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LA TÍA JULIA Y EL ESCRIBIDOR

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Autor: MARIO VARGAS LLOSA
ISBN/ASIN: 9788466368520
Género: Narrativa
Editorial: PUNTO DE LECTURA
Fecha de edición: 2006

Sinopsis:
La relación amorosa del joven escritor Varguitas con una mujer de su familia mayor que él, la tía Julia, y la desaforada presencia del folletinista Pedro Camacho en la misma emisora de radio donde Varguitas trabaja, son las dos historias en que se vertebra el argumento de La tía Julia y el escribidor. La noble pasión amorosa entre la tía Julia y el aprendiz de novelista, que la sociedad limeña de los años cincuenta trata por todos los medios de impedir, se combina con las narraciones truculentas del folletinista de las ondas. Esta narración mayor de Mario Vargas Llosa reúne el interés de los relatos de aventuras, donde coinciden de forma brillante la encendida pasión shakesperiana con su correlato melodramático, la inesperada confluencia del devoto de la alta literatura con el escribidor rastrero.

 
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LOS GLORIOSOS DÍAS DE LA RADIOFIDUSIÓN
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Hay un ingrediente del libro muy cautivador y creo que Mario Vargas Llosa lo exprime de un modo arriesgado y divertidísimo: el retrato del universo radiofónico y la presencia que éste tuvo en su momento en la sociedad peruana -y en tantas otras, un bonito ejemplo es la película de Woody Allen "Radio Days" ambientada en el Brooklyn de los años 40-. En la emisora donde trabaja el joven Mario nos encontramos con un puñado de personajes fabulosos desde los dueños (Genaro-hijo y Genaro-papá) pasando por los intérpretes de los radioteatros hasta el Gran Pablito, el factótum asmático de Mario que, entre siesta y siesta, se encarga de subirles empanadillas a los redactores.

Pero el personaje nuclear es Pedro Camacho, el extravagante escritor e intérprete boliviano de los radioteatros. El escribidor le permite a Mario Vargas Llosa hacer un ejercicio de ventrilocuismo literario. Ahí es donde reside el riesgo de la Novela. El libro, en vez de seguir un orden lineal, alterna capítulos donde se desarrolla la trama central (que, en resumidas cuentas, son las inquietudes literarias de Mario y el romance con su Tía) con las historias que todos los peruanos podían escuchar desde sus receptores narradas por Pedro Camacho y su tripulación de pintorescos actores radiofónicos. Podríamos decir que La Tía Julia y el Escribidor es, a la vez, una novela y un libro de cuentos.

Este 'salto' no se produce solamente entre los contenidos, ya de por sí curiosos porque Pedro Camacho tiene la enfermiza tendencia de escribir historias malsanas sobre incesto, estupro, parricidio, castración y una larga lista de despropósitos truculentos. Lo que resulta más curioso es que Mario Vargas usa al escribidor para redactar, dentro del mismo libro, con dos registros distintos. Las historias de Pedro Camacho son de un estilo hiperbólico hilarante que sería forzado sin la complicidad con el lector sabedor que, hipotéticamente, el narrador es el pintoresco redactor boliviano. Cito el principio de una de sus historias para dar mejor cuenta del disparatado estilo.

"La historia del Reverendo padre don Seferino Huanca Leyva, ese párroco del muladar que colinda con el futbolístico barrio de la Victoria y que se llama Mendocita, comenzó medio siglo atrás, cuando un joven de buena familia que gustaba darse baños de pueblo, estupró en un callejón del Chirimoyo a una jacarandosa lavandera: la Negra Teresita."

Y esta forma exagerada de escribir es realmente graciosa y creo que hace mucho más amena la lectura. Hasta el punto de desear que pasen los enredos amorosos del protagonista para ver cuál será la próxima insólita narración de Pedro Camacho. En cierto modo, Mario Vargas, consigue que el lector sienta la misma captación que hizo tan populares los radioteatros entre los oyentes peruanos de mediados del siglo pasado.

Por cierto, el último capítulo es terriblemente superfluo. Parece más fruto de una necesidad de autocomplacencia por desenlazar de un modo veraz la propia experiencia del autor que por cualquier tipo de interés para los lectores. La historia ya está cerrada en la página 428. El epílogo final es "huachafo".

Escrito por Ujaraq hace 4 meses, Su votacion: 8

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Creo que la historia desciende en interés al final del libro y que las confusiones radiofónicas están poco aprovechadas. El final se me hizo largo y monótono y otra pega es la del lenguaje poco universalizado, demasiados términos que no se usan en castellano y hacen que desconectes intentando ubicarlos.Al Sr. Vargas Llosa le he leido cosas mejores.

Escrito por JaneEyre hace mas de un año, Su votacion: 5