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¡ABSALÓN, ABSALÓN!

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Portada de ¡ABSALÓN, ABSALÓN!

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Autor: WILLIAM FAULKNER
Título original: Absalom, Absalom!
ISBN/ASIN: 9788492451234
Género: Literatura contemporánea
Editorial: LA OTRA ORILLA
Fecha de publicación: 1936
Fecha de edición: 2008
Número de páginas: 385

Sinopsis:
Quentin Compson ­vástago del linaje cuya ruina se describe en «El ruido y la furia»­ recrea, con la ayuda de su compañero de habitación de Harvard, los obstinados esfuerzos de Thomas Stupen para regir una gran plantación y fundar una dinastía. La destrucción y el fracaso son la conclusión final de una historia de violencia, orgullo, incesto y crimen. En una carta dirigida a Harrison Smith ?el editor en 1929 de El ruido y la furia? fechada un jueves de agosto de 1934, es donde empezamos a tener las primeras noticias de esta novela: «? Tengo un título para ella que me gusta, dicho sea de paso, ¡Absalón, Absalón!: la historia de un hombre que quiso tener un hijo a fuerza de orgullo, que tuvo demasiados, y al que sus hijos destruyeron». Este germen de su obra lo terminó Faulkner en Mississippi el 31 de enero de 1936. «Es una historia torturada y una tortura escribirla», le espetaría a su editor y amigo Ben Cerf. Faulkner siguió pensando la novela incluso después de haberla terminado. Escribió una ordenada cronología. La genealogía incluía a diecisiete personajes y volvería sobre ello para nuevamente añadir a mano más detalles. Luego incorporó un mapa del condado de Yoknapatawpha y dibujó el Tallahatchie al norte y el Yoknapatawpha al sur, biseccionando verticalmente el condado con el ferrocarril de John Sartoris... Identificó cuidadosamente veintisiete lugares. Incluyó la extensión del condado y su población, y luego escribió: «William Faulkner, único dueño y propietario». Catorce años más tarde, en 1950, la concesión del Premio Nobel de Literatura constató que Faulkner era, es y seguirá siendo uno de los Maestros de la Literatura Universal, modelo de generaciones de escritores y lectores en todo el mundo.

 
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MEJOR QUE SÍ MISMO
5 con 9 votos

Opinaba William Faulkner como quien no quiere la cosa que "no te preocupes por ser mejor que tus contemporáneos o predecesores. Intenta ser mejor que tú mismo."

Por mi parte, he de decir sin renunciar a la hipérbole respecto a la primera parte de la aseveración que cada vez que termino una obra del tipo de New Albany me entran ganas de bajar la nota a todas los novelas que he leído; y en lo referente a la segunda parte afirmar que incluyo en dichas ansias a las anteriores suyas.

“¡Absalón, Absalón!” es la mejor novela que, hasta la fecha, he leído del norteamericano, lo que es decir mucho, pues ya le había endosado algún que otro diez. Faulkner, un experto en retratar, igual que en una apoteosis, la desmembración y caída al fango de cualquier familia del sur nos vuelve a mostrar con su estilo tan depurado como obscuro y exigente las miserias humanas de las que no está a salvo ni la más casta de las criaturas. Y de nuevo lo hace desde la puntillosa exigencia que conlleva asumir la buena dosis de verdad y la imposible objetividad en cada uno de los personajes que habitan sus obras. Imposible reconstruir sus historias sin abrazar en igual medida la realidad tal y como son capaces de entenderla el padre, la madre, el hijo, la primera esposa, el bastardo, el amigo íntimo del que habla... Tal es así que resulta normal que cada página de Faulkner se convierta en un laberíntico túnel de sentimientos, ideas, prolegómenos en los que por momentos olvidas incluso el contexto en el que se está produciendo cada intenso monólogo -repleto de fluir del pensamiento- y haya que inyectársela en vena en pequeñas dosis, como la insulina, no vaya a producirse en el lector un coma de glucosa. Se ha de agradecer soberanamente a todo editor que se precie de introducir de manera habitual al final de las novelas del autor dos anexos: uno con los personajes y otro con la cronología para no acabar por cortarse las venas.

Incesto, racismo, desarrollo moral... se entremezclan de manera sublime, difícil en una obra que se me hace imposible de comparar con nada que no sea el propio Faulkner, quien, afortunadamente y como sucede en parte de su obra, nos entrega una ayudita en el título de la novela, que procede de l libro de los Reyes: Absalón, el hijo de David, quien se rebeló contra su padre y ordenó asesinar a su hermanastro por violar a su hermana Tamar.

Ausencia de juicio, de moralismo, del más leve ejercicio de maniqueísmo, hasta tal punto y medida que al terminar la narración lo único de lo que se puede estar medianamente seguro es del hecho que ha tenido lugar pero es de un riesgo incalculable atreverse a afirmar con rotundidad si existe un responsable del drama o definir los motivos que lo han llevado a término. Para mayor honra del autor y desdicha del respetable los capítulos más inherentes a la trama son narrados por dos personajes que deberían verse como secundarios: Quentin -hijo de la familia desbrozada en “El ruido y la furia”- y Shreve -un mero médico rural- que no han estado presentes en prácticamente ninguno de los sucesos que relatan.

No sé si habrá un escritor capaz de mostrar con tanta terquedad las debilidades que se enquistan en el alma humana, pero no creo que exista ningún otro que las afronte con tan alta dosis de meticulosidad y precisión, por mucho que el propio autor comentara en alguna entrevista aquello de que no creía ni en el estilo en sí ni en la inspiración, de la que nunca supo. Lo que sí estoy en posición de compartir con Faulkner es que un buen autor no necesita nada más allá de un lápiz y de un trozo de papel. No seré yo quien lo recomiende a diestro y siniestro como si sus obras se leyeran mientras se viaja en metro, pero a este tipejo de bigote ilustre le sobra hasta el papel.

Escrito por Poverello hace mas de un año, Su votacion: 10

PREVALECERÁ
4.33 con 3 votos

"Díos mío, el Sur es maravilloso ¿no es así? Es mejor que el teatro, ¿no? Mejor que Ben Hur, ¿no? No es extraño que tengáis que alejaros de él de vez en cuando, ¿no?"


No voy a escribir una reseña. No quiero resumir, no quiero analizar, no quiero delinear los temas ni parcelar tramas ni disecar o destilar nada de lo que de forma tan increíble fue fundido y mezclado, compuesto y luego dado al mundo. Solo quiero meter ruido, solo quiero deciros: Buscad este libro, dad con este libro, si podéis, de verdad, comprad este libro. Luego leedlo, por favor; ya que él nos lo dio, regaláoslo.

Si pudiera plantarme por tres segundos y en nada desaparecer, solo me oiríais decir: Absalón… Absalón…! , como un fantasma manipulador. Leedlo, leed el capítulo siete. Leedlo, leed quién fue Thomas Sutpen (sí, fue, a lo mejor no con ese nombre, a lo mejor no en esos lugares pero sí, siendo, en esos hechos, y a un hombre -o mujer- se lo conoce, llega a ser, por sus hechos, ¿no es así, no lo dijo Batman?).

Y eso, que nada, que yo de vosotros lo leía.

Escrito por Volsung hace mas de un año, Su votacion: 10