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ROJO Y NEGRO

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Portada de ROJO Y NEGRO

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Autor: STENDHAL
Título original: Le Rouge et le Noir
ISBN/ASIN: 9788420666433
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: ALIANZA
Fecha de publicación: 1830
Fecha de edición: 2006
Número de páginas: 640

Sinopsis:
En un aserradero perdido en los bosques del Franco Condado, un joven seminarista despreciado por su ruda familia, lleno de sueños y ambiciones, lee un libro. Poco sospecha que su vida está a punto de dar un giro decisivo y que su entrada como preceptor en casa de monsieur de Rênal será el comienzo de su apertura al amor, a la vida y, finalmente, al crimen. En esta novela, inspirada en un hecho real, su joven e inolvidable protagonista, Julián Sorel. Plebeyo enamorado y soberbio, rebelde e ingenuo, se verá sometido a la cruel piedra de toque que le ofrece un mundo dominado por las jerarquías, el dinero y el clero.

 
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LE ROUGE ET LE NOIR
4.6 con 10 votos

¿Por qué la traducción no es “El rojo y el negro”? LE ROUGE ET LE NOIRE, título francés del libro no es el primer Stendhal que leo, sino el segundo, después de LA CARTUJA DE PARMA. Este último, me pareció en su momento un magnífico ejemplo de la novela de su época, es decir de ese momento histórico en que la novela adquiere el desarrollo y la importancia como género literario que en el siglo XVIII no había tenido y que le hace alcanzar la popularidad entre una mayoría de lectores. Esto quiere decir, que la novela de esa época era clara, directa, sin recovecos; los nuevos lectores, vírgenes de influencias previas, buscaban historias maravillosas contadas con un lenguaje sin doblez que llegase a todo el mundo… lector, que en realidad era una minoría del total de la población, dadas las altas tasas de analfabetismo. Esa población ilustrada encontró en la lectura de novelas, un mundo inexplorado donde entrar y soñar otras vidas mejores con personajes extraordinarios en las cuales sumergirse y olvidar sus problemas, un poco a la manera en que los cinéfilos de los años cuarenta y cincuenta de nuestro siglo XX, se encerraban en cines de sesión continua a tragarse un programa doble con NODO incluido. Quiero decir que la novela de esa época tenía como característica principal, su estructura sencilla, su lenguaje sin complicaciones y sus argumentos llenos de peripecias y por lo tanto entretenidos.

Pues bien, LA CARTUJA DE PARMA encaja perfectamente en ese planteamiento; las aventuras de Fabrizio del Dongo, las tramas cortesanas con la princesa Sanseverina, el arranque militar con las guerras napoleónicas, todo eso contado de manera directa por Stendhal, llega fácilmente a un lector completamente entregado. Pensé yo cándidamente que ROJO Y NEGRO, de una u otra manera, repetiría esos esquemas, pero por alguna extraña razón no es exactamente así.

Empezaré por hablar primero de aquello que encaja en lo que yo esperaba. El lenguaje que utiliza Stendhal es el genuinamente suyo. Se caracteriza por su sencillez y por ser directísimo, o sea por ir al grano. Si sus frases arrancan en una dirección, nada las desvía de su objetivo. Tampoco se pierde en grandes descripciones ni circunloquios. Como decía va al grano. Esta característica formal de su texto tiene una ventaja indudable: a pesar de las seiscientas páginas y de no encontrarme cómodo con el libro: me lo leí en muy poco tiempo. Es muy fácil leerlo deprisa.

Acabo de desvelar que no me sentí cómodo con el libro, ¿por qué? No me encaja todo lo relacionado con la historia en sí misma. Existe desde luego, la sucesión de peripecias pero no en la forma de, digámoslo así, lances de capa y espada; la trama se basa mucho más en los manejos y las intrigas con el marido de su amante, los curas, el alcalde, el prefecto, o los aristócratas, que con carreras o persecuciones. Esto ya de por si se salía de mis previsiones, pero bueno, el hecho de que sea de intriga más que de aventuras para mi es casi mejor; en realidad lo prefiero. Y sin embargo no, la historia me resultó rara, o más aun grotesca diría yo; este hombre o mejor este chico (es muy joven) no es un héroe al uso. Es más bien un antihéroe, su comportamiento es absolutamente cínico, no tiene principios ni moral, es como he leído en algún sitio el primer “inmoralista” de la historia de la literatura.

Si ese fuese el problema no sería tal; los personajes atravesados dan mucho juego, aunque sea raro que el atravesado sea también el héroe. Pero insisto, ese no es el problema. El problema es el comportamiento errático del personaje, tan pronto piensa una cosa para enseguida pensar lo contrario, actúa de una manera y a la media hora ya se le ha ocurrido otra cosa, su comportamiento es imprevisible, tan pronto se apasiona con su amante como decide mandarla a la porra, y a pesar de todas esas contradicciones y de su falta de medios y experiencia, siempre logra salir adelante con bien de todas sus tribulaciones. Esta anarquía incluye lo político, que en la obra está siempre muy presente, nunca se termina de saber si es liberal, jacobino, bonapartista, ultramontano o que. Me refiero en su fuero interno, porque en la práctica actúa como legitimista, monárquico, jansenista, lacayo de la aristocracia o cualquier cosa que convenga a sus objetivos. Es difícil además poner sus movimientos en el contexto político de la época, los vaivenes políticos del momento eran muchos y muy poco conocidos por los lectores españoles que ya nos liamos bastante con la política española del siglo XIX, no digamos con la francesa.

Así que puedo decir que no me han seducido nada las idas y venidas de Julien. En todo caso estoy tratando de analizar el porqué de este desencuentro, sabiendo que es un libro de notorio éxito. Quizás tiene un ritmo más frenético y atropellado de lo que a mi me gusta. Quizás no he sabido comprender al personaje central en su justa medida. Pero no consigo ver bien dibujado el perfil humano de Julien Sorel, las pautas de comportamiento que le dicta su mente no me parece que sigan el criterio de un ser humano, ni bondadoso ni malvado, más bien me parecen dictadas por un azar caprichoso. Solamente al final del libro me pareció que algunos flecos de su personalidad empezaban a encajar, pero sin una gran convicción. Ya digo que a pesar de esos últimos retazos de humanidad, nuestro protagonista se me asemeja más a una maquina mal ajustada, que a una persona, con su corazoncito dentro.

Desde luego mi desagrado no tiene que ver como en otros casos con una dificultad de captación fluida del texto porque se lee muy bien; tal vez tiene que ver con que la novela no me ha parecido bien planteada, en lo relacionado con la personalidad de Julián, pero desde luego mi desagrado ha sido visceral, salido de dentro, según avanzaba en el libro iba encontrándolo todo raro, todo traído de los pelos, todo un poco absurdo y por tanto no me emocionaba ni lo más mínimo. ¿Por qué así, cuando todo el mundo coincide en que es la mejor novela de Stendhal? No sé, misterios del alma humana, de la mía quiero decir, por que sí a todo el mundo le gusta, y a mí no, está claro que lo misterioso reside en mi persona, pero espero que alguien que la haya leído, esté dispuesto a, en función de lo dicho por mi en la reseña, ayudarme a encontrar el fallo o a averiguar cuales son las claves de mi desencuentro con ROJO Y NEGRO. Pero que nadie diga lo de los colores por favor, y obviamente no me estoy refiriendo al rojo y al negro.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 6