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TALLO DE HIERRO

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Portada de TALLO DE HIERRO

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Autor: WILLIAM KENNEDY
ISBN/ASIN: 8432245445
Género: Literatura contemporánea
Editorial: SEIX BARRAL
Fecha de edición: 1979
Número de páginas: 254

Sinopsis:
El mundo del alcoholismo, de los vagabundos en la gran ciudad. La supervivencia pura y dura. Relato alucinado y alucinante sobre Francis, un hombre que huye, perseguido por sus fantasmas (reales y personales) y por los recuerdos de su pasado; que aparecen y le hablan. La autodestrucción compatible con la supervivencia. Francis es el centro del relato, lleva la vida de todos sobre su espalda y a su alrededor surgen personajes vivos y muertos: Helen, su compañera; hombres que mató, niños que murieron, padres, recuerdos, borrachos, perdedores...

Ganadora del Premio del Círculo de Críticos Norteamericanos y del Premio Pulitzer de Novela, emblematiza, en su título, el nombre de una planta común en Albany, la vida fantasmal y desbrujulada de su protagonista, Francis Phelan, que, empleado ocasionalmente en el cementerio, es en 1938 un hombre a la deriva, y reconstruye desde una perspectiva alucinada, obsesiva y borrosa los escombros de una existencia de marginado. La conjunción de una poesía sórdida y espectral y la reconstrucción, minuciosamente observada, de un microcosmos provinciano que —al modo de Hardy o de Faulkner— es imagen de un país y de una época y de los mitos y demonios interiores del protagonista confieren a Tallo de hierro —que inspiró la película del mismo título dirigida por Hector Babenco e interpretada por Jack Nicholson y Meryl Streep— la entidad de las mejores creaciones de la narrativa norteamericana de nuestro tiempo.

Llevada al cine por Héctor Babenco con Jack Nicholson y Meryl Streep en sus papeles protagonistas.

Ficha creada por Faulkneriano

 
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LA CULPA
5 con 2 votos

Finalizo el año con un libro 10 (Faulkneriano, te sigo apreciando mucho como lector a pesar de que solo te pareció digna de un nueve).

No descubro nada, el autor fue avalado en su día por Saul Below y la novela ganó en 1984 el Pulitzer de Ficción y el National Book Critics Circle. Es más, Tallo de hierro es de esas novelas míticas que triunfaron tras ser rechazada por multitud de editoriales, trece en su caso y amparándose en su pretendida sordidez. Pues bien, el libro me ha parecido incluso mejor de lo que las expectativas auspiciaban. Pero todos sabemos que no es suficiente que el libro sea bueno, incluso muy bueno, para que le otorguemos el 10, tiene que tener algo más.

Buscando información sobre el autor, encontré unas declaraciones atribuidas a García Márquez en las que este enumeraba los ingredientes imprescindibles para cocinar una buena novela: amor, humor, política, nostalgia, tristeza, vida, muerte. La lista terminaba con tres signos de interrogación. Nadie sabe realmente qué es aquello que consigue hacernos grande una novela. Sea lo que sea, para mí esta lo tiene. No solo he gozado y me he emocionado con todos y cada uno de los ingredientes citados por el autor colombiano, sino que ha conseguido responder a cualesquiera de esas misteriosas e imprescindibles interrogaciones que culminan mi particular lista.

No cabe duda de que el hecho de que sea literatura sobre perdedores le otorga un buen montón de puntos. También es importante que, aunque el autor considere las circunstancias, no reste a los protagonistas ni un ápice de su responsabilidad haciéndoles además, y esto es ya para nota, conscientes de ella (la autocompasión puede o no aparecer, ni me sobra ni me molesta, pero aquí no la encontraréis o solo el tiempo justo para que los personajes se desprendan de ella). Porque si tuviera que resumir el tema de la novela con una sola palabra esta sería sin duda alguna la palabra "culpa".

Aunque es esta también una novela de grandes personajes, principales y secundarios, vivos o muertos, personajes destrozados por la vida o personajes incapaces de sobrellevarla o de escapar de aquella que les tocó en suerte...

“Un gran poeta dijo cierta vez que el amor entra por los ojos. Uno tiene que tener cuidado para no ver demasiado. Uno debe dominar sus apetitos. El mundo es demasiado hermoso para la mayoría de nosotros."

... por encima de todos ellos reina Francis Phelan, el gran protagonista que la hace inolvidable. Un personaje que sufre y se lamenta, no por lo que el destino le haya hurtado, sino por no sentirse merecedor de ello. Un personaje que se niega a sí mismo cualquier atisbo de felicidad y que parece evitar su muerte únicamente por no detener el castigo del que se siente merecedor. Un vagabundo que hace de la huida una forma inútil de sobrellevar su dolor, aun consciente de que esa huida es también un castigo en sí mismo tanto para él como para los que le quieren. Un personaje al que su propia ética y su estricto cumplimiento le ha expulsado de la sociedad a un terreno donde solo queda preocuparse por la comida de ese día, por donde dormirá esa noche y por quién le proporcionará el siguiente trago... o eso es lo que él quisiera.

“Ha vivido diciéndose: creo de veras que estoy haciendo más o menos lo correcto. Creo en Dios. Saludo a la bandera. Me lavo los sobacos y la entrepierna, ¿y qué si bebo demasiado? ¿A quién le importa eso? ¿Quién sabe cuánto no he bebido?”

Ahora, tras 22 años de fuga, Francis vuelve a su ciudad, a su casa, con su mujer y sus hijos, y ahí empieza la novela. Una vuelta que nos es narrada en una magistral combinación de realidad, ensoñaciones, flashbacks y alucinaciones; diálogos fantásticos junto a párrafos de un emotivo lirismo sin que falten la ternura, la crueldad, la dureza o el humor, incluso a veces todo junto como en las últimas páginas.

Escrito por Guille hace 3 meses, Su votacion: 10