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EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS

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Portada de EL PROBLEMA DE LOS TRES CUERPOS (TRILOGÍA DE LOS TRES CUERPOS #1)

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Autor: CIXIN LIU
ISBN/ASIN: 9788466659734
Género: Ciencia Ficción
Editorial: EDICIONES B
Fecha de publicación: 2006
Fecha de edición: 2016
Número de páginas: 450
Saga: TRILOGÍA DE LOS TRES CUERPOS (1)

Sinopsis:
Este libro ofrece la posibilidad única de acercarse al fenómeno editorial chino que ha conquistado el mundo y ha ganado el premio Hugo 2015 a la mejor novela, siendo la primera vez que una obra no escrita originariamente en inglés merece tal reconocimiento.

Su autor, Cixin Liu, es el escritor de ciencia ficción más relevante en China, capaz de vender más de un millón de ejemplares en su país y convencer a prescriptores de la talla de Barack Obama, quien seleccionó “El problema de los tres cuerpos” como una de sus lecturas navideñas de 2015, y Mark Zuckerberg, que lo convirtió en la primera novela de su club de lectura. Ahora el público y la crítica de los cinco continentes se rinden a esta obra maestra, enormemente visionaria, sobre el papel de la ciencia en nuestras sociedades, que nos ayuda a comprender el pasado y el futuro de China, pero también, leída en clave geopolítica, del mundo en que vivimos.

«Una novela reveladora… No te la pierdas.» Kirkus Reviews

«Una ambiciosa obra de ciencia ficción con una imaginación salvaje.» Nature Physics

«China lanza una invasión sci-fi con la publicación de este libro.» The Wall Street Journal

«Una obra en el más puro estilo del gran maestro Arthur C. Clarke.» The New York Times

«Un gran merecedor del premio Hugo, que abre la ciencia ficción china al mundo.» Science

Ficha creada por FAUSTO

 
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MÁS QUE CIENCIA-FICCIÓN
4.67 con 3 votos

Realmente tenía ganas y curiosidad por leer, tras ver un programa literario televisivo (haberlos haylos), este libro, que después de un extraño periplo ha conseguido notoriedad de crítica y lectores. Publicado en 2006 fue un éxito en el país de publicación, China, ayudado por la gran popularidad que tiene ganada Cixin Liu (según el modo de escritura occidental, pues el original chino antepone primero el apellido). No obstante, no fue hasta el 2015 cuando alcanzó la fama mundial. Se cometió la osadía de traducirlo al inglés y ganar el prestigioso premio Hugo, algo inédito conseguir el galardón con un autor que no escribe la lengua de Shakespeare. Por suerte, y gracias a este “rebote”, este mismo año una editorial española lo ha publicado en castellano. Pues bien, mis expectativas se han visto colmadas en varios aspectos.

El tema principal, la argumentación de ciencia-ficción, no es original. Es más, ha sido tratado con profusión y riqueza de matices en numerosas ocasiones desde el siglo XIX hasta nuestros días (y cuerda tiene para rato) en literatura y cine. Ampliamente desarrollado en varias obras con abundante imaginación ante esta hipotética circunstancia, pero con visos de ser factible y verosímil en el futuro. Dentro de lo “trillado” de este leitmotiv, la novela de Liu es singular y su punto de vista es innovador, lógicamente juzgo con mi limitado bagaje en este tipo de literatura. Ante todo es mucho más que una historia típica de ciencia-ficción, pues engloba variopintos contenidos y se mezcla a la perfección con otros géneros narrativos.

El libro dividido en 3 partes desiguales, se inicia con un breve pero intenso preámbulo en forma de relato histórico. El autor nos sitúa en plena efervescencia del fanatismo de la Revolución Cultural que sufrió China a mediados de los 60. Un conciso pasaje vital descrito con pericia (se echa en falta más páginas sobre esta excelente semblanza) que cumple con el objetivo de presentar el germen y la más tierna biografía de uno de los principales personajes: la astrofísica Ye; y, además, constatar una dura crítica social y política de esa aciaga época.

La segunda y tercera parte transcurre 38 años después, en la actualidad (alrededor de 2005) siendo el principal personaje otro científico dedicado a la nanotecnología. Con este protagonista se suma el género policial y de intriga (o thriller para los que prefieran la voz anglosajona). Wang se implica en una trama enigmática de una serie de suicidios misteriosos entre la comunidad científica y algún que otro asesinato. El relato además se impregna con momentos angustiosos y de vértigo (quizá sea excesivo emplear el término terror) como el detalle narrativo de “la cuenta atrás” que sólo puede ver este reputado técnico.
En esta etapa vuelve a surgir otra vez la incisiva crítica, pero actualizada a la realidad contemporánea. Se analizan los estamentos del poder: política, policía, ciencia o las fuerzas militares. No obstante, el más despiadado juicio reside en la sociedad: esa denominada naturaleza que nos califica como humanos con sus retorcidas actitudes morales. Interesantes las materias y tesis que se plantean: el progreso tecnológico, el deterioro provocado por la Humanidad; el discernimiento de los misterios del Universo; la destrucción de la Naturaleza; el ecologismo radical; la irracionalidad del poder y la ambición; e incluso se toca tangencialmente el feminismo.
A destacar las diferentes posturas tomadas frente al conocimiento del extraordinario suceso. Un conocimiento que sólo lo poseen unos determinados individuos (especialmente entre la élite intelectual y económica) que deriva en varias facciones o “bandos” de lo más sorprendente; aunque, tras pensarlo fríamente, no resulta tan asombroso ni descabellado y seguramente tendrá dudas cada lector (desde luego si las tiene un servidor) sobre a qué grupo se sentiría identificado. Una distopía social que resulta sugestiva, inquietante y… ¿probable?
Como ocurre con las muñecas matrioskas, dentro de la novela hay unas pequeñas narraciones que podrían considerarse como parábolas. Se trata de las experiencias del científico Wang con el videojuego virtual llamado “Los tres cuerpos”. Unos pequeños relatos simbólicos que recrean algunos momentos históricos tamizados por el surrealismo o lo onírico, y que tiene la finalidad de resolver determinados problemas de un insólito planeta. Unos “cuentos” que se van apreciando conforme pasan las páginas y que representa una “pieza del puzle” crucial.

Hablando estrictamente de ciencia-ficción, “El problema de los tres cuerpos” pertenece al subgénero ciencia-ficción dura. El mismo título hace referencia a un intrincado problema matemático-físico. Por todo el texto hay numerosas referencias científicas, tanto dedicadas al microcosmos (mecánica cuántica) y al macrocosmos. Son detalladas, pero no pecan de un exceso de erudición o enrevesamiento. Las explicaciones son acertadas, didácticas y asimilables, sobre todo para quien tenga ya una cierta base científica y le gusten estos temas. Aunque reconozco que algunas de las últimas partes, al tratarse de teorías científicas más especulativas y futuristas, es más difícil interpretar el concepto.

Aparte de lo ya descrito: la estructura y el fondo, es primordial mencionar la forma, o sea el estilo literario, para cimentar las virtudes de la lectura. Liu escribe de un modo funcional, atrayente y absorbente que se ajusta a la perfección con el soporte argumental. Hay pocos detalles líricos, barrocos o rebuscados, “simplemente” la palabra acompaña la acción, el diálogo, la divulgación y las ideas que quiere transmitir.

Con el primer tomo de la trilogía, este autor chino ha plantado la prometedora semilla de una gran obra. Los sucesivos volúmenes se presume que deben ser bastante diferentes del primero, pues debe llevarnos (eso creo) a unos personajes distintos con una situación de la Tierra y sociedad muy transformada, ya que el tiempo transcurrido habrá sobrepasado con creces los 4 siglos.

Escrito por FAUSTO hace 7 meses, Su votacion: 8

ALIENÍGENAS EN ORIENTE
4.5 con 2 votos

Tras haber finalizado la lectura de este libro me reafirmo en que mi choque cultural con oriente es demasiado grande...

Leí este libro, del que no conocía nada, animado por la reseña de Fausto y por su propias circunstancias (primer ganador del Hugo siendo de lengua no inglesa, etc., etc.). Es decir que me dije, "a ver qué me encuentro".

Y lo que me he encontrado es un correcto libro de ciencia ficción que además da unas pinceladas entrelazadas de historia de China. Eso sí, discrepo con la afirmación de Fausto sobre ciencia-ficción "dura". Es simplemente y como mucho "ligera apariencia de dura". Pero a poco que te fijes, Star Wars tiene más o menos el mismo rigor... (Lo de los sofones es ya demasiado, o el propio uso "erróneo" del título del libro, el problema de los tres cuerpos, que se referiría en todo caso a cómo orbitarían los tres soles entre sí, es decir, el planeta de hecho sería adicionalmente un cuarto cuerpo...)

Pero en cualquier caso, el hecho de que sea o no fantasía-ficción o ciencia-ficción es relativamente irrelevante y al final del libro uno se da cuenta que el autor ha sido suficientemente cuidadoso en cerrar más o menos satisfactoriamente cada una de las incógnitas "mágicas" planteadas dentro de su particular "mitología/pseudociencia".

No, por ahí no van los tiros que justifican mi baja nota. No, que va. Es algo mucho más "sutil". El problema que me estoy encontrando sistemáticamente con mis pocas lecturas orientales, es que los susodichos orientales me resultan más alienígenas que los propios alienígenas. Ya lo comenté en "Las baladas del ajo" o incluso en mi referencia a los personajes secundarios de "Una cuestión personal". Hay algo que falla, (o que me falla a mí), en la empatía, credibilidad o simplemente humanidad de los personajes.

No sé, pero sus reacciones me resultan totalmente absurdas e increíbles. Como de culebrón. Muchas veces por falta de emoción y otras por todo lo contrario, por sobreactuaciones. Es como si en vez de personas, fuesen precisamente autómatas o alienígenas queriendo ser personas. Es como ver una mala película con unos malísimos autores, haciendo además como que quieren ser profundos y sentidos.

En este libro hay cientos de ejemplos: el comisario, el perezoso, los científicos que se suicidan porque no les salen las cosas, (aunque al final se explique el porqué no les salen las cosas, joder, si el que nuestro trabajo no salga fuese motivo de suicidio, no quedaba nadie en pie), la traidora que por muy traidora que sea ni pestañea ante el suicidio de una hija, (¿soy yo el único que no me puedo imaginar peor situación?), los comisarios políticos que vigilan a la traidora y sus absolutas volubilidades emocionales, etc. etc.

Pero es que además en este libro, esta extrañeza alienígena frente a sus reacciones, además de inmiscuirse en la credibilidad general de lo leído, (como me pasaba en los libros antes mencionados), es que directamente es necesaria para que el argumento funcione, (por ejemplo con lo de los suicidios), por lo que al final uno (yo, quiero decir) no puede evitar decirse "vaya tontería sublime que estoy leyendo".

Como ejemplo paradigmático voy a mencionar el videojuego de proselitismo y captación de los Terrícola-Trisolarianos en su escena de la cafetería con el que voy a cerrar la reseña (que ya va quedando larga).

Os pongo en situación resumen de lo que ocurre en cierto pasaje del libro. Yo, (poniéndome en la piel del prota Wang), estoy jugando a un videojuego on-line, todo lo realista que quieras, pero que no deja de ser un puto videojuego, (no lo olvidemos), en el que experimento lo duro que es vivir en ese mundo trisolariano que por su configuración física sufre cataclismos mundiales día sí y día también. Vale, y soy jugador suficientemente avanzado, (es decir con conocimientos físicos y/o sociales), como para haber comprendido o incluso deducido que el problema del mundo es el tema de los tres (o cuatro) cuerpos, y que es una verdadera cabronada para poder vivir en él. Vamos que el videojuego no va de matar marcianos/demonios/enemigos sin ton ni son con una pistola cada vez más gorda, ni de ligar a lo loco con todo lo que se mueva. Que el videojuego es "profundo y serio" de simulación "histórico-física" de un mundo cruel como pocos por sus circunstancias estelares. Por tanto como soy un jugador pro y muy listo (pero, insisto, de un videojuego protagonizado además por humanos pues en ese Trisolaris virtual solo muestra humanos), al llegar al nivel 10, recibo una invitación para quedar en una cafetería con unos frikis tan pro como yo. Y al llegar a la cafetería, efectivamente estamos ahí el club de frikis y de repente resulta que uno de ellos es un gurú del asunto que suelta así de buenas a primeras que Trisolaris realmente existe y que los Trisolarianos están llegando a nuestro planeta (para destruirnos como más inri)...

No sé ante esta situación, me da que lo que haríamos todos sería descojonarnos, preguntar dónde está la cámara oculta de "Inocente, Inocente", o simplemente marcharnos diciéndole al susodicho gurú "anda y ve a reírte de tu p... m...". Por muy frikis que seamos. Puesto que además se supone que para llegar a donde estábamos no bastaba ser un tonto muy tonto aporreateclas asocial y border-line, sino que todos los que habíamos llegado allí tenemos algo más que humo en la sesera...

Pues no, eso no es lo que ocurre. En el libro todo sigue como si tal cosa, puesto que de hecho este es el mecanismo de captación de adeptos presentado y descrito como lo más normal del mundo mundial y con garantía total de funcionamiento...

Por eso digo que no sé si los Trisolarianos son muy alienígenas o no, pero cada vez más me parece que hay algo que me falla en mi relación literaria con los orientales.

Escrito por arspr hace 6 meses, Su votacion: 5