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MOBY DICK

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Portada de MOBY DICK

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Autor: HERMAN MELVILLE
Título original: Moby-Dick or The Whale
ISBN/ASIN: 9788497594875
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: DEBATE
Fecha de publicación: 1851
Fecha de edición: 2003
Número de páginas: 767

Sinopsis:
Moby Dick, la novela que William Faulkner hubiera querido escribir, ha alcanzado el reconocimiento y el elogio constante que merece una construcción narrativa impecable. La lucha del capitán Ahab, su terrible obsesión y la mítica persecución de la enorme ballena han traspasado fronteras, consiguiendo así la indiscutible categoría de obra maestra de la literatura universal.

 
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LA CARNICERÍA FLOTANTE
5 con 4 votos

Os lo voy a contar todo y no os voy a contar nada. Moby Dick son unas 800 páginas en formato de bolsillo que H. Melville dividió en 134 capítulos. Capítulos cortos, pues. Durante la lectura he sentido que el libro tenía 5 partes ó 5 actos narrativos. 30 hombres y un capitán de 58 años en busca de ballenas.

Acto I: vendría a ser el tiempo en tierra. La primera página del libro es una obra de arte en sí misma. No hay catedral sin fachada, ¿no? Unas 150 páginas en las que se conoce al protagonista y narrador. Mi nombre es Ismael. También es el primer vistazo a la infinita cetofilia o ballenofilia del autor. Disfruté mucho con el ambiente de la ciudad/pueblo ballenero de Nantucket. Hay fotos por internet y, francamente, imaginarse un villorrio del siglo XIX lleno de huesos y cuerpos de ballena más o menos reaprovechados más o menos enteros más o menos devorados…

Acto II: primeras jornadas del viaje. Una presentación muy sistemática y muy poco literaria de los personajes y de la vida en alta mar mezclada, sin alcanzar en ningún momento una dilución harmónica, con relatos de aventuras marineras y leyendas balleneras. El folclore de los leviatanes así como de los hombres que navegan sobre Él.

Acto III: capítulo 59. Sangriento tratado de Cetología. Alrededor de la mitad de la obra. Empieza lo que viene a ser un documental digno de la 2 a las cuatro de la tarde sobre la caza de la ballena, su anatomía, el arte de su cosecha del prado fértil del océano y su descuartizamiento, procesado y posterior gestión por los monos que llevan chaleco en tierra firme. Bonito párrafo casi, casi pro vegetarianismo en el capítulo 64.

Acto IV: como 130 páginas de relleno, capítulos tan mal engarzados como uno pueda imaginarse, cortos, sobre temas dispares (características y pasado de algunos personajes ya conocidos, presentación de nuevos, reflexiones sobre piezas del barco, meteorología…). Pretende ser una especia de sucesos místicos, presagios, anuncios de la fatalidad, como un prefiera llamarlo. El acto III rompe totalmente el ritmo narrativo de la novela y Melville lo retoma de un modo barroco y aburrido.

Acto V: el fin. Bien, un repunte final potente que se alimenta de la intriga ante quién vencerá, la Gran Ballena Blanca o el desquiciado Ahab.

He aquí un extracto de un diálogo:
“¿Soy yo señor o quién el que mueve mi brazo? Pero si ni aun el gran sol se mueve por sí mismo, si no es más que un pobre mandadero en los cielos, si ni una sola estrella gira si noes a impulsos de un poder invisible, ¿cómo, pues, puede latir este pequeño corazón, ni pensar este pequeño cerebro, a menos que Dios le haga latir y pensar, y no yo?”

Así durante 3 páginas. Y cómo este momento hay muchos. Es evidente que no se hablaba así ni el siglo XIX, ni el tiempo de Shakespeare, ni en la Hélade de Sófocles. El libro no pretende ser en ningún momento literariamente realista y cuando lo hace adopta un tono didáctico. En los momentos en los que se desarrolla como una novela y no como un ensayo los personajes son románticos en el peor sentido, estereotipados, planos, con un rol ético definido desde el principio y que no cambia en ningún momento. En definitiva: una puesta en escena barroca e irreal que solo puede ser disfrutada si uno lo toma como una obra de teatro. Una especie de homenaje a las corrientes más clasiconas de la literatura.

Creo que si no fuera por Hollywood, el señor Peck y porque es un libro made in USA nadie hablaría de Mobby Dick. Estimulante en el sentido de que le hace a uno querer saber qué dicen los actuales tratados de cetología y hasta qué punto se ha aprendido sobre estos animales capaces de vivir siglos surcando las grandes corrientes. Más allá de estimular el amor por las ballenas, del ambiente de la surrealista Nuntucket y alguna que otra comparación ingeniosa, no he encontrado en este libro gran cosa que pueda destacar o elogiar.

Un ángel no es más que un tiburón bien gobernado.

Escrito por Volsung hace 27 días, Su votacion: 5

A LA BUSQUEDA DE LA BALLENA ASESINA
4.88 con 8 votos

Moby Dick, la ballena blanca que dicho con propiedad, era un cachalote; ese libro que algunos leímos a los doce años en versión extractada… O más bien, mutilada, ya que su extensión era más o menos la cuarta parte de la real. Se conoce que a algún editor desorientado se le ocurrió alguna vez que este libro podría ser una adecuada lectura juvenil.

La verdad es que, en su versión integra, no es un libro sencillo, y su lectura resulta ardua por múltiples razones, que paso a argumentar.

Primero, porque Melville aquí utiliza un vocabulario intenso y preciso; una prosa brillante; solemne como el sermón que se cita en los primeros capítulos; grandiosa como el océano; parece hecha para ser declamada; en fin, un lenguaje formidable que además se absorbe por el lector con facilidad relativa. Y digo relativa por que no obstante, ese lenguaje efectista y elaborado sitúa su lectura en un escalón alto y difícil, que no todo el mundo está dispuesto a subir.

Segundo, es muy largo, lo cual acumulado a las otras razones, complica bastante su finiquito. Es cierto que otros libros de ochocientas o mil páginas, se leen bien una vez que te enganchan. Pero éste, no podría definirse exactamente como uno de esos libros que enganchan; Moby Dick cuenta una historia de fluir pausado, aquí no hay una trama que se quiera desvelar lo antes posible como pasa en otros libros, digamos que es una sucesión de anécdotas que salpican su pausado recorrido oceánico. Conclusión, con un texto solemne, con muchas páginas y leyendo pausadamente, hay que ser un lector aplicado para terminar el libro a plena satisfacción.

Tercero, conforme a esa costumbre tan extendida en los escritores del siglo XIX, no bastaba con contarles a los lectores las aventuras del Pequod y su tripulación. Había también que instruirles en la materia: todo lo relativo a la pesca de la ballena; la elaboración de sus productos derivados; su historia, que empieza nada menos que con Jonás; el ámbito marítimo; todo lo relacionado con la navegación, aparejos, velería, jarcia, arquitectura naval, vida de los cetáceos y así una letanía de muchas más cosas relacionadas con las ballenas, de lo que pueda uno imaginar.

Cuarto, la complejidad del esquema de la obra, por como se distribuyen los capítulos. Que nadie piense, como podría parecer natural, que Melville acumula los capítulos didácticos al principio del libro, como una especie de puesta en antecedentes previa al desarrollo de la propia narración del viaje. No es así, a lo largo de todo el libro alterna continuamente capítulos ilustrativos, con otros propiamente narrativos, y así, casi hasta el final. Esto produce el efecto de interrumpir continuamente la narración, que toma la forma de una sucesión de pequeños episodios situados entre paréntesis de información ballenera. Esto no es en si mismo negativo, pero transforma la continuidad que uno esperaba encontrar. Así, toma la forma de un viaje por etapas con un ritmo tranquilo muy parecido, por ejemplo, al del itinerario cervantino de Don Quijote; eso si, esos episodios y esas informaciones que los enmarcan son muy cortos, a menudo de sólo cinco o seis páginas, de forma que se salta continuamente de un tema a otro. En definitiva, este sistema narrativo es, ni más ni menos, el esquema por el que optó deliberadamente el escritor para contarnos su historia, opción lícita como otra cualquiera; pero con la consecuencia de una pérdida de dinamismo que dificulta otro poco su lectura.

Resumiendo, difícil sí, pero también leyendo MOBY DICK se aprecia que se está ante una gran novela. Se disfruta de su magnífico lenguaje a lo largo de muchas páginas dada su extensión, se toma conocimiento de materias interesantes y curiosas, y se siente el sedimento que nos va dejando su ritmo tranquilo. De tal manera que lo que hasta aquí calificábamos como dificultad, puede ser fácilmente tenido por virtud viéndolo por su lado bueno.

Narrado en primera persona por Ismael, su personaje fundamental es el capitán Ahab. Ni Starbuck el contramaestre, ni Queequeg, ni los otros arponeros, ni siquiera Moby Dick, nadie más en la novela tiene fuerza como personaje importante. Solo Ahab la tiene y aún diría, es mi opinión particular, que ni siquiera Ahab como personaje va mucho más allá de su propia obsesión enfermiza. No me parece una historia con grandes protagonistas animados. El protagonismo, en todo caso, se lo lleva el mito de una navegación absolutamente épica, con un tempo pausado y solemne a tono con la magnificencia de la leyenda de la ballena asesina.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 8

AHAB Y NEMO DEBERÍAN HABERSE CONOCIDO
2 con 3 votos

Respetable novela de aventuras marítimas, con personajes memorables como Ahab, Queequeg y la propia ballena. La obsesión implacable con el cetáceo da al relato un aire casi épico, de trascendencia. No es cazar un pez grande, sino alcanzar un propósito vital.

Escrito por Minaith hace mas de un año, Su votacion: 7