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LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK

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Portada de LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK

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Autor: PAUL AUSTER
ISBN/ASIN: 9788433974068
Género: Novela negra, intriga
Editorial: ANAGRAMA
Fecha de edición: 2007

Sinopsis:
La trilogía de Nueva York, sin duda una de las obras literarias más memorables de los años ochenta, es uno de los cimientos sobre los que se sustenta el prestigio internacional de Paul Auster. El autor entreteje tres historias dependientes que forjan mitos contemporáneos. A Daniel Quinn, escritor de literatura policiaca, su equivocado interlocutor telefónico lo toma por un detective y le encarga un caso. Así comienza Ciudad de cristal, primera de las tres novelas que conforman La trilogía de Nueva York. Quinn, lejos de deshacer el malentendido, se mete en el papel y se ve envuelto en una historia repleta de enigmas, complicadas relaciones paternofiliales, locura y delirio. En Fantasmas, segunda de las piezas, un detective privado y el hombre al que tiene que vigilar juegan al escondite en un claustrofóbico universo urbano. Por último, en La habitación cerrada el protagonista se ve confrontado a los recuerdos de un amigo de la infancia cuando la mujer de éste le escribe una carta explicándole que su marido ha desaparecido misteriosamente. En La trilogía de Nueva York el escritor maneja, manipula y reinventa el género policiaco, del que hace una re-lectura posmoderna con tintes metafísicos. La trama detectivesca sirve para plantear al lector un fascinante juego de espejos, símbolos, guiños y sorpresas.

 
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LA OBSESIÓN HECHA CARNE
4.67 con 9 votos

La obsesión, la locura, el existencialismo y el absurdo rigen estos tres relatos independientes - pero extrañamente relacionados - de Paul Auster. Esto es lo primero que tengo que decir. Ahora bien, debo justificar, sustentar esta opinión.
La obsesión y la locura y el existencialismo y el absurdo, porque en cada uno de los tres relatos - Ciudad de cristal (1985), Fantasmas (1986) y La habitación cerrada (1986) - aparecen como un personaje más, como elementos indispensables, inherentes al leitmotiv del pensamiento, del sentir de Auster, como la sangre que corre cálida por las venas y les da finalidad y sentido.
Creo que si tuviera que definir la obra de este escritor en pocas y pálidas y magras palabras - aclarando que toda simplificación es una tontería y mucho más si se expone una opinión luego de leer tan solo un libro -, diría que es amarga - a pesar de sus ácidas humoradas, llenas, en definitiva, de una implacable tristeza, de una desesperante resignación - y pesimista. En las tres novelas, lo que empieza siendo un oficio (Fantasmas), una curiosidad o un juego (Ciudad de cristal), un producto del azar (La habitación cerrada), termina siendo un demencial martirio, una sucesión malsana de empecinamientos torpes, ridículos, como si formaran parte de una pesadilla patética, inexorable en su insensatez, o por la imposibilidad de salir de ella por propia voluntad - como si de una fatal atracción hacia la autodestrucción se tratara -, como en un laberinto de locura en el cuál se entra cuerdo, para que gradualmente y sin que lo notemos, la insania, lo extraño, lo atípico comience a ganar terreno, para pasar del lado de lo que serían los patrones normales, definidos por nosotros y por los demás, como normales y aceptados.
Las “criaturas” de Auster, pierden a sus familias, a sus mujeres, a sus cómodas y confortables (tal vez no felices, no exultantes, no apasionantes) vidas, por seguir dichas obsesiones, sabiendo aun, y mientras queda algo de cordura en ellos, que aquello que con tanta pasión y terquedad persiguen, es, tal vez, vano y estúpido; tan estúpido como pretender atrapar luces y sombras. Sin embargo, siguen adelante y se empantanan en un mar de confusiones y malos entendidos, de falsas pistas y equivocadas hipótesis.

Las tres historias me han gustado. Las tres son una completa locura y nos dan un poco de pena sus ingenuos y locos protagonistas. Auster se pregunta muchas cosas, se cuestiona muchas otras; creo que cada uno de estos personajes, de algún modo, intentan justificar sus vidas, aparentemente encauzadas, felices, pero que sin embargo, carecen de sustancia, de chispa, de fuego, de pasión; poco importan las historias "policiales" en estos relatos. A mi entender, el autor va más allá de la mera creación de hechos delictivos, o de misterio o de investigación. El punto clave, es cierta búsqueda. Una búsqueda incierta, nebulosa, primitiva, necesaria. Creo que en este sentido Auster nos conoce un poco a todos nosotros. Creo que todos buscamos ese no sabemos que, incansablemente y como ciegos, adelantando nuestros brazos a tientas, mirando un poco al vacío, barruntando la meta, más - y como en un espejismo, un oasis- jamás encontrándola realmente.

Quisiera creer que esto último es más un recurso literario, un pensamiento o sentimiento expuesto luego de haber "captado" –o creído captar- un alma, el espíritu vivo de un hombre como Auster, que lo que pienso realmente de la vida. Salvo que de a poco, muy de a poco, esté entrando en aquel laberinto de pesadilla, de los que atraen a los pobres, tristes y perdidos personajes de Paul Auster (que serán él mismo, a su vez; perdido y confundido, escribiendo novelas, inventando historias, también alargando los brazos, también probando el vacío delante de sus ojos).

Escrito por nikkus2008 hace mas de un año, Su votacion: 8

LITERATURA TANGENCIAL
4 con 6 votos

LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK es la segunda novela de Paul Auster que he leído y me ha parecido tan sensacional o incluso más que EL PALACIO DE LA LUNA. De hecho, tienen fama de ser las dos mejores novelas de su autor, lo que me da un poco de grima, ya que tengo miedo que lo próximo de él que lea me defraude. Algo que no sería de extrañar, teniendo estos dos novelones con mayúsculas como precedentes.
Volviendo a LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK, decir que Auster me ha vuelto a encandilar y a atrapar con esa cadencia y ritmo tan particulares que tiene. Es como una sirena literaria: si empiezas a escucharlo te atrapa y no te suelta, aunque por suerte finalmente no te ahogue, todo y que pueda provocarte algún nudo en la garganta. Su literatura es enormemente adictiva, cumpliendo una de sus reconocidas pretensiones ya que incluso en un fragmento de esta obra y a razón de una conversación sobre EL QUIJOTE, uno de los personajes, un escritor (él mismo, ya que se llama Paul Auster) así lo expresa, al reconocer que no importa si la historia narrada es real o no siempre que divierta: “eso es en última instancia lo que cualquiera le pide a un libro, que le divierta”.
No obstante, está claro que Auster al igual que su admirado Cervantes, sin olvidar este ingrediente imprescindible del divertimento, ofrece y aspira a mucho más. Es más, ese divertir es el vehículo idóneo para ofrecer y hacer llegar esos “extras” a los lectores, para estimularlos en su recibimiento. Y no sólo eso toma de Cervantes, si no que en este conjunto de relatos, al igual que en EL QUIJOTE, encontramos múltiples referencias literarias y unas enjundiosas consideraciones meta-literarias.
Se dice que LA TRILOGÍA DE NUEVA YORK es un thriller metafísico. Yo, aún precisaría más. Es un thriller meta-literario o lingüístico, que establece un juego conceptual entre realidad y ficción de lo más estimulante. Pero como buen thriller, se nos presenta con el atuendo formal, escenográfico, estilístico y de personajes, de una fascinante novela negra o de detectives, henchida de misterios por resolver. Unos misterios que no son quizás los que parecen, o los que un lector habitual de este género pudiera esperar. De ahí que Auster llegará a decir, y con mucha razón, que podía defraudar a este tipo de lectores.
Lo que está claro es que a mí no me ha defraudado sino todo lo contrario. He disfrutado muchísimo con sus diálogos, en ocasiones delirantes, con sus personajes, su historia, y en definitiva con el juego literario sobre el lenguaje, la identidad y la relevante interrelación entre ambos, que ofrece.
Además, me ha dado mucho a pensar, aún asumiendo de principio que pocas respuestas podía alcanzar, al menos, definitivas o solidamente fundamentadas, pero ¿Quién ofrece eso en esta época de insalvable relativismo? No en balde, se cita a ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS en el libro.

Escrito por Hamlet hace mas de un año, Su votacion: 9