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LA PARRANDA

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Portada de LA PARRANDA

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Autor: EDUARDO BLANCO AMOR
Título original: A esmorga
ISBN/ASIN: 9788495178992
Género: Narrativa
Editorial: TREA
Fecha de publicación: 1959
Fecha de edición: 2001
Número de páginas: 160

Sinopsis:
La novela, «comenzada por una visión seminconsciente de mi infancia», dice su autor, fue escrita de un tirón, en poco más de un mes. El escritor parecía liberarse así de viejos fantasmas. Blanco-Amor concentra en ella todo un mundo marginal de prostitutas, camorristas, machos elementales y machos con corazón de mujer, en una ciudad, Auria, que podía ser cualquiera de la lastimada geografía española de principios de siglo. La parranda es la novela de un crimen, de una muerte que se espera desde el principio y que el escritor retrasa, sabiamente, bajo el celaje ritual de la lluvia, monótona, constante, interminable. Pero es también la historia de la tensión secreta de un personaje, Milhomes, que partícipe de un itinerario violento de veinticuatro horas con dos compañeros de borrachera y juerga, se arrastra hacia un previsible y violento final presidido por la muerte.

 
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VIAJE AL FIN DE LA BOTELLA
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"El "pensamiento" es venir todo junto y embrollado en un solo instante, hasta que ya no agunato más y todo se me borra... Que así es la cosa, como si fuese enfermedad, aunque doler no me duele nada. Cuando me viene de repente, es como algo que se me creció, así, como dentro de la tabla del pecho, perdonando el modo de señalar, como si me quisieran estallar los pulsos, y que me lleno todo de una fuerza tal como si fuese a saltar en pedazos. ¡Qué barbaridad! Pero otras veces me viene adespacio, y es como una cansera, como cuando uno se empieza a dormir, y comienzo de hundirme, de hundirme, que es cuando más miedo me da, que despierto de un salto, porque tengo cavilado que si me dejo ir hasta hundirme del todo la cosa no va a parar hasta la muerte. Y, si a mano viene, puede ser que sea la muerte que anda ansiosa de mí para llevarme sin enfermedad, como quien se duerme, que ya se han visto casos... y las más de las veces que me doy al vino es para librarme de eso, aunque no se crea, pero cada uno sabe lo suyo y Dios lo de todos."

El "padecedor" de ese "pensamiento" no es otro que Cipriano (también llamado Cibrián o el Castizo), protagonista y narrador de los hechos...

Prácticamente todo el texto de la novela (salvando el comienzo; "Documentación", y el párrafo final que nos cuenta cómo acabó la juerga (La parranda) del Castizo y sus amigos) se basa en el amplio testimonio que el juerguista expone ante un juez, cuyas preguntas sólo conoceremos a través de las respuestas de Cipriano, pues durante toda la obra son sustituídas por guiones, un ejemplo;
-
-Sí, señor... Pues tengo que decir que seguía lloviendo a chuzos.

A través de ese "diálogo", Blanco Amor parece querer mostrarnos, sin "enseñarnos" las palabras, quien tiene el poder y los medios de presión...
Y es que el juez (el poderoso), es el de fuera, el "extranjero", y la distancia infranqueable entre el que interroga y el interrogado se marca constantemente -con una firme intención irónica- en las frecuentes aclaraciones, correcciones y divagaciones de las respuestas...
El diálogo acaba siendo trabajoso y hasta en cierto modo imposible, el juez sólo quiere respuestas concretas, el Castizo necesita, además..un desahogo..
Y así, ante los oídos del poderoso, siempre mudo, va desgranándose la inmoral historia de las correrías de Cipriano y sus amigos; Juanito el "Bocas" y Eladio el "Milhombres"...

Y esa historia es el enloquecido vaivén de una borrachera sin fin, la crónica de unas manos manchadas de sangre, la desolación de un viaje alucinado hasta el fondo de la botella, el esperpento desenfrenado que parece no buscar redención en unos, pero ser la última meta de nuestro narrador...
Y es también la historia de una virilidad mal entendida, de una sexsualidad no aceptada, de la tristeza no reconocida de Socorrito (protagonista fugaz pero importante en la historia)... y del final inmerecido que le espera..

Así que "La Parranda" acaba siendo la crónica de un mundo mísero y miserable, un terreno de claroscuros violentos y grotescos, unos hombres siempre mojados (por fuera por la incesante lluvia -omnipresente a lo largo la historia-, por dentro por el incesante trasiego de alcohol)...

Una fuerza ineludible parece conducir los pasos de los protagonistas hacia la desgracia; así parece entenderlo el Castizo en su orgullosa y autoimpuesta mansedumbre ante el juez...

Y cómo no, es la historia del padecer ese "pensamiento" (que cada lector le ponga la definición que crea conveniente)...
Y de cómo se quiso ser... y no se fue..

(En Ourense se puede realizar "O Roteiro da Emorga", recorrido por los lugares en los que transcurren las correrías de los protagonistas. No dudo que mejor hacer primero la ruta por las páginas de este libro)

Escrito por Nastenka hace mas de un año, Su votacion: 8