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LA LIBRERÍA AMBULANTE

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Autor: CHRISTOPHER MORLEY
Título original: Parnasus on Wheels
ISBN/ASIN: 9788492865505
Género: Narrativa
Editorial: PERIFÉRICA
Fecha de publicación: 1917
Fecha de edición: 2012
Número de páginas: 184

Sinopsis:
Prepárese para entrar en un mundo único y lleno de encanto, donde el tiempo se ha detenido: estamos en la segunda década del siglo XX, en unos Estados Unidos todavía rurales y de paisajes idílicos, donde conviven los viejos carromatos y los novísimos automóviles; Roger Mifflin, un librero ambulante que desea regresar a Brooklyn para redactar sus memorias, vende su singular librería sobre ruedas (junto a su yegua y su perro) a la ya madura señorita Helen McGill, quien decide, harta de la monotonía de su vida, lanzarse a la aventura y recorrer mundo. A partir de ese momento se sucederán los encuentros y los desencuentros, y las más divertidas peripecias se darán la mano con las grandes enseñanzas que proporcionan libros y librero. Desde que este clásico de la literatura norteamericana se publicara en 1917 han sido muchos los lectores seducidos por su poder evocador, por el reconfortante humor que destila y, cómo no, por su atención a los pequeños detalles: estas páginas huelen a las hogazas de pan recién sacadas del horno; en ellas se siente el viento de otoño en los abedules.

Ficha creada por Krust

 
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Algún día abandonaré la puta ciudad e iré dejando atrás carreteras nacionales permanentemente transitadas por columnas de hormigas motorizadas que desfilan alienadas hacia el tóxico nido central de la urbe, tomaré el desvío de cualquier lengua de alquitrán comarcal, dejaré atrás caminos polvorientos y pistas sin señalizar, para finalmente introducirme en ese otro mundo sin civilizar situado a la falda de las montañas; una vez allí levantaré la mirada a ese cielo virgen y podré disfrutar de algún rayo de puro sol sin adulterar mientras espero que caiga la noche, inquieto, para poder atisbarle las bragas a la luna. Allí montaré mi granja y esperaré paciente la llegada del Parnaso ambulante cargado hasta los topes con mi próxima remesa de incunables encargados al señor Mifflin. Sí, eso es lo que haré.

Tomamos como punto de partida situacional los años 20 del Siglo XX, y esa librería del título, que no es otra cosa que un viejo carromato (“Parnassus on Wheels” del original) perfectamente acondicionado y trabajado en fino estilismo carpintero, conducido por Roger Mifflin (una especie de predicador literario), tirado por una yegua llamada Peg (diminutivo con alas cortadas de Pegasus) y acompañados ambos por un amigo fiel –canonizado en can- llamado Bock. De poblacho en aldea, de cabaña en granja, y tiro de las riendas porque me toca, nuestro protagonista principal ofrece sus libros a toda aquella gente que encuentra desperdigada por aquellos parajes rurales de los Estados Unidos donde la cultura nunca llega. Duro trabajo de campo, plantación de semillas literarias que harán brotar grandes momentos de placer en las mentes de los desheredados de la tierra, si es que llegan a disponer del tiempo necesario para gozar con ellas. Camino de Brooklyn (ciudad independiente de Nueva York hasta 1898, y su barrio más poblado en la actualidad, que por entonces –ahora también- aún conservaba su propia idiosincrasia autóctona) en busca de la meta de un retiro que le permita escribir sus memorias; Mifflin busca desesperadamente a la persona adecuada para venderle su tesoro de letras por 400 dólares, animales acompañantes incluidos. Llegamos a una granja en mitad de ninguna parte habitada por Andrew McGill (el ‘mejor escritor de la comarca’, el menor exponente de las virtudes del hombre) y Helen McGill (su abnegada hermana, que se encarga de prepararle la comida –momento tremendo la elaboración de las hogazas de pan- y de lavarle los calzoncillos entre otras tareas del hogar…); pues bien, ya tenemos el nudo central que sujeta a los tres protagonistas, tan sólo nos queda rodar al ritmo suave de las ruedas del carromato entre las escasas 182 páginas de esta historia, que transcurre en un suspiro, para llegar así a su moralizante desenlace final. ¡Ah, qué lastimita! Llegará a todo el mundo, sí, pero puede que no permanezca demasiado tiempo en su recuerdo.

Publicada en 1917, esta novela supuso el debut literario de Christopher Morley (1890-1957), uno de esos escribanos norteamericanos que por lo visto consiguieron llegar a ser autores de éxito y de culto a la vez, ya lo ves. Formado en la universidad de Oxford (fíjense ustedes en ese sentido del humor tan tipical british que trasmite su prosa aquí) regresa a casa en 1913 donde además se convirtió en uno de los periodistas –columnista y reportero- más prestigiosos de la época. Creo que alguna obra más escribió después…
Narrada a modo de fábula realista, con una escritura extremadamente fácil –demasiado quizás- y exenta de ningún tipo de recurso estilístico capaz de hacerla permanecer en la memoria, a pesar de su potente trama argumental (gran acierto la reivindicación feminista representada por Helen), resulta asombroso como, por otra parte, Morley consigue que el lector se sienta muy a gusto viajando entre líneas en ese vaivén anodino que le llega al culo a través del pescante de su Parnassus y como, asimismo, es capaz de adaptar un ajustado ritmo traqueteado, pausado y lento, hacia esa moraleja final que bien podría sorprender a más de un urbanita hermafrodita, a más de un granjero de los que se resisten a leer nada… más allá de la Santa Biblia. Bueno, no está del todo mal, aunque bien podría haber sido un viaje más trashumante, más nómada, más humano… más gitano.-

Escrito por Krust hace mas de un año, Su votacion: 6