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MIDDLESEX

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Portada de MIDDLESEX

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Autor: JEFFREY EUGENIDES
Título original: Middlesex
ISBN/ASIN: 9788496333468
Género: Ficción literaria
Editorial: ANAGRAMA
Fecha de publicación: 2002
Fecha de edición: 2005
Número de páginas: 673

Sinopsis:
Premio Pulitzer 2003. Todo comienza cuando los abuelos de Cal huyen a América tras la guerra, a casa de su prima Lina y su marido. Las dos parejas tendrán a sus hijos casi al mismo tiempo, y éstos, en un juego de consanguinidades, se casarán y serán los padres de Cal. Que cuando nace es Calliope, y parece destinada a encarnar la leyenda sobre esas niñas que cuando llegaban a una cierta edad se transformaban en hombres.

 
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GRIEGOS, DETROIT, Y SEXO DUDOSO
5 con 5 votos

Por lo general, el hecho de que me haya gustado un libro no implica forzosamente que desee llevar al papel la opinión que me merece; tal vez porque haya escrito ya sobre el mismo autor y no quiera repetirme, o porque trate un tema difícil de desarrollar o, sencillamente, porque que no me lo pida el cuerpo.
En cambio “Middlesex" es de los libros que acumulan razones para escribir sobre ellos; véanse si no varios ejemplos: su estructura de novela-río de intriga creciente hasta el final; lo curioso e interesante de los variados temas que trata, o el estar escrito con lenguaje directo y distendido que resulta más que agradable. Sus casi 700 páginas y su título, que parece tener una dudosa relación con el sexo, son dos problemillas que dejan de serlo en cuanto se explica que su extensión es más una ventaja —porque se disfruta más tiempo con él—, y se descarta que su título indique una relación morbosa con el sexo. Con eso y con la información que da esta reseña, espero que el posible interesado esté en las mejores condiciones para decidir si quiere leerlo o no.
Empezando por lo básico ¿de qué trata “Middlesex”?: son varios asuntos; en primer lugar, formalmente, tiene la factura propia de una novela-río; contada por el protagonista en primera persona, es la historia de tres generaciones de una misma familia, abuelos, hijos, nietos, parientes y amigos, que comienza en 1922 y que culmina en 1980, pese a que el protagonista la cuente desde la perspectiva del año 2002. Como suele ocurrir con ese tipo de narraciones prolongadas a lo largo de décadas, el solo hecho de contemplar la evolución de los personajes y sus vicisitudes, hace ya que el interés se mantenga hasta el final. Uno de los argumentos que más atrae de la novela es su relación con la cultura griega. Los iniciadores de la saga familiar son griegos —de la minoría asentada de antiguo en Turquía—, que emigraron de Esmirna a Detroit para iniciar allí una nueva vida integrándose de la comunidad griega de los Estados Unidos. A pesar de prolongarse su historia hasta los años finales del siglo XX, su condición de descendientes de griegos es omnipresente en su modo de vida americano, dando lugar a un interesante repaso de las circunstancias históricas que les hicieron salir de Turquía, y de las formas de vida y costumbres griegas que se esforzaron por seguir manteniendo en su nueva vida en América. Otro foco de interés para el lector, es conocer y pararse a observar la situación que se vivió en Detroit, la capital de la industria automovilística norteamericana, durante el periodo que va de 1922 a 1980. La ciudad fue próspera en los años veinte gracias al auge de la industria del automóvil; los tres grandes constructores americanos de coches, Ford, General Motors, y Chrysler tuvieron allí sus sedes centrales. La constante afluencia de obreros de raza negra para trabajar en las factorías, dio lugar a que, en años posteriores, se generase una situación convulsa, plagada de violentísimos disturbios y revueltas, y provocada fundamentalmente por la aparición del paro y el odio racial. La crisis del sector del automóvil llevó por fin a una decadencia urbana terrorífica, al éxodo de la población, al hundimiento de los precios de las viviendas, y a la bancarrota de su ayuntamiento. Hoy, Detroit muestra un paisaje apocalíptico con una parte importantísima de sus calles y sus casas abandonadas, saqueadas y devoradas por la vegetación y la ruina, habiendo quedado su población reducida al 40% de la que tuvo en los años cincuenta, en lo que se ha considerado la debacle del sector del automóvil “made in USA”. Toda esa decadencia, aparece en la trama, influye en ella, y se desarrolla explícitamente en el texto. Pero además, de relatar la historia de su familia, de enseñar el modo de vida de los americanos de origen griego, y de tratar sobre la decadencia urbana de Detroit, el otro asunto importante de la novela, y tema central de ésta, gira en torno a la incidencia que ciertas malformaciones genéticas de los órganos reproductores, pueden tener sobre el cuerpo y sobre la mente, y consecuentemente sobre el equilibrio psicológico de la persona que las padece, que, en este caso, es el/la protagonista de la historia. Por decirlo de una forma más ilustrativa que la que expresa su título inglés: el “hermafroditismo”, vivido como inevitable experiencia íntima por el narrador, es el tema principal que articula la novela y que se mantiene presente a lo largo de toda su extensión con una incidencia creciente según se avanza hacia el final. Es un tema muy especial que podría prestarse a la broma, o a ser enfocado demasiado a la ligera y, de hecho, el autor lo cuenta adoptando un talante que aparenta ser superficial y distendido, pero que solo lo es en apariencia, porque su tono desenfadado actúa a modo de coartada divertida para desdramatizar el problema de fondo, apreciándose perfectamente que su enfoque, en realidad, es serio y respetuoso.

Si los temas son atractivos y la trama tiene motivos para engancharnos, las posibilidades de que nos guste aumentan exponencialmente, esto es indudable. Bien, pues, así y todo, lo verdaderamente sobresaliente, hablando de Eugenides, es el texto; la manera en que está escrito va más allá de las materias que contiene, por interesantes que sean éstas. Un contenido menos completo, como creo que es el caso de “Las vírgenes suicidas” (aunque no mucho menos), daría lugar a un libro menos redondo, pero, que se leería igual de bien. La singularidad de Eugenides estriba en constatar lo decisiva que resulta su forma de escribir de cara al balance final de su lectura, su estilo, al menos para mí, es tremendamente eficaz, al conjugar perfectamente profundidad y facilidad de lectura. Inicialmente, puede aparentar cierta ligereza cercana al desenfado, pero no hay tal, simplemente ocurre que es de esos escritores que tienen una facilidad innata para llevar al lector justamente por el camino en el que está el foco de interés del relato, de manera que el lector esté siempre sujeto a esa atracción. Su escritura remite al lenguaje natural y divertido con que se suelen expresar los jóvenes, dejando ver un estilo fresco y ágil, pero también, consistente y expresivo, que nos permite leer sin esfuerzo y a la vez captar el mensaje subyacente, que lo tiene, pleno de inteligencia y de intencionalidad. Su texto se apoya mucho en unos diálogos a la vez profundos y chispeantes, dándole todo el protagonismo a un humor muy matizado, que, no llega a la hilaridad, pero que tampoco le resta un ápice de profundidad a las materias que toca, que, a veces, son verdaderamente serias. Creo que con ese estilo tan particular, que contrapuntea continuamente entre lo serio y lo divertido, consigue mantener sutilmente receptiva la imaginación del lector para que siempre esté en disposición de seguir procesando su mensaje.
Su forma de estructurar el relato, no busca dar una visión completa ni lineal de las situaciones; su técnica narrativa consiste en compartimentar la historia en una sucesión de fases o episodios que hacen avanzar la historia; a veces hay breves fases intercaladas vividas en tiempo presente (2002) con la consiguiente interrupción de la secuencia temporal, pero la mayoría de las veces estos episodios siguen el orden que marca el tiempo. Cada fase consta de un discurso inicial en primera persona, con idea de ir sumergiendo al lector en la situación propuesta, definiendo parámetros, planteando hechos, o desarrollando posibles opciones. A continuación, busca una vista acotada de la acción a modo de flash que recreé el momento y sigue con los personajes y sus diálogos avanzando hacia el desenlace parcial, con él zanja abruptamente la escena, y da un salto narrativo, que lleva al siguiente capítulo, donde retoma la acción en un punto posterior, en el que, otra vez en primera persona, reflexiona, extrae moralejas, y pasa página hacia otro nuevo episodio. Esos reflexiones o análisis, que va elaborando, a veces adquieren un tono mágico, o parcialmente fabulado, que durante unas cuantas páginas nos saca un poco de la relativa severidad de una narración de pincelada racional y figurativa, para entrar en el campo del simbolismo o la abstracción. Pero, teniendo en cuenta la chispa de sus diálogos y la simpatía que rezuma su prosa, estos lapsos un tanto mágicos, lejos de molestar, encajan con perfecta naturalidad en el conjunto del texto, como también lo hace su tendencia a citar, a la menor oportunidad, referencias literarias, cinéfilas, o teatrales, más o menos pertinentes, con las que mostrar sus aficiones culturales (menciona, por ejemplo, la película de Buñuel “El oscuro objeto del deseo”). Por último y para ser más ilustrativo, tiraría de comparaciones y diría, salvando las distancias, que su texto mezcla un tono inteligente y guasón como el de Woody Allen, con algo parecido a una fina y elegante ironía, que bien podría haber sido extraída del estilo de Salinger.
Personalmente, la lectura de sus dos novelas, ésta y “Las vírgenes suicidas”, me ha gustado bastante, independientemente de cuales sean sus personajes y su trama. Lo que pasa es que los personajes y la trama de “Middlesex”, abarcan más, y son más interesantes, conformando una novela más completa y, por tanto, más satisfactoria que la otra. Lo que no sé es hasta qué punto puede haber una parte autobiográfica en esta historia. Yo tiendo a pensar que alguna hay, porque los datos cronológicos y el carácter de descendiente de griegos del protagonista, coinciden, más o menos, con los de Eugénides, aunque también podría ser que lo fuese solo en parte. Lo que sí he leído en la red, es que su actitud actual con los medios de comunicación parece ser casi tan esquiva como lo fue la de Salinger.

Escrito por sedacala hace 4 meses, Su votacion: 9

LA VULVA SIBILINA
4.67 con 6 votos

Vivir como mujer y como hombre a la vez, ese es el estigma que Cal Stephanides arrastra durante toda su existencia, la etiqueta científica que lleva tatuada en cuerpo y alma podría resumirse con una única e intransferible definición: hermafrodita; mientras que la nominación condicional, a cadena perpetua de su dualidad, con la que debe relacionarse con otros seres humanos vendría a definirse con una nomenclatura todavía más retorcida: intersexual.

Cal es el protagonista principal, aunque no el único ni mucho menos, de esta homérica odisea dividida en cuatro partes, libros 1-2-3-4 según la acertada elección de su autor, a su vez subdivididos en capítulos de una veintena-treintena de páginas aproximadamente que ejercen como intervalos o micro cortes funcionales perfectamente pensados para el avanti a buen ritmo de su lectura; y transcurre a lo largo de los ochenta años que abarca la historia de esta peculiar familia desde 1922 hasta los albores de nuestro siglo XXI.
De inicio, tras la brutal confesión de las primeras líneas donde Cal se presenta al lector: “Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día de niebla tóxica de Detroit, en enero de 1960; y chico después, en una sala de urgencias cerca de Petoskey, Michigan, en agosto de 1974…”, conocemos la mestiza genealogía de su árbol, empezando por las primeras ramas: Desdémona y Lefty, jovencísimos enamorados que en un futuro lejano serán los abuelos de Cal, aldeanos de una comunidad griega en Turquía que abandonan su pequeño mundo tras estallar la guerra entre estos dos países vecinos con rumbo a los Estados Unidos, a un dios desconocido rogando y con el mazo del amor dando tumbos y huyendo de las tumbas que crecen como flores salvajes en la fascinante ciudad de Esmirna, desde donde parten rumbo a lo desconocido… Arribados a puerto oportunidad, la prima Lina y su extraño marido les esperan, matrimonios coetáneos en espacios reducidos, semillas que se plantan a la misma hora… en el mismo jardín, hijas e hijos, canijos cruces de sanguin-olientes genes, esos pecados de la carne dentro del núcleo familiar, híbrida descendencia que crece en la asfixiante libertad norteamericana que no parece saber asimilar a una colonia cerrada de inmigrantes forzados a la adopción de nuevas costumbres, viejos errores de adaptación a los tiempos modernos.
Aquí dejaremos crecer a Cal, Calliope Hellen cuando vino al mundo, y que nos cuente su historia, de hecho por expreso deseo de Eugenides al concederle la primera persona en la narración de su novela; un personaje de potencia superlativa con el superpoder que otorga la supervisión del cotarro vital desde la perspectiva del conocimiento mundano, la capacidad de observación, que otorga el poseer las virtudes y defectos de ambos sexos; le daremos el pasaporte para Berlín (ciudad que conocemos a fondo, y que comparte protagonismo en la novela con otras como Detroit, ciudad natal del autor y de su protagonista) y nos prestaremos a ponernos una máscara de hipocresía dispuestos a vapulear al diferente y vilipendiar a toda su jodida saga familiar. Con el puto mazo dando, otra vez, y Eugenides rogando, apostando fuerte, por conseguir la Gran Novela Americana.

Jeffrey Eugenides es un escritor atípico, vive recluido es su pequeño mundo por decisión propia, alejado del mundanal ruido del circo literario y de la furia de los críticos que amenizan la función; y eso, nos guste o no, tenemos que respetarlo. Personalmente, me encantan las dos novelas que ha publicado hasta la fecha, o que han llegado hasta aquí, creo que no ha escrito mucho más, aunque seguro que sí pero simplemente no le apetece compartirlo. Este ‘Middlesex’ obtuvo el Premio Pulitzer, de los pocos que me inspiran confianza entre los que se otorgan en la carpa literaria mundial, en 2003 y a pesar de su extensión se lee con facilidad por lo adictivo de su prosa, en absoluto recargada del recurso fácil de los diálogos excesivos, de hecho uno de sus puntos fuertes podría ser la calidad de las descripciones tanto de personas como de hechos o lugares, eso sí, podría exigir una lectura atenta y dedicada, algo que consigue el autor desde la primera página, dada la profusión de personajes. Esto del número de páginas en los libros y la manera en que la gente suele evitar leerlos, también me sucede a mí en ocasiones, es algo que nunca ha dejado de sorprenderme, ¿Cuántas grandes obras dejaríamos de conocer por el prejuicio que supone su extensa longitud?; ahora me viene a la cabeza “El mundo según Garp” de John Irving, otro de los tochos mochos con disfraz de ‘novela rara’ pero con muchísima sustancia escondida entre la extensión de su larga historia.
Una novela extrañamente moderna que bien podría convertirse en un clásico de culto en épocas más propicias al… atrevimiento intelectual.-

Escrito por Krust hace mas de un año, Su votacion: 7

EN ESTADO DE GRACIA
4 con 1 votos

Hay libros que son redondos, tan redondos que yo siento una envidia absoluta (y probablemente malsana) respecto a su autor. Y este es uno de ellos.

Simplemente cada palabra, cada frase, cada personaje, cada pasaje tienen la medida y la intensidad exacta. Y justo cuando creías haber encontrado una falla, (Desdemona, ¿dónde te habías ido?), resulta que su ausencia estaba perfectamente medida.

Apabullante.

Eugenides (sobre el que no tenía ni p@jo|€r@ idea que existía) consigue de un plumazo retos muy difíciles. Por un lado parte de un tema un tanto extremo (el hermafroditismo de Cal/Calliope), para narrar una historia común (la de su familia con sus luces y sombras como en todo patio de vecino). Por otro lado el libro evita ser un tratado minoritario o "alternativo" sobre orientaciones sexuales o problemas identitarios, para potencial uso exclusivo como bandera de dichos colectivos afectados, pero no deja de narrar y abordar dicho tema de forma escrupulosamente y respetuosamente directa. No esperéis soflamas ni reivindicaciones sociales en sus páginas, pero precisamente por eso quizá sea en sí la mejor reivindicación posible sobre la anormal normalidad (o sobre la normal anormalidad, según se quiera ver). Por otro lado el libro también trata sobre minorías étnicas y convivencia de nuevo de forma exquisita sin convertirse en un panfleto de socialismo de garrafón. Por otro lado el ritmo del libro es rápido, alegre, sin caer en la más absurda superficialidad tipo best-seller y estando dotado en todo momento de una fantástica prosa. Por otro lado, ..., me canso, leed el libro y descubrid sus aciertos por vosotros mismos.

No obstante quiero destacar expresamente que el personaje central (¿alter ego del autor?) presenta una fuerza arrolladora. Y sobre todo para mí ofrece una profunda enseñanza: la energía positiva que transmite es arrolladora a la vez que absolutamente creíble. Sin caer en el absurdo optimismo made-in-USA, la historia narrada tiene sus dramas y sus alegrías, pero está claro que con sentido del humor y la adecuada voluntad, pues el mundo es un poco menos gris e incluso hasta tirando a blanco...

Porque te lo has merecido me apunto "Las vírgenes suicidas" como futura lectura.

Finalizo la reseña dando las gracias a @Krust (y a Sopadelibros en general). Este es el objetivo de estos foros dar a descubrir a otros lectores potenciales joyas que si no nos pasarían absolutamente desapercibidas.

Escrito por arspr hace mas de un año, Su votacion: 9