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METAMORFOSIS

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Portada de METAMORFOSIS

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Autor: OVIDIO
Título original: Metamorphoseon
ISBN/ASIN: 9788467021967
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: ESPASA-CALPE
Fecha de edición: 2006

Sinopsis:
Por su facilidad natural para la poesía y su arte para reflejar las pasiones humanas, Ovidio, "impulsado secretamente por las musas", alcanza con sus Metamorfosis la gloria de los mejores clásicos.

 
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OVIDIO, CUAL TESTIGO OCULAR
5 con 4 votos

Esta reseña contiene spoiler
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Escrito por EKELEDUDU hace mas de un año, Su votacion: 10

LAMENTO POR ÍCARO
4.5 con 2 votos

Para mí, Las metamorfosis desarrollan dos magníficas teorías filosóficas. La primera va implícita en el título, es la del todo cambia, nada permanece; en palabras de Heráclito. No tenemos una forma fija, ni un pensamiento fijo, sino que cambiamos a cada instante, y al hacerlo cambia todo lo que nos rodea, y viceversa. Es un proceso recíproco. La segunda, que de algún modo está al servicio de la primera, quizás no sea más que el fruto de una enrevesada interpretación Wildediana por mi parte: es la superioridad de la belleza sobre todas las demás cosas, pensamientos o conceptos.
Las religiones mayoritarias (cristianismo, islam y judaísmo) proponen la personificación de todo el bien en un único dios, bueno y perfecto, que representa una verdad absoluta indiscutible e indeformable. Pero, ¿cómo explicamos entonces el crimen, la perversidad, el mal? Reuniéndolo todo en una figura simbólica contraria a Dios: el demonio. Los griegos y romanos no necesitaban de esta separación. Sus dioses podían asumir atributos buenos o malos, eran capaces de todo bien y todo mal. Esto no significa que estas civilizaciones no tuviesen conciencia, que no supiesen distinguir lo recto de lo perverso, el bien del mal. Al contrario, tenían unas normas civiles y un código ético asombrosamente avanzado para su tiempo. Pero ellos no intentaban aplicar estas mismas normas y consideraciones humanas a los dioses, no sentían la necesidad de personificar la perfección moral en un ser divino. Pero si necesitaban personificar la belleza. Ellos no adoraban a sus dioses por ser buenos, sino por ser hermosos, en todas las formas posibles. La belleza está por encima de todo, no puede ni necesita ser explicada, y escapa a la insoportable obsesión humana por medirlo y clasificarlo todo. La belleza está por encima de lo que es bueno y lo que es malo. Por eso se les permite a los dioses ser crueles, vengativos, cometer crimen y adulterio y derramar cuánta sangre mortal quieran sin cuestionarse si esto es correcto o no, pues los dioses son la belleza y la belleza es más importante que la moral, y no obedece a ningún criterio ni consideración. Tan solo podemos adorarla. Hay un poema de Baudelaire, Himne a la Beauté, que dice así: Que procedas del cielo o del infierno, ¿qué importa, ¡Oh, Belleza! (…) Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta de un infinito que amo y jamás he conocido? De Satán o de Dios ¿qué importa? (…) Creo que esto ilustra bastante bien lo que quiero decir. Por las mismas razones los dioses tienen derecho a juzgar los actos humanos aplicando las normas que más les convengan, siendo justos o arbitrarios, imponiendo los más crueles castigos u otorgando los premios más generosos, según les plazca. De este modo, la conversión en una nueva forma puede considerarse un alivio al sufrimiento o una salvación del peligro, como en Apolo y Dafne, o un castigo, como ocurre cada vez que interviene Juno para vengarse por los adulterios de Júpiter. Precisamente es Júpiter el único que, como dios más importante, imparte justicia de forma imparcial, y muy de vez en cuando.
La relatividad moral de los mitos grecorromanos fue muy criticada por algunos filósofos de ambas culturas, como Platón, que consideraba a los mitos un mal ejemplo. Siglos más tarde sobrevivirían como simples cuentos sin moraleja dentro de las sociedades cristianas, hasta que el renacimiento resucitó la admiración por la cultura clásica. Pero, ¿qué decir de la obra en sí? ¿Qué puede decirse de ella más que es infinitamente hermosa? Es también una de las más influyentes de todos los tiempos, sin ella no existirían otras muchas maravillosas obras de arte, como Apolo y Dafne, de Bernini, o las maravillosas pinturas de Herbert James Draper, a quien descubrí gracias a Ovidio, cuyo cuadro “Lamento por Ícaro” se ha convertido en mi favorito (aunque sea un completo ignorante en pintura) Al leer el final del libro a uno puede parecerle que, de algún modo, el propio Ovidio ya intuía la influencia que podría llegar a tener, pues escribe que sobrevivirá al tiempo gracias a la fama que su obra le dará.
De entre las 250 historias del libro, mis favoritas son la de Narciso y Eco, Apolo y Dafne, Dédalo e Ícaro, Orfeo y Eurídice, y otras menos conocidas como Príamo y Tisbe o Céfalo y Pocris.
Por cierto, el libro era prestado, digo era porque tengo la misma intención de devolverlo que su anterior dueño de leerlo. Yo le daré más cariño.

Escrito por _926_ hace mas de un año, Su votacion: No ha votado

TODO FLUYE, NADA PERMANECE
4.29 con 7 votos

Grecia -ese país medio asiático medio europeo, necesitado de incendios políticos o forestales para salir en los medios- tiene una magia única e irresistible. Y es que cada rio, peña, flor, ave y montaña tiene una historia, un mito, una historia mágica que cantará Ovidio haciendo de la belleza su único protagonista. Así, igual que Narciso se enamoró de su imagen -mito precioso dicho sea de paso- Ovidio nos enamora de la mitología y de nosotros mismos. Leyendo sus páginas nos encontramos inmersos en la contemplación de unas agitadas aguas antiguas y míticas, y sobre ellas, contemplamos absortos nuestro reflejo, nuestra humanidad. Quedando cautivados por ella. Y es esa la grandeza de Ovidio (y la mitología), al lograr cantar -pues canta más que narra- conflictos humanos intemporales y universales envueltos en la magia y belleza de la mitología.

¿Entonces porque no poner el diez? Por su inconstancia. En EL (:S) vi una reseña de un tipo que afirmaba que lo dejo tras leer el mito de Narciso pues juraba que la belleza alcanzada en ese momento era inigualable. Y es que en parte tiene razón. Todo el libro son metamorfosis -¿Quién se lo iba a esperar?- y Ovidio para no caer en la repetición -son demasiadas páginas de metamorfosis- decide variar todo lo posible entre unas y otras dando lugar a continuos altibajos. Están, para mi gusto, en el punto culminante los monólogos femeninos que tan bien representan el conflicto interno de las heroínas -En boca de Medea: "Veo el bien y lo apruebo, pero hago lo peor"- entre destino y deseos, amor y deber. Es curioso que solo utilice este recurso con las mujeres... Por mi parte me ha dejado con grandes ganas de leer las "heroidas". También destacaría el mito de Narciso sobre todos los demás y el discurso de Pitágoras –con ecos de Heráclito “todo fluye nada permanece”-, que da sentido a toda la obra. Pero en el punto más bajo, y por desgracia es más frecuente de lo que debería, tenemos varios catálogos que resultan tan útil a historiadores y mitógrafos como tedioso a lectores actuales.

Para ir terminando decir que el libro, a pesar de algunas ediciones, es una composición lírica y debe leerse como tal, deleitándose en la forma, en la belleza de sus palabras e imágenes y procurando no saturarse, evitar los atracones y no poner en ningún momento el piloto automático de lectura. Seguro que también soporta lectura más narrativa -como pretenden ciertas ediciones- pero no tan enriquecedora.

Y para concluir recomendárselo a todo aquel que quiera introducirse en la mitología o en la literatura antigua (mucho mejor que la Ilíada o el corpus Hesiódico) aunque para ello necesite una edición bien comentada o se perderá y para el que ya sea aficionado a ello recordarle que este libro es una parada obligatoria que no le decepcionará.

Desde luego no es de extrañar que tanto la mitología grecorromana como está obra hayan pasado a la historia y marcado tan profundamente nuestra cultura entronándose en el arte. Hasta ahora. Parece que nosotros ya no necesitamos de este rico universo, pues cada vez lo abandonamos más. Total quién necesita mitología teniendo miles de héroes diarios en televisión o un universo tan antiguo cuando ya tenemos el de crepúsculo. Y ¿tragedia?¿ De veras algún Griego podría ser más trágico e interesante que el día a día de Belén Esteban?

Escrito por Tharl hace mas de un año, Su votacion: 8

MUY GRATIFICANTE
0 con 0 votos

Este libro es de aquellos que sientes que de verdad te ha aportado y enriquecido tu vida. Te hace plantearte ciertas cosas y analizar la manera en la que actuamos.

Escrito por Pedro_Antonio hace 28 días, Su votacion: No ha votado