En sopadelibros.com utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu navegación.
Si continúas navegado por la web, consideramos que aceptas su uso.
Para cambiar la configuración del navegador y/o obtener más información del uso de cookies en sopadelibros haz click aquí.
loading Enviando datos...

EL LARGO ADIÓS

Tendencia a subir 7.96
27 votos
Portada de EL LARGO ADIÓS

Comprar EL LARGO ADIÓS en Amazon.es

Autor: RAYMOND CHANDLER
Título original: The Long Goodbye
ISBN/ASIN: 9788437621241
Género: Novela negra, intriga
Editorial: ALIANZA
Fecha de publicación: 1953
Fecha de edición: 2005
Número de páginas: 408

Sinopsis:
La vida de Raymond Thornton Chandler (1888-1959) bien puede rivalizar con sus ficciones. Nacido en Chicago, de sangre irlandesa, educado en una escuela pública británica, participó heroicamente en la Gran Guerra y desempeñó oficios tan dispares como empleado de banca, periodista, dependiente de una mantequería y alto ejecutivo de una compañía de petróleo, antes de convertirse en novelista de éxito. Maestro de un género como el policíaco, atrapado en el lugar común de la evasión, hay en su serie narrativa del detective Marlowe demasiadas señales que le hacen merecedor de ocupar un lugar en la literatura en sentido estricto."El largo adiós" fue recibido de forma entusiasta por los medios desde su publicación, primero en Inglaterra en 1953 y al año siguiente en Norteamérica. Junto a los habituales tics satíricos y cínicos del inconfundible detective Marlowe, en los que le reconocemos como el sujeto, el héroe moral y físico al que estamos habituados, Chandler le somete a una jugada inesperada que le metaboliza en objeto, en víctima, en su búsqueda irrenunciable al descubrimiento de la verdad. En el fresco social de triunfadores y marginales, de víctimas y corruptos, Marlowe, y el lector que le acompañe, siempre encontrará un momento para disfrutar de un café recién hecho o de un "gimlet", del calor húmedo de los bulevares, de la silueta de las colinas?

Etiquetas: Adaptación al cine

 
Ordenar reseñas:

UN GIMLET HELADO Y AMARGO
5 con 5 votos

Para afrontar debidamente una narración de Chandler no sólo hay que saber encajar unas intrigas siniestras, unos ambientes sórdidos o empaparse de sensaciones (acción, violencia y diálogos incisivos), olores (humo de cigarrillos, el aromático tabaco de pipa, el embriagador perfume femenino) y sabores (el amargo y fuerte del café negro, el bourbon y variopintos licores), además hay revestirse con una “segunda piel” impermeable al cinismo, escepticismo y hostilidad al género humano.

“El largo adiós” supone la sexta y penúltima entrega de la saga del detective Marlowe. Personalmente constituye una de las notables junto con las novelas pares de la serie: “Adiós, muñeca” (entre ésta y la que reseño, tengo grandes dificultades por decantarme por mi preferida) y “La dama del lago”. El relato que nos ocupa sigue los cánones de la novela negra y más concretamente con el estilo y estructura chandleriana desplegada en sus escritos predecesores; sin embargo contiene ciertas peculiaridades que le confiere una seña habitual y, a la vez, única.

La propiedad más valorada, a mi juicio, de la prosa de Chandler es su sencillez y forma directa junto con sus diálogos cortantes y mordaces, que en esta ocasión se acentúa el tono pesimista con un matiz más oscuro y haciendo énfasis en la amargura que desprende los coloquios, tanto el conversacional como el monólogo interior. El detective va dando bandazos desde el existencialismo al más acre nihilismo.
Otro atributo típico es la ácida crítica social. Siendo este volumen el más largo de todos, tiene espacio para juzgar todas las lacras sociales, políticas e institucionales ya apuntadas en sus anteriores escritos, además de recalcar ciertos matices y criticar el sistema capitalista y democrático americano, es “el lado oscuro del dinero”. Chandler, con su “afilada pluma” en ristre, se transforma en un quijote contra cualquier tipo de corrupción y depravación: política, policial, judicial, prensa, moral o de cualquier tipo de poder e influencia. En este aspecto la novela es la más completa y acertada de toda la serie. Siendo escrita en los años 50, me extraña que no tuviera problemas con el macarthismo.
La verdad, que no es sinónima de justicia, y los principios honrados y rectos del detective deben quedar incólumes, por encima de todo y sin rastro de cualquier mancha.

La trama compuesta por 2 casos con correspondencias y ramificaciones comunes, es una intriga inteligente y atractiva, compleja pero bien urdida y con final sorprendente. Esta vez es el propio detective quien inicia el argumento al hacer de “buen samaritano” ayudando a un pobre diablo: un borracho, solitario y, en apariencia, un “muerto de hambre”, una especie de trasunto del protagonista. La rudeza o dureza de Marlowe no es óbice para buscar la amistad y la consideración de cualquier persona. El segundo asunto es localizar a otro pobre diablo: un acaudalado escritor de best-seller, alcohólico y violento. Ambos sucesos y personajes tan dispares, en un principio, pero que se combinan a la perfección generando un historia sugestiva con trazas de un pasado oscuro, mujeres fascinantes, amores perdidos, infidelidades, abusos policiales, médicos sin escrúpulos, negocios de mafiosos, intereses de potentados, etc. Un cóctel bien mezclado que como el gimlet (bebida importante en el argumento con significado simbólico y que se hizo famosa a raíz de esta publicación) se sirve y se debe tomar muy frío, todo apasionamiento puede ser perjudicial.
Un rasgo menor, pero que me encanta, en toda crónica sobre Marlowe son las numerosas alusiones literarias y culturales diseminadas por todo el texto y sin olvidar su sabiduría ajedrecística (realmente sorprende la mención de Ruy López).

Al terminar la última página se tiene la satisfacción de haber saboreado una gran novela independientemente del género al cual se subscribe, una narración apreciable en sus 2 vertientes: trama y suspense por un lado y del otro por su excelente análisis social y psicológico. No hace falta prevenir que la lectura deriva hacia el regusto áspero de la amargura, ya que como reza la última frase: “No se ha inventado todavía la manera de decirles adiós definitivamente.”

Acabo citando la película homónima, eso sí, muy brevemente (no quiero ensañarme ante semejante despropósito), que versionó en 1973 Robert Altman. Ante las pocas afortunadas adaptaciones de los relatos anteriores, exceptuando la excelente “El sueño eterno” de Hawks con el genial Bogart, y las buenas calificaciones y críticas que tiene el filme de Altman, me dispuse a deleitarme ante tal ilusionante obra. No pude llevarme peor chasco. Quedé alucinado con este pastiche: un protagonista sin carisma y desdibujado, el guión descontrolado y precipitado, escenas absurdas, personajes ridículos y una conclusión imposible para la personalidad de Marlowe, además de cometer el “sacrilegio” de imitar, o parodiar, el final de "El tercer hombre".
Quien haya disfrutado de la película no tiene excusa para enfrascarse en la novela.

Escrito por FAUSTO hace mas de un año, Su votacion: 7

NO DURARÍAMOS NI SEIS MESES, NENA..
5 con 4 votos

Vale, el "nena" lo he añadido yo pero el resto es más o menos literal, tanto como el "siempre nos quedará París".

Este libro es una novela negra, pero negra, negra, negra, tan arquetípica y tópica como cualquiera de nosotros nos podamos imaginar, con las referencias culturales generales de nuestro tiempo. Tanto, tanto que, sin conocer su versión cinematográfica (sí, reconozco mi desconocimiento e incultura, y mi falta de ganas por aumentarla en este respecto), solo me la puedo imaginar en blanco y negro (y desde luego el blanco con carácter muy testimonial), y con Humphrey Bogart con gabardina, sombrero y cigarrillo en los labios en el papel protagonista. (Insisto, ni pajolera idea si es así o no, y no voy ni a chequearlo...)

Y todo lo que he dicho puede ser positivo o negativo según las preferencias del lector. Habrá a quien le entusiasme (y con razón) y habrá a quien no le guste un pelo. Y yo me encuentro entre los últimos...

No obstante a pesar de todo, es decir, de ella misma, la verdad es que la novela me ha acabado gustando por sus otros innegables méritos.

Como le comenté en conversación privada a un usuario habitual de alto nivel de esta página (Faulkneriano), he tardado en entrar en la historia por todo el cartón piedra y toneladas de frases ingeniosas de tipo duro que plagan la narración. Es que es todo lo que os imaginéis... y algo más aún. Cada dos frases de cualquier personaje, desde Philip Marlowe al tendero de la esquina, sube el pan dos euros. (Y os recuerdo que esta novela está narrada por Philip Marlowe).

(No sé, como ejemplo arquetipo, que también pensé como título para la reseña, está la pesadez del retrato de Madison, que es evidentemente mucho más guay, cool, fashion y glamuroso que simplemente decir un billete de 5000 dólares; que por otro lado yo reconozco que ni sabía que existían).

Así pues esa primera fachada a superar, (en mi caso, ya digo que a otros les encantará), ha retrasado mi entrada en el libro que creo que es, a pesar de todo, francamente bueno. Es decir, no soy experto, ni admirador de este género, y por tanto mi opinión hay que cogerla con pinzas, pero me parece una novela muy bien construida y lograda. Nunca sabes muy bien qué está pasando, nunca sabes porqué aparece tal trama o tal personaje, pero siempre tienes la (fundada y corroborada) sospecha de que hay un bien ligado porqué detrás. Nunca sabes qué te vas a encontrar en la siguiente página y siempre la sospecha de que el detalle ese de la esquina es importante, (y que a pesar de todo ni siquiera te has dado cuenta de él). Y finalmente todo se cierra de manera bastante redonda sin defraudar ninguna de tus expectativas. (No sé, es que las únicas costuras que no me han acabado de gustar han sido los tres únicos "doctores" a investigar, la "rapidez" y/o enlace entre la depresión de Wade con el resto del asunto y la estupidez de la declaración amorosa que da lugar al título de la reseña).

Y además, aparte de una muy buena historia policiaca, pues existen suficientes (y acertadas) referencias a la podedumbre de nuestra sociedad (y al alma humana en general) como para que la novela tenga un punto de valor añadido.

Pero, ¿para todo ello era necesario tal cúmulo de tópicos? En mi opinión la novela habría ganado infinitos enteros con una narración marcadamente más neutra. Y desde luego con un Philip Marlowe mucho más humano, no la perfección moral encarnada en detective privado que aparenta. (Yo creo que los musulmanes están francamente preocupados porque les fastidia la teoría de que Mahoma es el último y definitivo profeta..., a ver, ¿sabía Mahoma jugar al ajedrez?, hala, pues Philip Marlowe, sí; 1 a 0 a su favor y el partido no acaba más que empezar).

No puedo finalizar mi reseña sin ligarla con mi inmediatemente anterior novela "El complot mongol", que personalmente me ha gustado claramente más. Sobre todo porque Guille hacía la ligazón inversa en su reseña de la misma. Y es que en mi opinión son casi, casi antitéticas. "El complot mongol" tiene una historia posiblemente débil, pero es que es irrelevante frente a la bestia parda de Filiberto García como motor de todo y sobre todo de la disección salvaje de las miserias del poder. Es decir un personaje brutal y sobre todo extremadamente creíble y de carne, hueso, y sobre todo sudor de axilas, que simplemente me ha sacado de las casillas. Esta novela es todo lo contrario, una brillante historia pero envuelta en demasiado decorado; una historia perfecta, pero que en ningún momento consigues olvidar que es eso, simplemente una buena "película" de detectives duros con gabardina interpretados por Bogart...

Escrito por arspr hace mas de un año, Su votacion: 8