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MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN MÍ

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Portada de MAÑANA EN LA BATALLA PIENSA EN MÍ

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Autor: JAVIER MARÍAS
ISBN/ASIN: 9788483461723 /
Género: Ficción literaria
Editorial: DEBOLSILLO / ALFAGUARA (2010)
Fecha de edición: 2006

Sinopsis:
Víctor Francés, un escritor frustrado que presta su pluma a otros, es invitado a cenar a casa de Marta Téllez, una hermosa mujer casada a la que apenas conoce y cuyo marido está de viaje en Londres. La noche promete pero, antes de poder consumar el adulterio, Marta comienza a sentirse mal y muere. Víctor huye entonces de esa casa ajena, dejando a un niño de dos años durmiendo en una de las habitaciones y a una mujer muerta. Su reacción y esa infidelidad no consumada lo obsesionarán. En un Madrid invernal y nocturno, el narrador se convertirá desde ese momento en una sombra que se finge quien no es, que disimula sus intenciones, que no quiere ni busca nada pero, sin embargo encuentra. Mañana en la batalla piensa en mí, merecedora de los premios Fastenrath 1995, Internacional de Novela Rómulo Gallegos 1995, Fémina Étranger 1996 y Letterario Internazionale Mondello-Città di Palermo 1998, nos habla sobre el ocultamiento y el olvido, y sobre el engaño, que quizá "es nuestra condición natural".

 
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UN PIJO REBELDE
4.67 con 9 votos

Javier Marías me parece un muy buen escritor, de novelas con trama convincente y estilo seductor, que se leen con interés y que deben ser las claves de su éxito como novelista (conozco ésta y CORAZON TAN BLANCO).

El escenario en el que transcurre esta novela, es una sociedad urbana actual ubicada explícitamente en Madrid, y desarrollada en los barrios acomodados de la ciudad en los que sus personajes, gentes de buena posición que viajan con frecuencia fuera de España (uno de los personajes hace un viaje a Londres determinante en la trama), viven inmersos en las tensiones que sus relaciones sociales les procuran, que son muchas y complejas. La novela tiene un narrador que participa en la acción de manera principal, y por lo tanto interviene en los hechos y simultáneamente nos los cuenta. Este hombre, habla en primera persona y no se contenta con ser protagonista y narrador, sino que también quiere ser comentarista, crítico, filósofo, abogado, juez, y, por que no, un poco lector también, todo ello a través de una especie de monólogo continuo, en el que quien lee tiene la sospecha (está en su mente la imagen de Marías como columnista y como el escritor controvertido que es) de que el autor nos está introduciendo en su propio mundo particular y teme que ese protagonista tan participativo que es el eje de la novela, sea un alter ego del propio Javier Marías.

Cuando empieza la novela, se tiene la sensación de que su monólogo lo es al estilo interior de Joyce o Woolf, aunque suavizado por un manejo ortodoxo de las herramientas de sintaxis y ortografía habituales, que permite seguirlo todo correctamente sin hacerse líos. Según avanza la historia, se advierte que ese método tan intimista deriva hacía el soliloquio escénico, en el que su personaje se abre a los que le rodean (los lectores) y trata de analizar para ellos los hechos que se suceden en la novela, desmenuzando lo ocurrido hasta límites insospechados, estableciendo posibles pautas futuras hacia las que él supone que derivará la acción, describiendo sus personajes hasta modelarlos a su conveniencia y debatiéndose entre las distintas posibilidades de actuación que él mismo tiene como personaje activo que es. Todo ese magma retórico en el que nos sumerge está formado mayoritariamente por elucubraciones que la mente del protagonista elabora de manera ininterrumpida mientras se mueve por Madrid. En ese ámbito callejero, evalúa, sopesa, juzga y determina una gran cantidad de variables que afectan a su periplo urbano; a la relación que mantiene con su ex mujer; a ese amigacho con el va al hipódromo los domingos; a la fulana con la que entabla una tortuosa amistad; a los fantasmas que le persiguen sin dejarle dormir; o, por fin, a la propia deriva del argumento de la novela. En esa elucubración suya, intervienen sabiamente esparcidos algunos elementos que sin duda son del gusto del ciudadano Marías (perdón por el estilo jacobino), quiero decir detalles gratos a la persona del escritor que éste no duda en meter de por medio. Me refiero a su afición por el fútbol (es del Madrid); o a su gusto por el toque urbano-costumbrista, recreando algunos espacios de las calles que considera reseñables o que le evocan algún recuerdo de su infancia; o por la tendencia (a veces exagerada) a desarrollar razonamientos, o casi tesis, sobre temas lingüísticos en muchos casos vinculados al inglés o al francés (es sabida la proliferación de personajes suyos dedicados a la traducción); o también por su devoción a involucrarse y opinar sobre la forma de vestir en general y en particular de la de las mujeres, y así podría mencionar unos cuantos temas más que ahora no me vienen a la cabeza, por los que tiene predilección y que en la mayor parte de los casos son bastante interesantes.

La novela bien podría dividirse en tres partes. En la primera prevalece el interés por el planteamiento de la trama, mezclado con un monólogo interior en el que reflexiona tratando de encontrar la forma correcta de proceder. La última parte, es parecida a la primera en el sentido de que el desenlace de la trama le aporta casi todo el contenido, aunque la deriva de sus razonamientos va más dirigida al exterior que a su mundo interior. La parte central que es también la más extensa, y quizá la menos entretenida, contiene en estado puro la forma de hacer de Javier Marías que he tratado de explicar más arriba: una mezcla de elementos con los que divaga y elucubra sin descanso. Si a todo este conjunto, le añadimos una prosa verdaderamente efectiva en el cometido de entretener e incluso avivar el espíritu del lector, el resultado es como un pastel con la guinda encima. En conjunto, es pues una novela que se acerca bastante a la perfección al tener todos los ingredientes necesarios para alcanzarla. Tiene un argumento interesante y entretenido, tiene unas maneras de escritor inteligente, agudo y observador que sabe avivar la lectura, y tiene la utilización de un lenguaje que a la vez es sofisticado y fácil de seguir. Para terminar, convendría indicar cual es el tema de la novela aunque sólo sea de manera genérica. Su argumento gira básicamente alrededor de la mentira, o si se prefiere, el engaño y todo aquello hacia lo que conducen ambos conceptos: la ocultación, el disimulo, la vergüenza, la hipocresía, el fingimiento, incluso el ridículo; cuestiones todas ellas, que dan mucho juego para elaborar ese estilo, entre observador y filosófico del escritor, que he tratado de describir con anterioridad.

De todo lo dicho, parece deducirse que ya terminé esta reseña y que le voy a poner un nueve, cuando la realidad es que aún no la he terminado y le voy a poner un ocho y eso con dudas entre el siete y el ocho. ¿Como se explica esta aparente contradicción? La verdad es que tal contradicción se debate en mi propia mente, por que yo mismo dudo entre la posición del lector entregado que ha leído la novela satisfactoriamente, y la del que aun habiéndole gustado no le ha satisfecho del todo. Es decir, que hay en la novela algo que me cuesta identificar y que me deja un poco frío y tengo muy claro que ese algo estaba también contenido en CORAZON TAN BLANCO y sospecho que es parte inseparable de la obra del escritor. Después de pensar un poco en ello creo que la cosa tiene que ver con la sensación ciertamente depresiva que produce palpar, en un ambiente que es el mío con personas que son como las que yo conozco y en barrios que sabría reproducir de memoria, palpar, decía, esa negatividad que transmiten sus personajes como consecuencia de un modo de vida que no llega a ser satisfactorio, en sentido moral quiero decir, convirtiendo así la existencia en algo demasiado vacío, demasiado desprovisto de contenido, demasiado inútil. Es un pesimismo, que va incluido en el mismo paquete en el que se encuentran todos sus aciertos como novelista, sus interesantes argumentos, su eficaz manejo de la lengua y sobre todo una faceta suya con la que tengo mucha afinidad: su perspicacia y sus dotes de observación del entorno, lo que es bastante lógico en alguien de mi generación (nació el mismo año que yo) y de un estrato social próximo al mío. Lo que pasa es que en esto del pesimismo, y también en su afición polemista, se cambian las tornas y me resulta mucho más distante. En fin, que en su libro prevalece lo bueno a pesar de que en el haya visto alguna leve sombra que, eso sí, fue leve pero devastadora y consiguió finalmente dejarme algo destemplado

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 8

PIENSA EN MI BATALLA MAÑANA
4.44 con 9 votos

Marías es una persona culta, pedante, pomposa y narcisista. Muchos grandes escritores son así. Todos los escritores deberían ser asi.
La historia es gran cosa, aunque tampoco tiene por qué serlo. Marias se ha propuesto contar una historia a través de unos pocos personajes (una muerte inesperada, sus repercusiones para quienes la rodean y quien asistió a esa muerte), y lo consigue.
Una vez terminada la lectura, descubrí una novela de lectura apasionante, imposible de dejar. Profunda, culta e inteligente, una novela sobre la necesidad de contar, sobre el acto de contar. Poniéndonos shakespearianos, podríamos emular a Marías y decir que el narrador que ha narrado ha "done the deed"(hecho al hecho), ha cometido el acto. La inanidad de la vida, o mejor dicho, de nuestras vidas, o de manera aún más precisa, de lo vivido; la indiferencia del tiempo y su negra espalda; la confrontación o la complicidad entre azar y destino; estas son algunas de las ideas desarrolladas en la novela.
Magistrales sus páginas finales, donde el autor va recogiendo, como las piedrecitas que fue tirando por el camino, largas citas anteriores.
Naturalmente, es una novela perfecta.
En resumen, reconozco en él a un narrador de los mas importantes de estos tiempos y de todos. Vivan los escritores pedantes que tal vez en la batalla de mañana no piensen en nosotros los lectores.

Escrito por Paravestirsanto hace mas de un año, Su votacion: 9

RATA EN HAMELÍN
4.33 con 3 votos

Tras las reseñas existentes de sedecala y Paravestirsanto, poco más quiero añadir "literariamente" hablando y si acaso simplemente tres reflexiones personales y particulares sobre el libro.

La primera: lo acertado del título. Yo no había leído nada, absolutamente nada, de Javier Marías y de hecho ni le tenía en mi potencial horizonte de lecturas, pero tras la aparición de la reseña de Sedecala apuntando a un libro con este atrayente título, simplemente TENÍA que leerlo sí o sí. (Y he de decir que el título está además perfectamente escogido, independientemente de su poderosa fuerza plástica).

La segunda: el motivo del título de mi reseña. Vamos a ver el libro es pedante y relamido a más no poder. Marías a través de sus diversos alter-ego, (todos los personajes de la novela tienen exactamente el mismo patrón y apariencia, desde Víctor a Deán al Único, y atufan a simplemente ser el propio Marías disfrazado), se dedica a dar vueltas y más vueltas a reflexiones personales suyas ni siquiera demasiado interesantes ni en el tema ni en la forma ni en la profundidad. Y mientras, y se nota que se está gustando, pues aprovecha para decirte lo listo que es con sus clases de filología anglosajona, que no vienen a cuento. Y luego a utilizar eufemismos chorras (como el aberrante "noche galante"). Y todo ello sin una prosa especialmente distinguible o brillante (al menos en apariencia), y para más inri con unas parrafadas de tamaño desmesurado. Y todo ello sin una trama especialmente atractiva. Y todo ello marcando una especie de gran distancia con el lector. Y ...

Bueno con esta reflexión, parecería que le iba a poner un 3 a lo sumo, ¿no?. Bueno pues no. No sé de qué forma, manera, o en base a qué truco, el libro me ha resultado extrañamente hipnótico y atrayente, aunque cualquiera de las reflexiones "racionales" que haga sobre él me digan lo contrario. Me he encontrado leyendo página tras página sin saber muy bien por qué... Ya digo, al final, me siento rata en Hamelín o como cobra bailando al son de la flauta de un tío feo, esmirriado y con turbante, al que me podría cargar de medio mordisco.

Aunque no obstante es más que probable que sea mi primer y último Marías y que, como reflexionan sedecala y Faulkneriano, dentro de un tiempo no me acuerde de más que de su título.

Y lo tercero y último: dado que el libro trata sobre muertos, no quiero dejar pasar la ocasión para acordarme de los del sr. Alfaguara (o incluso, como diría Marías en este libro con sus eufemismos: "defecar copiosamente sobre ellos").

Vamos a ver, he empezado a leer este libro en un epub pirata, y como suele ser mi costumbre, cuando he comprobado que me convence como para continuar su lectura, pues he procedido a adquirirlo legalmente, porque considero que los autores y editores tienen que comer. Bien pues lo que espero en contrapartida, (fijaos lo raro rarísimo que soy), es que esté bien editado y no con las numerosas erratas que contiene este libro. Y es que el libro está bastante llenito de palabras juntas porque el espacio entre ellas ha desaparecido (aparte de alguna cosilla más). Vaaale, no son muy intrusivas en la lectura, pero joder, luego los caraduras de los editores se quejarán del daño de la piratería. Para un libro editado en 1994, cobrar 10 € (www.casadellibro.com) por solo haber pasado un software de OCR, (si es que no lo tenían ya en soporte digital), y no haber dedicado ni una hora a chequeo de las faltas de ortografía que da el Word o cualquier diccionario de forma automática, es un poco timo, digo yo, ¿no?

Escrito por arspr hace mas de un año, Su votacion: 7

UNA MUERTE INOPORTUNA
3 con 1 votos

En la primera cita que tiene Víctor con Marta, se le muere en sus brazos de forma repentina estando el hijo pequeño de Marta durmiendo en otra habitación de la casa. La situación del momento le supera, pues no sabe que hacer. Finalmente decide marchar y dejar a la muerta y al niño durmiendo, pero la conciencia le obliga a contar lo sucedido, muchos dias después a Luisa, hermana de Marta.
En muchos momentos del libro la intriga y a veces la sinrazón de Víctor te exige saber más y más y te deja enganchado. Sin embargo hay otras partes donde el autor hace, a mi modesto juicio, excesivas elucubraciones y te deja un poco frío.
Resumiendo me ha parecido una buena novela, con pasajes realmente sorprendentes.

Escrito por Lorizar hace mas de un año, Su votacion: 7