MEDIA, Jean Flori es de estos últimos. De hecho, no se contenta con explicar qué piensa él sobre algún punto, sino que a menudo compara su opinión con la de otros investigadores. Esto lo hace muy fiable.

Y aquí lo tenemos disertando sobre uno de mis temas preferidos. Los Caballeros podrán no haber sido muy a menudo los héroes que yo imaginaba en mi infancia, los que acudían en socorro del débil y el necesitado, pero las leyendas son difíciles de desterrar, y todavía los oigo galopar en mi imaginación, listos para ponerse del lado de la justicia. Por supuesto, Flori es un investigador serio: no tratará de hacernos pasar gato por liebre, no distorsionará los hechos para que uno lea lo que quiere leer. Pero nos deja palabras de consuelo hacia el final del libro, opinando que la Caballería era un ideal, y que los ideales, como el horizonte, son inalcanzables, pero al menos el ideal estaba ahí.

Antes de llegar a dicha conclusión, el autor nos habla de las diversas fases de la génesis y la evolución histórica de la Caballería y de su armamento, de los torneos, de las leyes de la guerra y el código caballeresco, y del papel que la Iglesia jugó en la evolución de la Caballería. Esto último es interesante, porque el nacionalismo católico, tan afecto a los pretéritos tiempos en que la Iglesia controlaba hasta la respiración, siempre tiene de la figura del Caballero un concepto mucho, mucho más elevado del que dicha figura, en realidad, merece. La verdad es que en aquella época, merced a artimañas deleznables como la fraudulenta "donación de Constantino", tenía mucha tierra y, en fin, mucha riqueza; y trató de granjearse el poyo de la Caballería para estar en mejores condiciones de defender sus cuantiosos bienes. Esa es, en buena parte, la historia de la relación entre la Caballería y la Iglesia: un vulgar asunto de custodia de propiedades.

Flori acaba además con aquel mito según el cual la armadura del Caballero era tan pesada, que para montar a éste sobre el caballo había que izarlo valiéndose de poleas. Algo de eso se vio por History Channel, en el tiempo en que éste se dedicaba a asuntos serios y no a profecías apocalípticas que, para colmo quedan incumplidas; no obstante, siempre es bienvenida una segunda opinión que venga de alguien fiable. También nos habla de las estrategias caballerescas, algo bastante novedoso, ya que la imagen habitual del Caballero, la de alguien que arremete a lo bruto y de manera frontal y sin recurrir a ardides y refinamientos en el combate, no ha sido corregida por otros autores.

Quizás lo más frustrante es que Flori, en algún momento, nos dice que en cierta etapa la Caballería tuvo algunas mujeres entre sus filas; es decir, "Caballeras". Y uno querría saber más al respecto, pero él no se explaya. ¡Hmmm!... Señor Flori, ¡no me diga que usted nunca se sintió fascinado por los mitos de las amazonas, las valquirias o Juana de Arco! ¿Y no imaginó muchos de nosotros también, y que querríamos saber más al respecto? 'Tá bien, lo perdonamos por ser usted, y porque por lo demás es una excelente obra...Pero eso no quita que nos quedamos con las ganas.

Escrito por EKELEDUDU hace mas de un año, Su votacion: 10