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LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES

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Portada de LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES

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Autor: MICHEL HOUELLEBECQ
Título original: Les particules élémentaires
ISBN/ASIN: 9788433967305
Género: Narrativa
Editorial: ANAGRAMA
Fecha de publicación: 1998
Fecha de edición: 2002
Número de páginas: 320

Sinopsis:
En Las partículas elementales Houellebecq lleva a sus últimas consecuencias su frase: Toda sociedad tiene sus puntos débiles, sus llagas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte. La novela narra el improbable nudo que unirá los destinos de dos hermanastros: Michel, prestigioso investigador en biología, especie de monje científico que a los cuarenta años ha renunciado a su sexualidad y sólo pasea para ir hasta el supermercado; y Bruno, también cuarentón, profesor de literatura, obsesionado por el sexo, consumidor de pornografía, misógino, racista, un virtuoso del resentimiento.

 
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INFINITO EMOCIONAL
4.67 con 6 votos

Si en un combate de boxeo imaginario sentáramos en el rincón de la derecha a la ciencia y en el de la izquierda a las humanidades, probablemente todos nosotros nos decantaríamos por uno u otro adversario cuando quizás lo ideal sería observar la batalla desde la neutralidad, dejarlas a ellas (así en femenino, ya que todo parece indicar que el No future que vende el género masculino ya ha agotado todo su arsenal de ideas, y se va a escribir en letra rosa y redondita, adornada con bucles procreativos a partir de ya) que se den de hostias y se tiren del pelo, para después vitorear a la ganadora evolución, sin intentar intervenir para separar lo indivisible de la disputa.
Esto es un poco lo que uno siente después de leer esta demoledora obra, y es que desde la primera página te sube al ring de tus propias ideas elementales, con los calzones de la nobleza masculina bien ajustados en torno a la cintura, y empieza a atizarte sin concesiones por todos lados, uno intenta defenderse e incluso abandonar (esto es de cobardes, y más cuando te enfrentas a una obra maestra de la literatura), pero solo consigue dar puñetazos al aire viciado por todos esos tabús individuales que marcan nuestra piel sudorosa como tattoos de vergüenza, mientras busca instintivamente las cuerdas protectoras del vientre materno o del coño de peluche de nuestra convivencia (Que importante me parece el personaje de Janine, la madre que parió a esos dos monstruos de personaje que son Bruno y Michel, al igual que Annabelle o Cristiane, que son las mujeres que los soportan…). Con esta sensación de derrota irreversible, y sin emitir prejuicios de valor, intentas capear el temporal como buenamente puedes, o te deja la pluma de Houellebecq, esperando con ansiedad que la próxima embestida no te reviente los tímpanos antes de escuchar la campana redentora que te permita tomar aire en tu rincón de miedo antes de afrontar el siguiente asalto en forma de capítulo final.
Cuando mi compañera de viaje terr-astral, que quizás sea la única persona que tiene la llave que da acceso al interior de mi psique, me preguntaba hace poco aquello de “¿Qué te pasa, te noto muy raro estos días?”, mientras limpiaba con la esponja del cariño las múltiples heridas de mi alma atormentada, solo pude acertar a contestar: “es que el libro de Houellebecq me está haciendo mucho daño…”
Quedan ustedes avisados, no puedo recomendarlo a mentes frágiles, aunque me gustaría hacerlo, porque sin duda les puede destrozar su estancia en la vida, y no solo a las personas que andan paseando por la cuarentena de sus ciclos vitales rozando el ecuador de la existencia, que son los que resultaran peor malparados al caminar de la mano de estos hermanos coetáneos; sino a los que ya lo han traspasado e incluso a los que se dirigen desprovistos de inocencia veinte-treinta genária hacia su entrada en la edad adulta, adultera, sin vuelta atrás…
Abre la mente, abre las piernas, pon el lóbulo, pon el culo, e intenta no besar la lona antes de que todo acabe, porque en cuanto empiece la fatídica cuenta atrás: 10,9,8… es posible que tu estado comatoso no te deje levantarte de nuevo a lustrarle los bordes redondeados al cero del futuro clonado. Imprescindible.-

Escrito por Krust hace mas de un año, Su votacion: 8

LA GENERACION PERDIDA
4.63 con 8 votos

Así, de entrada, hay que decir que “Las partículas elementales” no es un libro más. Bien al contrario, es un libro muy especial que de alguna manera marcará un hito en el historial de cualquier lector.
Con esto, no es, que ya de entrada, esté recomendando el libro. Es un libro al que se debe acceder por dos posibles razones, a saber: Una, porque exista, por parte del interesado un deseo de extender el campo de sus lecturas, abarcando lo más llamativo de la narrativa contemporánea. Dos, porque después de haberse informado bien, al respecto, tome la decisión consciente de enfrentarse a esta obra. Resumiendo, lo que quiero decir es, que aquel que vaya a leer este libro, sin estar muy informado, debería antes ponerse al día, para así no llevarse sorpresas desagradables.

Hay dos elementos en esta historia que son fundamentales:

1.- El soporte, es decir, la novela está encuadrada en el mundo específico de la tecnología genética, la creación de células madre y cosas parecidas, a la cual el título ya hace referencia. Este mundo de la biogenética sirve como justificación de la trama, de su evolución y de su desenlace.

2.- La herramienta que se utiliza para conducir la historia, para que los personajes la vivan y se expresen; me estoy refiriendo al sexo. De manera que el sexo extremo, adquiere un protagonismo que va mucho más allá de lo que se considera normalmente como ajustado a la realidad de las cosas.

Por lo tanto, si a algún lector le parece que una historia impregnada de terminología específica biogenética, puede hacerse pesada, debe saberlo.
O bien, si alguien cree que el sexo más duro, administrado en dosis brutales, puede ser un obstáculo para tener una buena percepción del libro, también debe saberlo.

Sin embargo, en mi caso particular, soy reacio a hacer una interpretación de esta novela, en función de estos dos parámetros. No me interesa especialmente el análisis basado en ese soporte biotécnico, me da un poco igual y no entro a valorarlo. Tampoco la utilización del sexo como combustible con el que se mueven los personajes, me parece digno de mayores análisis, lo asumo y punto, aunque debo reconocer que en algunos momentos, las altísimas dosis, me asquean irremediablemente.

Lo que me interesa es el perfil más literario de la novela. Y aquí, puedo decir que realmente me gusta como escribe Houellebecq. Su prosa de frases cortas y concisas, me resulta muy atractiva, por lo que tiene de eficaz. También me gusta, aunque a veces no esté de acuerdo con sus puntos de vista, como trata el proceso de adaptación psicológica de las nuevas generaciones, a la realidad política, económica, de modificación de costumbres; en una palabra de cambios sociales, de los años en los que, superada la crisis posbélica, el mundo occidental creó su nueva identidad. El problema es, que se quedaron por el camino unas generaciones, que no fueron capaces de salir indemnes de esa mutación. Hablamos del movimiento Hippie, la generación beat, el mayo francés, la new age. De esas generaciones trata este libro.

Por último, reseñaría la tremenda tristeza que destila “Las partículas elementales” En pocos libros se alcanzan cotas tan altas. Me vienen a la cabeza así de repente, “Las uvas de la ira” y “La carretera”, pero en uno de esos dos casos, el caldo de cultivo de la tristeza es, la brutal crisis económica en los años de la depresión del 29, y en el otro caso una futurible crisis nuclear que deja el mundo desmadrado, ambas situaciones muy duras, que justifican esa tristeza. Aquí, por el contrario, la desesperanza latente, se sitúa en un marco de bonanza y prosperidad económica, lo que parece un contrasentido y resalta el absurdo de pensar que las mejoras del nivel de vida, van por si solas a traer la felicidad al ser humano, sin pasar antes por un rodaje que adapte las mentes a la nueva situación.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 7

OTRA NOVELA DEL SOCIÓPATA PURITANO
3.5 con 4 votos

Somos mayorcitos para escandalizarnos a estas alturas. Hemos leído Los cantos de Maldoror, a Sade, a Bataille, a Easton Ellis… y ahora viene este gabacho intentando que nos echemos las manos a la cabeza. ¡Por favor! A mí lo único que me escandaliza de este tipo es que siempre escriba la misma novela y que siempre la escriba tan mal, que sea tan aterradoramente reaccionario y que sus asépticas y explícitas descripciones de las relaciones sexuales no escondan un explosión libertina cual Sade, sino un preocupante puritanismo antisexual. Este proyecto frustado de cura de pueblo será papel mojado dentro de unas décadas. Tiempo al tiempo.

Escrito por Tylercito hace mas de un año, Su votacion: 6

INOCENTE, INOCENTE SE HA ADELANTADO A OCTUBRE
0 con 0 votos

De verdad que no sé ni cómo calificar al "engendro" este.

Lo primero que me viene a la mente es la saga de "Entrevista con el vampiro" que leí hace ni se sabe cuánto tiempo, que en su momento me pareció un correctísimo libro de entretenimiento, continuado con mucha gracia en "Lestat", y un cataclismo sumo en "La reina de los condenados". Porque, ¿me puede explicar alguien cómo en una novelilla de vampiros podemos acabar en un complot para asesinar a todos los hombres del mundo, menos unos cuantos sementales que se quedarían para continuar la especie ya sólo constituida por féminas y sus asesores vampíricos? Bueno, el desbarre como se puede ver es total y absoluto. Pero en cierta forma hasta se puede considerar medio justificado en una novelilla kirsch de superventas dirigida a público adolescente. Vamos, giros de guión tipo sueño de Resines, illuminati, espíritus egipcios en el origen de los vampiros y lo que se tercie para que la fiesta no decaiga...

Pero, ¿encontrarse lo mismo en una novela "seria" de un tío en teoría en la "crème de la crème" de la literatura actual francesa? ¿Me queréis decir que me he tragado lo que me he tragado solo para que al final resulte que todo era una reflexión "sesuda" sobre cómo el hombre creaba descendientes inmortales? Es decir, que todo mi esfuerzo por no tirar el libro a t.p.c. las diez mil veces que no podía bien con la pedantería del "pesao" este, bien con la pseudociencia, bien con la pseudometafísica, bien con la chuminada suprema de poner porno por poner porque así soy políticamente incorrecto, era para llegar a semejante imbecilidad. Lo que digo: para haberme hecho un retrato al finalizar... Ni el ecce homo de Borja, ya os lo digo yo...

No sé, es que no tiene NADA bueno. Porque vale a lo mejor el destino es un truño, pero el camino hubiera podido merecer la pena. Pero va a ser que no. Sobre todo por lo absurdamente pedante e ignorante que es el tipo este. Como uno de los personajes es científico, (el padre de la "ciencia" que posibilita crear nuestros sucesores inmortales), y como el menda este debe tener ínfulas de gran genio de la filosofía, resulta que debe ser muy pero que muy cool hablar de ontología, positivismo, Kant y Einstein, espacios de Hilbert e interpretación de Copenhague, junto con el nombre científico de la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster), así todo "arrejuntado" y "arremezclado" en el mismo párrafo (y casi en la misma frase)... Y se queda tan ancho.

Y luego para qué contar el machismo y lo salido que debe estar este tío... Porque vale que en cierta forma yo soy de los que opina que ya está bien de opinar que hombres y mujeres somos exactamente iguales. Ya está bien del feminazísmo imbécil, estúpido y políticamente correcto que parece imperar hoy en día. Hombres y mujeres somos (o deberíamos ser) iguales en derechos y oportunidades, NO en resultados o en formas de conducirnos por la vida porque está claro que nuestros esquemas mentales de base son distintos, posiblemente porque nuestros conjuntos hormonales son distintos. Vale, hasta aquí puedo hasta medio coincidir con ciertas reflexiones del tío este. Pero, ¿alguno os podéis creer que el summum que las mujeres en general esperan del sexo es chuparsela a su medio novio mientras que en corro van llegando desconocidos para follárselas? Bueno, pues esta es exactamente una escena del libro. Así tan normal, y sobre todo tan "real". Tío, tú tienes un problema serio, de verdad. Deja de ver porno que se te están secando las meninges...

E igual con cualquier tema "conflictivo". Yo que sé, por ejemplo la religión y en particular el islam, sobre el que hace ataques gratuitos sin sentido (cito textualmente: "la más estúpida, la más falsa y la más oscurantista de todas las religiones", así, a palo seco sin más elaboración). Y mira que yo soy el primero en opinar que cualquier religión es una soberana imbecilidad nacida de nuestro miedo a la muerte. No sé, casi, casi, es como un niño pequeño con problemas de conducta, que lo único que hace es ser gamberro por ser gamberro simplemente porque así llama la atención. Pues exactamente lo mismo con el tío este. Parece que se está preguntando cada cinco minutos a ver qué barbaridad puede decir para llevar la contraria a todo, (en general y en particular), porque si no su autoestima se desploma.

Os puedo asegurar que primer y último libro de Houllebecq. Vamos, no me pillan en otra como hace tiempo que me juré que no vuelvo a ver una película de Almodovar ni así esté pensando en suicidarme.

Escrito por arspr hace 29 días, Su votacion: 2