LA VUELTA Y ORIGEN DE ZAGOR por Hamlet

Portada de LA HISTORIA DE ZAGOR

*Es un hecho que desde siempre me ha gustado el género del western en el cine aunque nunca me he decantado por él en el terreno del cómic, con la peculiar salvedad de Lucky Luke. Consciente del sinsentido de perseverar en esa inexcusable laguna, y temiendo estar perdiéndome grandes obras, me he hecho con algunos clásicos del género que poco a poco intentaré ir leyendo ( si puedo también reseñando ).

Mi bautismo, en este sentido, no ha podido ser mejor ya que ha venido de la mano de Jean Giraud y Jean Michel Charlier con su magnífico "Blueberry"; serie que me ha ganado desde el primer momento, de la que llevo leídos ya cuatro números, y que tengo claro le voy a dar continuidad a galope tendido dada la prodigiosa calidad que atesora en cada entrega. Otras de mis adquisiciones, aún pendientes de leer, han sido la "Primera época del Sargento Kirk" de Pratt y Oesterheld, editada por Norma, la obra completa de "Jalisco" de José González, editada por EDT en un solo volúmen, y el volumen 4 de "Lance" de Warren Tufts, editado por Libri Impress. Y entre estos, se ha colado para mí grata sorpresa "La historia de Zagor" de Aleta Ediciones.

Cuando "La historia de Zagor" llegó a mis manos poco sabía yo del personaje, pese a que en Italia tuviera una sólida e ininterrumpida andadura desde 1961, año de su primera aparición. Supongo que mi desconocimiento venía en parte dado por su mucho más remota y escasa difusión en España, que se remonta a los 77 números de la editorial Buru lan publicados en los años 70 y a los 17 números editados por Zinco en los 80. De hecho, visualmente conocía al personaje por la colección de Zinco, como muchos que pese a ello nunca dieron una oportunidad al personaje. Pero bueno, para salvar esas eventualidades afortunadamente existen reediciones como la que nos ocupa, que rescatan del pasado a personajes que nunca debieron irse.

Seguro que muchos de los que estáis leyendo esta entrada, y que como yo apenas conocíais al personaje, o directamente no lo conocéis en absoluto, os estaréis preguntando: pero ¿ de qué va Zagor ? ¿ a qué todo el rollo este del western ?

Pues bien, el rollo viene a que pese a que no se pueda clasificar a Zagor estrictamente como western su principal referencia histórica y visual son los Estados Unidos de la primera mitad del s. XIX, una época en que pioneros y colonos buscaban nuevas tierras en las que establecerse. Y el motivo por el cual no se puede situar Zagor en unos estrictos parámetros del género western es porque, según he podido saber, la serie reúne elementos más propios de otros géneros como el terror, en su acepción sobrenatural, la fantasía e, incluso, la ciencia ficción. No obstante, esta historia de Zagor que corresponde a los números 55 y 56 de la colección italiana transpiran pura y estrictamente western por todos y cada uno de sus poros. No hay en ella ni rastro de referencias a esos géneros, supongo que por deseo de los autores de dar unos orígenes realistas al personaje.

"La historia de Zagor" da comienzo con éste regresando de cazar, con un ciervo como pieza, a su cabaña en el mítico bosque de Darkwood. Allí, esperándole, se encuentra su amigo, el méxicano Cico, que, en su intento de encender una hoguera para asar el venado, protagonizará una divertida escena. Ya desde el inicio queda sencilla pero perfectamente definidos los roles del dúo protagonista, tal y como acostumbran estos clásicos. Zagor es el apuesto, capaz, y aguerrido héroe mientras que Cico es su fiel y regordete amigo, a cargo del cual recaen los necesarios puntos de humor de la serie.

Al poco de llegar Zagor, una tormenta, que durará unos días, cae sobre ellos viéndose obligados a guarecerse en su cabaña, momento que Cisco aprovecha para limpiar, y que culmina con el hallazgo de un retrato de los padres de Zagor. El guionista, Nolitta, utiliza este hallazgo para detonar un extenso y confidencial flash-back en el que Zagor se sincerará con su amigo y le contará sus orígenes. Es así como, a través de la visualización de la narración de Zagor a Cisco, los lectores descubrimos el terrible pasado del protagonista, su verdadero nombre y origen, el por qué de su ansia justiciera, y el sentido de su estrafalario atuendo y nombre, que lo asemeja a un héroe de opereta.

Zagor, cuyo nombre completo es Za-gor-te-nay, que significa "el espíritu del hacha" en una de las lenguas indias, es un joven blanco, dedicado en cuerpo y alma a luchar contra las injusticias vengan de quiénes vengan. Esa es una de las características más destacadas del personaje, su abierto alegato interracial, su desafío a los prejuicios, sobretodo si son raciales. En Zagor, el mal, así como el bien, se reparte indistintamente entre indios y blancos. En ese sentido, la serie se encuentra alineada con muchas películas del Oeste de la época, donde se rompía con los arquetipos anteriores en una muestra de revisionismo en pos de la madurez.

Madurez, precisamente, es lo que irá adquiriendo a base de mazazos emocionales el joven Patrick Wilding, a lo largo de este tebeo. Unos mazazos que, en forma de traumáticas experiencias, lo irán esculpiendo hasta convertirse en Zagor, el espíritu del bosque temido y respetado por los indios de la región. En ese sentido Zagor, sin despreciar sus señas de obra de género, se mueve en unos terrenos morales más interesantes de lo habitual, donde nada es enteramente blanco ni negro sino sencillamente humano. Eso no significa que Zagor sea un panfleto moralista, ni mucho menos, si no que estas cuestiones se encuentran perfectamente engarzadas a través de los personajes en una historia dramática, repleta de acción y francamente entretenida, pese a no parecer muy original.

Otro rasgo significativo del cómic, que me ha gustado particularmente, es su proximidad a las ideas de Thoreau y su "Walden". Estas aparecen sobretodo personificadas en la imagen de Wandering Fitzy, el mentor de Zagor, una especie de vagabundo solitario que, en su búsqueda de libertad y realización, rehuye la vida en sociedad y cualquier símbolo de industrialización ( no lleva armas de fuego sino un hacha). Es algo así como una especie de filósofo autosuficiente y aventurero que visualmente me recuerda mucho al Jeremiah Johnson de Sidney Pollack, aunque sea anterior. La suya es una vida en armonía con el entorno, con la Naturaleza, que hoy tildaríamos de profundo ecologismo.

Parte de ese espíritu acaba calando en Zagor, su pupilo y amigo, en varios sentidos, pese a que éste último difícilmente se verá demasiado tiempo lejos del contacto con otros hombres... para fortuna nuestra.

Zagor, pese a su buena voluntad, se mueve, al menos en este volumen, en terrenos emocional y moralmente más pantanosos que los de su venerado Fitzy. Sin duda deberá recorrer un largo camino para alcanzar la serenidad de espíritu de su referente. Algo de esa diferencia de Zagor respecto a Fitzy se trasluce en sus armas. Mientras que Fitzy únicamente utiliza el hacha, símbolo de ese retorno a los orígenes, Zagor lleva hacha y revolver. En todo el álbum si no recuerdo mal no lo usa, pero lo lleva. De esta forma podríamos trazar una analogía visual, o armamentística, de esa fusión, que se da en la persona de Zagor, de rasgos indios y blancos.

"La historia de Zagor" no es ni mucho menos un cómic complaciente. En él hay situaciones terribles, con mucha violencia en varios sentidos, pero en contrapartida también se ofrece la otra cara de la moneda, una puerta para la tolerancia, el respeto y la integridad. A través de su protagonista, comprobamos la fuerza y perseverancia que otorga el espíritu de la venganza, pero también saboreamos su reverso más oscuro y amargo.

Otra de las referencias más evidentes que he encontrado en Zagor es, sin duda, Tarzán. No sólo se le parece físicamente ( véase su rostro, un moreno de rasgos angulosos), si no también en el hecho de que ambos se han criado y viven en plena naturaleza (allí una selva, aquí un frondoso bosque pantanoso) , en que se desplazan por los arboles, y que son temidos y respetados por los nativos del lugar como si fueran seres o espíritus sobrehumanos ( tribus indias aquí, tribus africanas allí ). Cuando supe que algunas de sus aventuras tienen elementos de ciencia-ficción no tarde mucho en asociarlo con el concepto de ofrecer una lograda fusión de Tarzán y Flash Gordon para aquellos lectores más amantes de lo ecléctico.

Me ha gustado mucho también lo bien que está explicado y justificado el nombre y apariencia del protagonista.

En la mejor tradición del cómic de super-héroes, el joven Wilding, en un encuentro con un grupo de artistas, toma consciencia de la importancia de convertirse en un personaje-icono para conseguir ventajas en su lucha contra la injusticia. Todo está contando con mucha naturalidad y coherencia de forma que supone una loable justificación del extraño nombre y atuendo del personaje. Teniendo en cuenta lo poco propenso que era el western a este tipo de experimentos resulta destacado la dignidad del resultado final.

El guión a cargo de Guido Nolitta, nombre tras el que se esconde en realidad el editor de la serie Sergio Bonelli, me ha parecido en líneas generales un guión solvente, sólido y bien escrito. Destaca su sobria calidad estilística, de corte clásico, en muchos de sus diálogos y textos de apoyo. El ritmo, como es exigible a este tipo de obras, no desfallece y arrastra al lector a concluir la lectura de un tirón hasta la última de sus páginas.

En lo referente al dibujo Gallieno Ferri me ha parecido un dibujante muy competente y apreciable. Su buen hacer me recuerda a muchos clásicos, de estilo realista, de la viñeta española como, por ejemplo, Ambrós. Su dominio de las sombras en las escenas nocturnas o a la luz del fuego me encantado, así como sus primeros planos y el grado de detallismo de muchas de sus viñetas. No obstante, si hay que ponerle un pero es a algunas escenas de lucha donde la postura del personaje, ya sea lanzando un hacha o disparando, no está del todo conseguida y resulta algo artificiosa.

El cómic esta editado en tapa dura y cuenta con un prólogo de una página a cargo de Norman Fernández que se titula "Sergio Bonelli, Guido Nolitta y el rey de Darkwood". Las páginas interiores están en un sobrio blanco y negro que para mi gusto es preferible a las versiones coloreadas de otros países.

No dudo que habrá quiénes cuestionen el por qué Aleta Ediciones no ha empezado publicando la colección desde el primer número, haciéndolo por el 55. Supongo que lo que les ha decidido es que este número, para el que los aficionados a Zagor italianos tuvieron que esperar muchos años, explica por primera vez el origen del personaje. También les habrá decidido la madurez ya alcanzada por la serie y sus autores. Sinceramente pienso que no ha sido una mala opción. A mí, al menos, me ha servido para iniciarme con buen pie en su conocimiento, hasta el punto de que no negaré que me he quedado con más ganas de Zagor.

Después de lo leído, entiendo que hubiera lectores que clamaran por su vuelta al panorama editorial nacional. Ojala esta iniciativa de recuperación fructifique y sigamos viendo publicadas más aventuras de Zagor en una edición de estas características. Ahora que he catado su tono más "verosímil", más en las coordenadas del western, me muero de ganas por probar sus otros sabores. No sé si el Zagor más cercano al terror sobrenatural, la fantasía o la ciencia-ficción me agradará porque no lo he leído, pero viendo la notable labor exhibida en éste me sorprendería que no fuera así.

* Esta reseña con imágenes para poderos haceros una mejor idea de lo explicado, además de algún extra, podréis encontrarla en: http://dentrodellaberinto-jareth.blogspot.com.es/2012/12/la-historia-de-zagor-de-guido-nolitta-y.html

Escrita hace 11 años · 5 puntos con 1 voto · @Hamlet le ha puesto un 7 ·

Comentarios

@Poverello hace 11 años

Excelente reseña comiquera, como siempre, Hamlet. Leyéndola y viendo las viñetas no he podido evitar acordarme de uno de mis acompañantes de infancia y juventud: Yuki el temerario, de la misma época y con similares características ideológicas y, sin conocer a Zagor, pero basándome en tus comentarios se me ha ocurrido pensar con poca lógica si no has sido generoso con la nota final de 7.

Felices fiestas. Un abrazo.

@Hamlet hace 11 años

Gracias, Poverello, por la atención y el halago. No conozco directamente "Yuki el temerario" aunque sé de él. De hecho uno de los cómics que tengo pendientes, y que cito en la reseña, "Jalisco" es obra del mismo dibujante, José González.
Respecto a la nota que le he puesto a "Zagor" no sé si habré sido generoso o no. La verdad es que lo de las notas numéricas es difícil de objetivar y las tendencias de unos a otros varían. Yo, por ejemplo, tiendo bastante al 7 con aquellos buenos cómics, de calidad tanto en guión como en dibujo, pero que no llegan a especialmente destacados o excelentes ( para esos ya reservo 8,9 y 10), sin llegar a quedarse en el aprovadillo del 5 o en el insípido, o no del todo convincente, 6. En libros mis criterios son algo diferentes, porque está claro que se valoran otras cosas.
No obstante, y hablo sin conocer a "Yuki", piensa que "Zagor" es un cómic con mucha tradición y bagaje en Italia o sea que su calidad ni que sea comercial está más que demostrada. No es un cómic original, ni trascendente en ningún sentido, pero si una gran muestra de esos cómics de género de antaño que se hacían con tanto oficio, cariño y talento por parte de sus autores...y que tantos buenos momentos dieron y dan al aficionado. Vamos, que sus virtudes son varias y me cuesta ponerle menos a un trabajo tan bien hecho je,je.

Felices fiestas, Poverello!! Un abrazo!!