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LA SENDA DEL PERDEDOR

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Portada de LA SENDA DEL PERDEDOR

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Autor: CHARLES BUKOWSKI
Título original: Ham on Rye
ISBN/ASIN: 9788433914699
Género: Literatura contemporánea
Editorial: ANAGRAMA
Fecha de publicación: 1982
Fecha de edición: 2002
Número de páginas: 288

Sinopsis:
Una novela autobiográfica, contundente como un preciso uppercut, que nos muestra una visión bien distinta del «Sueño Americano», una visión «desde abajo», desde los pisoteados y humillados: la infancia, adolescencia y juventud de Henry Chinaski, en Los Ángeles, durante los años de la Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Un padre brutal que cada día finge acudir puntualmente al trabajo para que sus vecinos no sospechen que está en paro; una madre apaleada por el padre, que sin embargo está siempre de su parte; un tío a quien busca la policía; un mundo de jefes, de superiores aterrorizados por otros superiores. El joven Chinaski algo así como un hermano paria de Holden Cauldfiel, el dulce héroe de Salinger en The Catcher in the Rye (al que Bukowski parece aludir en el título original Ham on Rye) tiene que aprender las reglas implacables de una durísima supervivencia. En este libro inolvidable, escrito con una ausencia total de ilusiones, se transparenta, evitando la autocompasión, una estoica fraternidad con todos los chinaskis, todos los underdogs de la «otra América» de los patios traseros, los bares sórdidos, las oficinas de desempleo.

 
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EL PARIA
5 con 4 votos

Chinaski es un tipo de lo más curioso. Su senda del perdedor bien podría quedar colgada precipitadamente, o desembocar en Columbine. Decidió escribir, tanto mejor.

Gratuito para llamar la atención a veces, exagerado por la rabia siempre, no me creo fielmente una sola palabra suya. Dirá:
“Me levanté y salí. Empecé a caminar hacia casa. Así que eso era lo que querían: mentiras. Mentiras maravillosas. Eso es todo lo que necesitaban. La gente era tonta. La cosa iba a ser fácil. Las cosas me iban cada vez mejor.”
Sería tonto si le creyera. Pero sí me creo lo que subyace a tanta afectación. La rabia, el aislamiento, la lucha sinsentido y condenada al fracaso, el desinterés, la desesperanza, el desprecio a una vida gris sin remisión, la insumisión, la envidia, el odio del marginado hacia el que más tiene sin merecerlo. Menos sutil que Factotum, más descarnado, La senda del perdedor es la confesión de Chinaski.

Ya no es un (anti)héroe tan simpático como en Factotum, tan digno en la insumisión del perdedor; es un paria en contra de su voluntad. Querría jugar con los demás niños, ser aceptado, ser reconocido por ello, tener sus caras, sus coches, sus chicas, su dinero. Se sabe tan bueno o mejor que ellos. Podría serlo si le dieran una oportunidad. Podría ser un gran jugador al baseball o al futbol. Si le dejaran. Si no le hubiese marginado la pobreza en la Gran Depresión; si no le hubiese retraído la falta de cariño; si no le hubiesen aislado los castigos y caprichos de un padre tirano, tan miserable que no puede desquitarse y afirmar su autoridad y dignidad sino con su hijo; si no tuviese un muro de acné entre las mujeres y él; tal vez, si no fuese lo suficiente sensible como para no soportar ver maltratado a un gato. Está condenado, desde que tomó conciencia de sí debajo de una mesa. No queda más que pelear y luchar, aun conociendo el fracaso de antemano. Sus obsesiones, con la escritura, con el deporte, con el sexo, con la violencia, no son más que medios en los que demostrar su valía y su fortaleza. No será el más guapo, no será el más sociable, no será el más popular, pero sí el más duro. Pobre Chinaski, ni si quiera es tan duro como pretende. Sea por una sensibilidad natural o por el orgullo de desmarcarse del resto, es incapaz de ser tan insensible, tan duro y tan independiente como pretende. Es un luchador fracasado. Y lo hará si no con dignidad, sí con orgullo, un orgulloso rabioso y desesperado, y un cartón de vino en la mano. Y la máquina de escribir a ratos.

Bukowski no es un gran autor. Su obra crece entre Salinger y Celine; es la recepción de Celine a través de Miller y rescrita con Hemingway en la mano. No es nada que no se haya hecho antes y mejor. Es ligero, divertido y ameno, a veces deslumbrante, y se lee de un tirón, pero no es un grandísimo escritor. Aun así, La senda del perdedor es más novela que Factotum, mejor tramada, más cuidada como conjunto y más narrativa; pero peor escrita. Factotum tenía la peculiaridad de que cada capítulo era autónomo. Prescindible para el conjunto pero autosuficiente. Y había algunos jodidamente buenos. Mejor que el mejor de los momentos de La senda del perdedor. No había progresión, no había evolución del personaje, no había auténtica narración, todo era un vagar en círculos, de una anécdota a otra, de un trabajo a otro. Pero en su estructura había una gran verdad: la senda del perdedor es circular. No se puede novelar.

Leo a Bukowski porque su senda sigue abierta, porque es la senda de los parias, de los arrojados a ella. De aquellos que probablemente no la leerán. A los incondicionales de Bukowski, a los que juegan a recorrer su senda, solo recordarles las palabras de su autor:
“Me pasaba otra vez lo mismo que en la escuela primaria. En torno mío se agrupaban los débiles en lugar de los fuertes, los feos en lugar de los hermosos, los perdedores en vez de los ganadores. Parecía que mi destino en la vida era viajar en su compañía. Eso no me importaba tanto como el hecho de que yo les parecía irresistible a todos esos tipos idiotas y grises. Era como una mierda que atraía a las moscas en lugar de una flor que subyugara a las deseadas mariposas y abejas. Yo quería vivir solo, me sentía mejor estando solo, mucho más limpio; sin embargo no era lo suficientemente listo para desembarazarme de ellos. Quizás eran mis maestros: otro tipo de padres. En cualquier caso era incómodo tenerlos revoloteando alrededor mientras me comía mis sandwiches de bologna”.
Una vez más, ¿hasta qué punto creer a Chinaski?

Escrito por Tharl hace mas de un año, Su votacion: No ha votado

HANK O LA AMARGURA
4.57 con 7 votos

“Estábamos todos metidos en lo mismo. Todos apilados en un inmenso retrete lleno de mierda. No había escapatoria, íbamos a desaparecer con una cascada de agua cuando tiraran de la cadena.”

Reza la contraportada; “El joven Chinaski-algo así como el hermano paria de Holden Cauldfiel, el dulce héroe de Salinger en Catcher in the rye(al que Bukowski parece aludir en el título original Ham on rye)- tiene que aprender las reglas implacables de una durísima supervivencia.”
Y..sí, puede que Chinaski recuerde vagamente a Holden(muy vagamente).. Porque Chinaski es un Holden nada mimado, nada consentido y mucho, mucho más desgraciado. Y es que Holden, en ocasiones, me pareció más un producto que un personaje, Hank(Chinaski) me resultó más real, más cercano..y sí empaticé con él, cosa que no me ocurrió con Holden..
Y a sabiendas de que las comparaciones son odiosas, sin lugar a dudas, diría que esta Senda supera a aquel Guardián..

Hank, no cree en nada, no encuentra sentido a su vida, se sabe diferente... y con esa premisa Bukowski nos describe su infancia y su juventud, sus traumas y sus conflictos, rodeados todos ellos de la atmósfera de la gran ciudad, los efectos de la Depresión, los bajos fondos...y la guerra que llegará..
Y así vamos descubriendo una dura lectura, a veces descarnada, pero con ecos de poesía, en la que la vida parece un mero trámite, una fuga constante, y en la que la condición humana de nuestro protagonista destaca por su capacidad de vivir al límite porque el final, de alguna manera, parece estar ya escrito. Una lectura en la que parece no hay salvación posible, ni una visión romántica de sentimientos como el amor o la amistad... pero sí nostalgia, una nostalgia de lo desconocido, que, en algún momento del libro me recordó a aquella escena de “Princesas”(F. León de Aranoa) en la que la “princesa” nos dice que...”tener nostalgia en sí no es malo, eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos,,yo, por ejemplo, no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para echarlo de menos. Eso sí que es una putada...¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado?..Porque a mi a veces me pasa....”
Nostalgia...y sólo una senda que seguir..
Bukowski nos retrata esa senda de supervivientes, de esos que se mantienen al margen de la sociedad, nos muestra las tinieblas en lugar de las luces, habitaciones míseras y sórdidas, barrios bajos(y otra vez sórdidos) y el final de cada día de colegio, donde Hank parece aprender más que durante las horas lectivas..
Y nos retrata los primeros años del protagonista(o los suyos) con frases cortas que sacuden, desde una mirada que no vislumbra el “sueño americano”, donde la sociedad, resquebrajada por La Depresión ha dejado un país plagado de gente falta de ilusiones.. Y de ahí bebe Hank, con un padre que simula tener un trabajo que no posee, que sólo parece evadirse y desahogar sus miserias con las palizas inesperadas al Hank niño, con la ausencia de la figura materna, la falta de refugio que se reduce a las cuatro paredes de su habitación, y todo parece un combate perdido de antemano, marcado por las cicatrices de un acné salvaje que calan esas marcas en su alma, que le retraerán aún más y le harán ver(y sentir) de un modo diferente. Y desde su punto de vista, veremos los amigos que aparecen y desaparecen sin dejar un rastro tangible, el sexo como algo inalcanzable, el asumir golpes, el chico raro que acaba siendo el chico duro, el que ya no siente(o no muestra) dolor ante las palizas del padre...y va creciendo.. y en sus primeros trabajos descubre los prejuicios clasistas y acaba asumiendo su soledad como una forma de mantenerse en pie durante el continuo combate que es la vida...
Ya sólo le queda, al pequeño perdedor,no avergonzarse de sus cicatrices..

Y es que, el chico que acaba pareciendo duro, el chico que parece gritarle al mundo que no necesita el cariño ni la ayuda de nadie, en realidad, con esos mismos gritos, pero esos que no se oyen...que nacen dentro y a veces no sabemos ponerles sonidos, transformarlos en palabras.. en realidad, necesita, como necesitamos todos.. nuestra porción de cariño.. Nuestro trozo de dulce pastel..

Escrito por Nastenka hace mas de un año, Su votacion: 8