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SANTUARIO

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13 votos
Portada de SANTUARIO

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Autor: WILLIAM FAULKNER
Título original: Sanctuary
ISBN/ASIN: 9788420470023
Género: Literatura contemporánea
Editorial: ALFAGUARA
Fecha de publicación: 1931
Fecha de edición: 2006
Número de páginas: 320

Sinopsis:
Lee Goodwin es acusado de asesinato. El escenario del crimen es una casa oculta entre los árboles que alberga una destilería ilegal. Allí viven, entre otros, Ruby, una mujer que ha renunciado a todo por Lee, y Popeye, un sádico gánster marcado por una infancia terrible. El abogado Horace Benbow lucha para que Goodwin no sea juzgado por ser quien es, sino por los actos de los que le acusan. Una historia escalofriante en la que caben toda la fuerza y la originalidad del genial novelista estadounidense.

 
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LA HIZO POR DINERO Y LE SALIÓ..SANTUARIO
4.8 con 5 votos

No se la quiso dar a leer a su madre....
Renegó de esta novela hasta su muerte.
La rehizo suavizándola ??!!!

Esta obra, escrita inmediatamente luego de “El ruido y la furia” le llevó tres semanas y fue realizada, según su autor, por motivos económicos..bah, necesitaba el dinero, se sentó y le salió Santuario. El editor se negó a publicarla, se sentó de nuevo y escribió “Mientras agonizo”, trabajando de fogonero. Más tarde el editor se decide, retocan la novela, suprimen temas escabrosos como el incesto y el estupro y sale.
La version original puede hallarse en Gerald Langford, Faulkner´s revition of Sanctuary, University of Texas Press, 1972.
Para una reseña calificada, de Don Mario Vargas Llosa remitirse a http://bibliotecaignoria.blogspot.com.ar/2011/07/mario-vargas-llosa-santuario-el.html
Coincido con @Poverello que no es fácil de leer, ni desde el tema ni desde la estructura narrativa.
Borges dice que los novelistas norteamericanos convierten la “brutalidad en una virtud literaria”, y no puedo estar más de acuerdo.
La historia es brutal : alcohol, violación, muerte, racismo, abandono....un rosario despiadado de eventos inevitables, que se suceden como en una cascada...que no se escucha ni se ve...pero moja!!!!!!
Faulkner tensa el hilo y no relata los hechos, corta el cuadro, y el lector (mi primer Faulkner) va para atrás, se convence de que no dejò de leer nada y sigue.
Se detiene de golpe el prudente lector porque aparecen muertos y linchados. Cierran aspectos de la trama y se deslizan datos inquietantes.
Santuario es más que un libro, más que una obra de arte. Es una experiencia literaria, que acompaña al lector muchos días después. Me pasó lo mismo con Steimbeck, conmueven y nada es lo mismo después de su lectura.
Los personajes se definen por los hechos, por lo que hacen : no leemos nada de su interioridad, si disfrutan o sufren : solo matan o mueren.
Sobrevuela la amoralidad en todos ellos menos en el abogado, que es ambiguo e indeciso. Parece no saber nunca muy bien que hacer ante la complejidad del proceso judicial que acepta. Resiste patéticamente los avances de su hermana para que abandone el caso. La relación con su hermana, su esposa y su hijastra está sólo delineada y realmente le quita mérito a la historia, se tiene la certeza de que hay mucho más de lo que se dice debajo de esos vínculos untuosos, en las evocaciones solitarias de Belle...quizás la primera versión de Santuario cerrara mejor el tema.
Me impresionó vivamente la “cualidad” bestial de los personajes : cuando están en la casa del bosque y los hechos se presagian, de esos hombres alcoholizados sabemos que actúan, literalmente, como animales : se mueven sin ruido, están en la sombra pero no se ven, sólo son audibles sus respiraciones, sus ojos brillan, no se sabe si piensan, no hablan....se los huele...
La mujer que vive en la casa, la esposa del fabricante de whisky, ex-prostituta (por supuesto!), con su niño enfermo y casi muerto siempre, protegido de las ratas en un cajón arrinconado en el fogón, poco hace para evitar los hechos, sólo le importa que su marido no se entusiame con la joven.
Temple Drake, la chica de la novela, hija de un juez, universitaria con poca dedicación al estudio, y tonta, se convierte en la recomendación moral de Faulkner : a las chicas malas, les pasan cosas.
Toda la atmósfera de Santuario está impregnada por un moralismo que no creo intencional por parte del autor y da cuenta de una época y de una cultura en los Estados Unidos de los años ´30/40 : lo que se puede hacer y lo que no (limpiar la propia casa, para un abogado blanco...imposible), si se es violada su condición social, moral y personal queda dañada al punto de estar en en una casa de prostitutas...., la condición de la mujer y de los negros, la política.
No quiero hacer una reseña larga, que aburren, pero no puedo olvidar a Popeye, el asesino, el violento, el perverso, la encarnación de todos los males, algo deforme, impotente, figura ominosa y que sobrevuela toda la novela, pero con un halo ausente.
Cuando califiqué Santuario hace ya unos días, me pareció un siete, es muy dura, difícil ...pero ahora que pasaron los días y la he podido digerir no bajaría de un nueve.
Imprescindible. Gloriosa literatura norteamericana.

Escrito por lucero hace mas de un año, Su votacion: 9

LAS PASÉ "PUTAS" (CON PERDÓN)
4.33 con 6 votos

Casi con toda certeza corría el verano del año 1997. En una de mis pajas mentales de juventud, rebuscaba en la biblioteca de mi madre algún librito de esos cómodos y sencillos de leer para pasar la tarde. En uno de los anaqueles -ni mucho menos a la altura justa de la vista cual nefasto ejercicio de marketing-, al lado de algún otro título de la misma colección, de cuyo nombre no quiero acordarme, y en una cuidada edición de tapa dura azul oscurísimo leo: Santuario, grabado con hermosas letras doradas, y justo debajo el autor: W. Faulkner. Supongo que, debido a que mi profesor de COU era algo "frikie", me llamó la atención el nombre por habérselo escuchado, probablemente más que de pasada, en alguna de sus clases y ni corto ni perezoso me dispuse a pasar mi "agradable" tarde de lectura. Sólo quien haya leído a Faulkner será capaz de comprender la ardua empresa que estaba apunto de acometer -y se estará tronchando de la risa-.
Yo no me reí, las pasé "putas", tanto por el capullo de Popeye como porque a veces ni me enteraba de que habían matado a alguien y me veía obligado a retomar mi lectura páginas atrás mientras me preguntaba por qué me sentía tan inútil. Fueron más de una tarde, como podéis comprender, pero cuando terminé mi vida ya no era igual, y no lo ha sido hasta ahora. Desde ese bendito día, Faulkner -por mucho que renegara hasta el fin de sus días de esta obra que tan sólo escribió "para ganar algo de dinero"- ha condicionado toda mi manera de entender la literatura posterior, incluso para lo malo y lo peor, pues su estilo me ha hecho apreciar como vacuas muchas obras que en realidad no lo son (mea culpa).
Habría que haber leído Santuario antes de que Faulkner decidiera modificarla para no sentirse tan mal... Lo mismo era para cortarse las venas.

Escrito por Poverello hace mas de un año, Su votacion: 8