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LOS ENAMORADOS

9.5
2 votos
Portada de LOS ENAMORADOS

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Autor: ALFRED HAYES
Título original: IN LOVE
ISBN/ASIN: 9789872492694
Género: Literatura contemporánea
Editorial: BESTIA EQUILÁTERA
Fecha de publicación: 1953
Fecha de edición: 2010
Número de páginas: 160

Sinopsis:
Alfred Hayes luchó en la Segunda Guerra Mundial. Colaboró con directores como Roberto Rossellini y Vittorio De Sica. Y escribió una obra maestra, elogiada por Julian Maclaren-Ross.

Las fórmulas del amor –las que suponen un paraíso de éxtasis y felicidad, las que reclaman un vacío recíproco de identidad y posesión– pueden incluirse en los pliegues del relato, que consiente todas las situaciones y circunstancias capaces de sustentarlas.

Afinada y entonada por una voz que no permite dudar acerca de lo que cuenta, esta novela inédita hasta ahora en español despertó la admiración del público y de lectores tan exigentes como Elizabeth Bowen, Stevie Smith y Antonia White. Este tribunal femenino respalda la turbulenta veracidad o por lo menos la verosimilitud tortuosa de una confesión: la del espléndido aislamiento de un hombre perdido en el laberinto de su amor.

Ficha creada por Guille

 
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EL IRRESISTIBLE ATRACTIVO DEL FRACASO
4.67 con 3 votos

Otra gran sorpresa de este año. Alfred Hayes colaboró con directores de cine tan destacados como Roberto Rossellini o Vittorio de Sica (nada menos que en El ladrón de bicicletas) y disfrutó de cierta fama y reconocimiento en los años 50 en su país. Y por esas cosas que pasan, aquí no tiene editorial que lo publique. En EEUU lo recuperó recientemente del olvido The New York Review of Books y yo la he leído en la edición argentina “La bestia equilátera”. La traducción tiene algunos, no demasiados, modismos argentinos que para un español puede chocar un poco en la voz de unos neoyorquinos. Pero ni eso ni el machismo, y hasta la misoginia, que se percibe en algunos momentos (estamos en el New York de Mad men) han impedido que disfrute mucho de esta historia sobre (¡ojo al dato!) una ruptura sentimental.

Argumentalmente, la novela no es nada del otro mundo, algo banal en esencia: en un bar, un escritor en horas bajas le cuenta a una desconocida su historia de amor y desamor con una bella bailarina sin talento. Sin embargo, el resultado no puede ser más brillante.

Toda la novela, todo su valor, todo su interés descansa en la voz que narra y en lo que esta voz comunica. El relato está escrito desde una muy hábil tercera persona que generosamente cede todo el protagonismo al personaje masculino en un monólogo todo desolación y tristeza. Algo como esto (perdonad las numerosas citas pero no me puedo resistir a la tentación de compartirlas con vosotros; “Los enamorados” es de esos libros en los que se subraya casi cada frase. Sirvan todas ellas, además de para facilitarme la labor y satisfacer mi capricho, como ejemplo del estilo):

“Sí, dijo el hombre, con frecuencia me pregunto por qué doy la impresión de ser una persona muy triste aunque me empeño en que no estoy triste, en que se equivocan; pero cuando me miro en el espejo resulta que es cierto, mi cara está triste, mi cara está realmente triste, y me doy cuenta (y le sonrió a la chica, porque eran las cuatro y el día menguaba y ella era muy bonita, de a poco se había vuelto cada vez más bonita, lo cual era muy sorprendente) de que después de todo tienen razón, estoy triste, más triste de lo que yo mismo sé.

Empezó a contarle su historia.”

Él, un hombre “no desilusionado sino solo lo contrario de ilusionado” que simplemente buscaba “un poco de placer sin siquiera un poco de culpa”, “un idilio muy conveniente, fijo e invariable, una simple secuencia de placeres que no alteraría seriamente mi vida ni se interpondría con mi trabajo, que llenaría las horas de mis largas tardes y me liberaría de la presión de la soledad para darme lo que, creo, consideraba la diversión más agradable de todo el parque de diversiones: el placer del amor.”

Ella, o la visión que él nos ofrece de ella, siendo bienpensantes, precisaba de un hombre “que la necesitara, alguien capaz de colgarse si lo dejaba”, pero que pensando algo menos bien, era una mujer que, por ser hermosa “esperaba las recompensas que trae la belleza, por lo menos algunas; no se era hermosa en vano en un mundo que insistía en que lo más importante para una chica era ser hermosa”. Tampoco pedía mucho, “un cocker spaniel, la habitación infantil con el empapelado de botecitos y peces voladores, el jardín con regadores automáticos y alguien que le lavara los platos”.

Una relación equivocada entre personas equivocadas en la que irrumpe una proposición indecente (tal cual, como en la olvidable película).

Todo el análisis pormenorizados de los porqués, de los cómos, todo el tejemaneje mental con el que se castiga nuestro enamorado, con el que intenta defenderse, con el que justifica su humillación, su crueldad, su derrota, todos los resquicios de sí mismo que acaba descubriendo y transitando, todo ello es lo que hace especial este libro... todo eso y el irresistible atractivo del fracaso:

“Lo único que puede salvarnos es una gran caída. Eso de quedarse ahí arriba en la cuerda floja, haciendo equilibrio con una sombrilla insignificante y contentándonos con darle miedo a la audiencia, es lo que nos consume. ¿No estás de acuerdo? Una gran caída, eso es lo que necesitamos.”

Escrito por Guille hace 5 días, Su votacion: 9

GENIAL EN TODO SENTIDO
0 con 0 votos

un policial que me dejo impactada, la trama es lineal lo cual lo hace llevadero

Escrito por verocallid41 hace un mes, Su votacion: 10