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MADAME BOVARY

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Portada de MADAME BOVARY

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Autor: GUSTAVE FLAUBERT
Título original: Madame Bovary
ISBN/ASIN: 9788467023169
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: ALIANZA
Fecha de publicación: 1856
Fecha de edición: 2008
Número de páginas: 448

Sinopsis:
La soñadora Emma, una joven de provincias casada con Charles Bovary, quien la ama pero es incapaz de comprenderla y satisfacerla, buscará la realización de sus sueños en otros amores, pasionales, platónicos..., pero ninguno de ellos logrará calmar su desesperada ansiedad y sus románticas inquietudes. La publicación de Madame Bovary (1856) provocó el escándalo de la burguesía francesa, esclava de mil prejuicios, y el proceso judicial que siguió contribuyó a un éxito editorial sin precedentes. Flaubert veía así cómo su obra servía más para satisfacer el morbo que para deleitarse en el caudal narrativo que contenía. Hoy, Madame Bovary es considerada el auténtico pórtico de la modernidad literaria.

 
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LA MUJER EN LA VENTANA
5 con 2 votos

A mi gusto el mejor personaje femenino de la historia de la literatura. Es casi imposible no enamorarte de ella en algún punto de la novela, en sus momentos más tristes o más felices, acabarás sucumbiendo a su poder de seducción. Además de esta genuina creación, Flaubert disecciona el amor y todas sus variantes con una sutileza prodigiosa. El amor perdido, el amor despechado, el amor erótico, el despreocupado... son todos ellos tratados con delicadeza y ambigüedad, con escenas realmente imborrables (como la del carruaje que recorre una y otra vez las calles de París, y tras una serie de vueltas, Emma tira por la ventana una carta hecha trizas, o cuando conoce a Adolphe...)

Y por supuesto, y por lo que Flaubert se ganó tantos enemigos y quebraderos de cabeza, esas descripciones de la sociedad de la época, en la que fijándose en los detalles más nimios de los burgueses de entonces, nos describe las miserias y las desdichas de esos individuos comidos por las apariencias, por las mentiras, por su hipocresía... Las descripciones de las prendas de vestir son las metáforas de los retratos de las personas, es decir, trajes sin alma; por ejemplo, las primeras características de Charles que revelan quién es como personaje, las realiza con la descripción meticulosa de una boina. Es decir, estamos ante uno de esos autores que escriben de forma genial, y que sin embargo lo mejor de sus novelas es lo que no está escrito de forma textual.

<<Estábamos en el estudio cuando entró el director...>> Ésa es la primera frase de la novela por antonomasia del narrador omnisciente, jamás se volverá a emplear esa primera persona del plural. Para mí, toda una declaración de intenciones; una forma de decir, este libro ante el que estás es algo diferente a todo.

Una novela perfecta del inicio al final (un final absolutamente inolvidable) que es el gran precedente y exponente, junto a "Rojo y negro" de Stendhal, del realismo, movimiento que desde que se dio en las geniales plumas de Flaubert y Stendhal sigue perdurando en la actualidad, y lo hará por siempre.

Escrito por DeanMoriarty hace mas de un año, Su votacion: 10

MADAME BOVARY
5 con 4 votos

Cada vez estoy más convencido de que la forma, el estilo, es lo que marca la diferencia en un relato, mientras que lo contado no deja de ser una condición necesaria pero insuficiente y pudiera ser que ni siquiera fuera necesaria. Comprendo perfectamente a Flaubert cuando desea…

“Lo que me parece hermoso, lo que quisiera hacer, es un libro sobre nada, un libro sin atadura externa, que se mantuviese por sí mismo por la fuerza interna de su estilo, como la tierra sin ser sostenida se mantiene en el aire, un libro que casi no tuviera tema o al menos en el que el tema fuera casi invisible, si puede ser.”

Pues bien, es ese estilo, esa forma que tanto le costó al autor conseguir en su novela lo que no he sabido disfrutar como seguramente debiera. Parafraseando al autor, hay perlas, magníficas, brillantes, pero el collar no acaba de sentarme bien.

Todo lo demás funciona. La trama está perfectamente estructurada, desarrollada y bien contada, a veces espléndidamente bien contada. Los temas, interesantes, desde la crítica social (aunque ahora algunos de los personajes nos puedan parecer clichés) hasta ese, el principal, tan bien resumido en la fantástica frase,

“agostando toda dicha a fuerza de quererla demasiado grande”,

una versión de esa otra que a mí siempre me ha gustado mucho: “lo mejor es enemigo de lo bueno”.

Y tampoco soy el tipo de lector que necesite empatizar o verse reflejado en los personajes, aunque sí necesito que no me dejen frío y Emma, cuya descripción no puede ser más certera y concisa,…

“Acostumbrada a las cosas tranquilas, se inclinaba, por contraste a las accidentadas. Le gustaba sólo el mar por las tempestades, y el verde sólo salpicado entre ruinas. Necesitaba sacar de las cosas una especie de provecho personal; y rechazaba como cosa inútil todo lo que no contribuía al consumo inmediato de su corazón, pues de temperamento más sentimental que artista, buscaba emociones y no paisajes.”

… (una de esas perlas a las que me refiero) no es de los que te deja indiferente y la posición que ante ella mostramos nos califica. Habrá quien alabe su rebeldía ante todo aquello que no cumple sus elevados requisitos, quizás quiméricos; habrá quien le critique su egoísmo; habrá quien guste de su rabiosa búsqueda del goce, de la aventura excitante, ese gusto tan wildesiano por lo superfluo; habrá quien le reproche su personalidad caprichosa e irresponsable; habrá quien guste de su ingenuidad, su frescura, su inconsciencia; habrá quien rechace su cursilería, su romanticismo folletinesco… y habrá a quien todo ello le parezca la composición de un gran personaje.


Mi edición de la novela (traducción de Consuelo Bergés) viene rematada con la correspondencia del autor en la que se alude a la novela, y en la que encontré algunas cosas sorprendentes.

Lo primero es que la personalidad del autor no ayuda mucho a encariñarse con su obra, cosa de prejuicios a los que soy especialmente sensible. En este sentido, estoy absolutamente de acuerdo con Flaubert cuando dice aquello de que “los ídolos no hay que tocarlos: se queda el dorado en las manos”.

En segundo lugar, me llamó mucho la atención la posición del autor frente a sus personajes y frente al tema de la novela:

“Piensa que tengo que entrar a cada cinco minutos en pellejos que me son antipáticos.”

“A veces la vulgaridad de mi tema me da náuseas, la necesidad todavía en perspectiva de escribir bien tantas cosas vulgares me aterra.”

“Tengo que hacer grandes esfuerzos para imaginar mis personajes y después para hacerlos hablar, pues me repugnan profundamente.”

Lo cual, según su propio argumentario, suponía un punto a su favor.

“Cuanto menos se siente una cosa más apto se es para expresarla exactamente”

“No hay nada peor que poner en arte sentimientos personales (..)Tu corazón, alejado en el horizonte, lo iluminará en el fondo en lugar de deslumbrarte en el primer plano.”

Y, por último, me sorprende el sufrimiento con el que escribió la obra, el hercúleo esfuerzo que le suponía cada página, cada frase, casi cada palabra. (aunque no descarto el, como dirían mis hijos, simple postureo).

“Me da vueltas la cabeza y me arde la garganta de haber buscado, bregado, cavado, contorneado, tartamudeado y gritado, de cien mil maneras diferentes, una frase que por fin acaba de terminarse. Es buena, respondo de ello, ¡pero no ha salido sin esfuerzo!”

Un tipo de comentario que se repite hasta la saciedad en las muchas cartas que escribió durante los cuatro años que tardóe n concluir la novela, pero, cómo el propio narrador llega a decir:

“La palabra humana es como una caldera rota en la que tocamos melodías para que bailen los osos, cuando quisiéramos conmover las estrellas.”

Escrito por Guille hace mas de un año, Su votacion: 7

LA BELLEZA DEL SUFRIMIENTO
3 con 1 votos

Creo estar ante una obra de total sufrimiento de manera silenciosa, lo que hoy en día llamariamos con etiqueta de "Stress". Madame Bovary una mujer que tiene lo que cualquier mujer desearía tener un buen marido, una buena situación de dinero y una excelente fama como mujer bien, cae en un descuido que fue el descuidar su propia alma.

Te envito a leer una visión alternativa sobre el amor y la aventura del buen vivir, del cual podras sacar tu propia reflexión sobre lo que es realmente el temor, la ambición y la soledad estando rodeado de personas. Tal vez logres ver las diferentes formas amar que existen, no tan solo el amor entre 2 personas como tal, si no tambien el amor hacia uno mismo.

Escrito por Francisco_Javier_Gar hace mas de un año, Su votacion: 9

EJEM...
2.25 con 4 votos

Si un Poe o un Doyle se ponen a describir minuciosamente un pueblo, un vestido, un bosque, o cualquier otra cosa de apariencia anodina y trascendencia nula en la historia, aceptaría alerta el reto del autor e intentaría saber qué se propone o qué conclusión magistral me esperará al final. Pero resulta que Flaubert no es ni Poe ni Doyle y sus prolijas descripciones no tienen más desenlace que el desdén. Los personajes son antipáticos y la acción es "telenovelesca" en el mejor de los casos. Decepción y fiasco, será un clásico pero no lo quiero volver a ver ni cerrado.

Escrito por Minaith hace mas de un año, Su votacion: 3