NIKOLAI, ANDREI, PIERRE, NATASHA...

Llega al fin, la deseada y temida ocasión de leer GUERRA Y PAZ. Deseada, porque mis anteriores lecturas de Tolstoi, ANNA KARENINA, y LA SONATA KREUTZER me agradaron mucho; y temida, pensando en su extensión de unas mil doscientas páginas. Lo cierto es que no se parece en nada a ANNA KARENINA, ambos, son libros extensos y muy bien escritos; pero ahí terminan las similitudes. El autor, manejaba en aquel, el amor como sentimiento apasionado; y el matrimonio como institución, analizando en que casos existe o se deja de existir, coincidencia entre ambos conceptos
GUERRA Y PAZ es algo, aún más ambicioso. Tolstoi quiso aquí compendiar muchas cosas; su visión del amor; su percepción del ambiente social; sus ideas sobre el Estado; su enfoque de la Historia; en fin, mucho y muy denso. Para ello, eligió el marco temporal y geográfico de la Rusia aristocrática de principios del siglo XIX, en coincidencia con las guerras napoleónicas. Comienza, describiendo el mundillo social en que se desenvuelven los protagonistas y presentando una multiplicidad de gentes que se mueven en dichos ámbitos familiares y sociales. No existe inicialmente, conexión entre unos y otros; pero según va describiendo a las personas, a sus familias y amigos y los lugares donde se reúnen, la trama va avanzando, y cada personaje, va tejiendo los hilos que le van ligando con los demás, de tal manera, que a la mitad del libro se puede decir ya, que están todos, en alguna medida, vinculados entre sí.
Una primera y elemental observación, nos enseña que los protagonistas de la novela pertenecen, básicamente, a un único estrato social, el de la nobleza terrateniente, mientras que el resto de personajes, en cierta medida se limitan a acompañar a los principales. Esa situación parece presuponer una cierta desatención de Tolstoi, hacia la inmensa mayoría de la población rusa, compuesta fundamentalmente por un campesinado (los mujiks) que en situación de servidumbre, léase semiesclavitud, dependía totalmente de la buena o mala voluntad de sus dueños. Esto, parece extraño, sabiendo sus convicciones de tipo ético, religioso o filosófico, que no cuadran bien con ese atisbo de indiferencia por los problemas de los mujiks. Pero, hemos de tener en cuenta que él pertenecía a esa clase social dominante y que el ambiente acomodado, era más adecuado que cualquier otro, para contar la historia que él tenía en la cabeza. También, utilizando como excusa la entrada de uno de los personajes en la francmasonería rusa, y el aluvión de teorías ilustradas francesas y inglesas que intentaban entrar en el aparato del Estado, Tolstoi aprovecha para lanzar sus particulares digresiones sobre los posibles cambios en el sistema de servidumbre, o sobre otros muchos temas.
Mención aparte, merece el tema militar; que por algo la novela exhibe en su título la palabra guerra. Literariamente, le sirve para dividir la novela en bloques, introduciendo paréntesis bélicos, que delimitan las distintas partes del libro. A la vez, le permite someter a los personajes que acuden a la guerra, a un baño de cruda realidad, que amarga su frescura previa, convirtiéndolos a su vuelta, en personas completamente cambiadas. Aparte de esa utilización estructural de lo bélico en el entramado del libro; le da al estamento militar, como a las demás instituciones, un repaso exhaustivo, enseñando su organización; su jerarquía; y su vinculación con el resto de la sociedad. Se preocupa por describir los lances de las batallas desde primera línea de fuego; empezando por las tensas horas, inmediatamente anteriores a los disparos, siguiendo por el fragor de la lucha y terminando con un primer balance del combate. Tolstoi nos revela inequívocamente, su antibelicismo, cuando describe el ambiente en la sociedad rusa previo a las batallas; los hombres hierven de entusiasmo, las mujeres mitifican la marcha de los hombres al frente, los uniformes se lucen con orgullo y gallardía, se sueña con los laureles que se ganarán en combate. Todo este fausto y toda esta parafernalia, se derrumban luego estrepitosamente, cuando todo ha terminado. Se toma entonces conciencia de las derrotas; el honor queda por los suelos, y los hombres vuelven trastornados por los horrores que han sufrido, o que han visto sufrir a los demás. Con esta contraposición entre el ambiente prebélico y el post bélico, deja claro de manera descarnada, el horror de las guerras y la futilidad asombrosa de aquellas entusiastas manifestaciones patrióticas previas, cargadas con el aura de un absurdo romanticismo.
Con toda esta multiplicidad de conceptos entrelazados, Tolstoi define un escenario sumamente ambicioso, tanto, que corre el riesgo de crear un libro pesado y farragoso; pero, su tremenda calidad como escritor le permite superar perfectamente ese reto. No creo, que el lenguaje utilizado sea la base sobre la que se asienta su gran calidad de escritor; al menos en la descuidada edición de Mondadori que yo he leído, no me parece que sea un texto, estéticamente, extraordinario. En mi opinión, la clave de su éxito, está, en como sabe dotar a su texto de una gran carga emocional, creando un intenso hilo argumental en el que se integran los personajes. Como estos parecen estar dotados de vida, reaccionan a su libre albedrío, con su ética particular, y con su propia moralidad. No entendí, porqué en algunas fases del libro, el autor escribe de algo que no viene a cuento. Así, cuando cuenta la caza del lobo con perros en las fincas de los Rostov; disecciona el mecanismo de la caza, las razas de los perros, sus enfermedades y los nombres de cada perro. He de suponer, que tanto detalle, sobre algo tan nimio, tiene algún sentido, pero no sé cual, y lo achaco a alguna fijación suya con ese tema. Lo cierto es que no se hace pesado, y a pesar de su gran extensión, se lee con facilidad; además, creo que conviene leerlo deprisa. Esto, no es como EL QUIJOTE, en el que se puede uno recrear, y saborear un texto maravilloso leyendo pausadamente y sin agobios. La clave de GUERRA Y PAZ, es, como decía al principio, su carácter de compendio de múltiples contenidos enlazados en tramas superpuestas; existe por tanto una tensión latente, que no se debe dejar enfriar. Se aprecia mejor esa visión global de conjunto, leyendo el libro de un tirón. Resumiendo, un mensaje centrado en los sentimientos personales de amor y de relación social; un elaborado argumento reciamente constituido; y unos personajes principales de gran entidad. Todos estos elementos reunidos y mezclados dan lugar a algo difícil de definir, pero fácil de pulsar, que es la gran talla como escritor de Tolstoi. Las historias que nos cuenta no son demasiado novedosas, pero sabe trasmitirlas con un mensaje dotado de una profunda carga sentimental. Sus historias, juegan con los mismos mimbres del folletín y es su gran capacidad como comunicador de sentimientos, la que sitúa a Tolstoi, en la cima. No es de desdeñar tampoco, la importancia como documento, de la parte bélica del libro. En esa materia también conecta con el lector, que a través de su lectura, siente la intensa emoción de haber estado presente en ese momento clave de la Historia; sentimiento posible gracias a que la eficacia de su pluma se sitúa al mismo nivel de la trascendencia del acontecimiento.
Pero, dejando la fría disección del libro, y dando sólo mi particular opinión de lector que se ha entretenido con este libro; GUERRA Y PAZ me ha emocionado algo menos que ANNA KARENINA. Las razones, están en que la historia es tan extensa en personajes y en tiempo, que a veces, cuesta volver a retomar los avatares de los Rostov, cuando ya te habías centrado con Andrei, para luego abandonarle y pasar a Pierre, y vuelta a empezar y eso con tantos y tantos personajes. Además, no es fácil, mantener el nivel de reconocimiento de todos ellos, sobre todo, durante las trescientas cincuenta primeras páginas, antes de la primera batalla. En esa fase inicial, el carrusel de personajes resulta un poco mareante. Luego, vienen los enfrentamientos bélicos, que Tolstoi nos cuenta con gran profusión de detalles, como si estuviera muy interesado en que el lector capte todo lo relacionado con la estrategia. Pero no es fácil seguirlos y se acaba uno perdiendo con la tremenda profusión de datos. Al final, comprendes que es imposible una percepción precisa de los movimientos de tropas y te contentas con que el poso de sensaciones en la mente, se pueda asimilar a una auténtica presencia virtual en el campo de batalla de Austerlitz o de Borodinó, sintiendo que el texto, te ha permitido vivir la lucha en primera línea simulando un poderoso efecto de presencia real.
Para terminar, hay que decir que se trata de un libro magnífico, al que Tolstoi, al querer abarcar tanto, le confiere una complejidad, que hace que lo puedan disfrutar algo mejor aquellas personas con una óptima capacidad de retentiva de nombres; mientras que otros, menos dotados, nos desorientamos un poco en algún momento. En ANNA KARENINA, no recuerdo haber sentido esa sensación de despiste momentáneo; quizá por que la historia estaba más centrada en menos personas, y los amores de las parejas protagonistas, posibilitaban, a mi juicio, una mayor facilidad para saborear y extraerle, todo lo que el gran escritor que era Tolstoi, fue capaz de ofrecer.
Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 9

Hamlet hace mas de un año
Excelente reseña, Sedacala. Una reseña magnífica y extensa como se merece este clásico, que aún no he tenido el atrevimiento de leer, pero al que tu me has acercado aún más.

Hamlet hace mas de un año
Sobre el tema de las disgresiones acerca de temas como la caza o lo que sea, pienso que a Tolstoi le pasa como a Herman Melville (cuando habla de ballenas) y tantos otros literatos de la época. Acerca de esto, escuche una vez a Juan Manuel de Prada hablar de ello. Él aseguraba que era algo habitual y valorado en un tipo de novela y periodo donde el tempo narrativo era otro. No había la prisa, ni necesidad, de ir directamente a lo esencial, a lo que hace avanzar narrativamente la historia. Por eso gustaban de compendiar al detalle conocimientos relacionados con la temática en cuestión, ya que la información no era tan fácilmente alcanzable como hoy día y se valoraba no tan sólo el entretener o conmover sino también el ilustrar, aunque fuera de forma algo enciclopédica. En este caso de Tolstoi supongo que además hay una intención costumbrista, de minucioso retrato de unas aficiones y costumbres, que de alguna manera vienen a decir mucho de las personas que las ejercen.
Personalmente, me gusta ese tipo de postura más didáctica ante la narrativa. Se puede gozar de todas las riquezas de la ficción más excelsa y al tiempo salir con algo de información veraz ( siempre queda algo en la memoria). Además, siempre hay la posibilidad de saltarse esos fragmentos, que el escritor te ofrece.
Esta claro que el tempo de lectura narrativo hoy día es diferente, como muestran muchos escritores que más que literatos parecen operarios de telégrafo, con sus frases reducidas a la mínima expresión. Supongo que es un signo de los tiempos. Hoy se vive más rápido e incluso el tiempo para sentarse a leer está, en la mayoría de los casos, muy determinado. Es una ociosidad bien distinta la nuestra.
Un saludo y perdón por el rollo jeje

Faulkneriano hace mas de un año
Buena reseña, sedacala. E interesante apostilla, Hamlet.
En cuanto a la intención social de la obra, hay que aclarar que Guerra y Paz es el culmen de la "primera manera" de Tolstoi, menos espiritual y más épica. Y como culmen, la verdad es que tocó techo. Se propuso historiar, a veces con el afán de un entomólogo, la nobleza de una época periclitada, la de Alejandro I, que combatió y sobrevivió a Napoleón, pero nunca se recuperó de la guerra contra el francés, que cambió tantas cosas. La suya es ya, aunque no nos lo parezca, una novela histórica, escrita sesenta años después de los acontecimientos que narra, y Tolstoi levanta acta de muchas cosas que ya no existen, o no de la misma manera: las largas parrafadas en francés, las grandes posesiones con cientos de siervos, el patriotismo, el fulgor del heroísmo... Es a la vez una mirada crítica y elegíaca sobre el medio que le era propio, la nobleza terrateniente, del que luego se desdijo violentamente, abrazando, como bien decís, la causa de los campesinos y convirtiéndose en un santón laico y enormemente influyente, imbuido de ideales cristianos y revolucionarios. De ahí, quizá, su obsesión por el detalle: fiestas, cacerías, veladas, recepciones... La reconstrucción de las batallas es minuciosa e impresiona por su detalle: este elemento no puede obviarse, ni intentar saltarse, sin más, como digresiones molestas; su importancia es considerable, y sirve para modelar el comportamiento de los personajes, el heroismo de Andrei, el desconcierto de Pierre, el ímpetu de Nikolai... El patriotismo de la obra es innegable: un ejemplo evidente es el papel de Kutuzov, un verdadero héroe incluso hoy, cuya memoria se guarda en innumerables pinturas, monumentos y calles de las ciudades rusas, cuando en realidad su "estrategia" era una mezcla indescifrable de imprevisión, dejadez e intuición, bien opuesta al genio de Napoleón, que, simplemente, no pudo tragar con su Grand Armée la inmensidad rusa. Borodino, por ejemplo, cuya memoria se guarda en un museo de Moscú que todos los turistas visitamos religiosamente, con su enorme diorama circular, fue una verdadera matanza, y ninguna de las dos partes pudo arrogarse una victoria: el caso es que los franceses siguieron avanzando y los rusos retrocediendo.
Desde luego, es para leer sin prisas, pero la esencia de la obra no está en la exactitud historica, sino en las docenas de personajes que la animan, de una extraordinaria complejidad: algunos de ellos han pasado ya a la historia de la literatura, con todo merecimiento. hay dos generaciones enteras donde elegir, del viejo príncipe a la joven Natacha. Para entrar en estas y otras historias rusas, yo siempre recomiendo el libro más hermoso que he visto sobre la literatura y el arte de ese enorme país: El baile de Natacha, de Orlando Figes, un verdadero monumento de historia cultural, que se lee como una novela y cuyo título ya recuerda una de las escenas más hermosas de Guerra y Paz .
Por cierto: ¿cuál es vuestro personaje favorito? Yo durante mucho tiempo me identifiqué con Pierre y sus lentes, pero siempre, en el fondo de mi corazón, he querido resistir las penalidades como el príncipe Andrei y, ya puestos, ser tan sabio como el campesino Platón y tener el buen humor del conde Rostov (aunque sea un desastre) Y es que hay donde elegir...

sedacala hace mas de un año
Evidentemente, es una novela histórica, nunca lo dudé. Por cierto Hamlet, estoy casi seguro que viste a Juan Manuel de Prada en el programa de cine, que hacía Garci hace unos años, el día que vieron y comentaron Moby Dick; era algo habitual enrollarse hablando de aspectos técnicos del tema, decían; no había prisa, dices tú, y yo añado que en aquella época, aprovechar que se leía un libro para, de paso, informarse sobre el tema, era algo así como darle un valor añadido a esa lectura.
Yo creo, Faulkneriano, como digo en la reseña que no viene mal leerlo deprisa, por que hay un cierto estrés, tensión, creo que decía yo, que es positivo, y que se mantiene si se lee sin dilación. Una lectura pausada, perfecta para Moby Dick, por ejemplo, en este libro no la veo yo tan interesante.
Dos personajes resaltaría yo; uno de ellos Pierre, coincido contigo; otro María, esa mujer sufriente, tía abnegada, hija sumisa, y además poco atractiva, estoy seguro que, de poder conocerla algún atractivo tendría.

Hamlet hace mas de un año
Exacto Sedacala. Fue en "Que grande es el cine", cuando pasaron el Moby Dick de John Huston, con guión de Ray Bradbury!!!. Un programa excelente.

Faulkneriano hace mas de un año
Que te fijes, sedacala, en María Volkonski, dice mucho de tí.

sedacala hace mas de un año
Me lo explique.

Faulkneriano hace mas de un año
Pues no sé... No es una elección muy obvia, estando Natasha de por medio, tan irresistible chiquilla, o la cruel esposa de Pierre, Elena Kuragin, o la grotesca madre de Pierre, por fijarse sólo en los personajes femeninos. María es un personaje secreto, lleno de potencialidades: un alma conectada con la gran tradición rusa del renunciamiento, de la grandeza de la renuncia. Pero es un personaje oculto por el brillo de luminarias mayores, más dramáticas, románticas o heroicas; sólo los lectores atentos (y que muestren cierta empatía para con cierta clase de derrota o de debilidad) los rescatan de un novelón de más de mil páginas. Quod erat demostrandum.

Poverello hace 6 meses
Sencillamente magistral. La terminé la semana pasada y aunque sin lugar a dudas me parece un techo literario de una magnitud difícil de abarcar (la obra de años de estudio concienzudo y metódico) comprendo más que perfectamente algunas de las apostillas marcadas en la otra reseña de Tharl y que puede hacer poco disfrutable la novela de Tolstói y que mucho tienen que ver con su densidad debido principalmente a los soliloquios discursivos y sus extensas digresiones históricas (imprescindibles ambas, según mi humilde opinión para entender la amplitud de miras del autor). Por ser lo más pragmático posible diría que si queremos atenernos a la “historia” en sí pues en 500 paginillas “de nada” estaría despachada (como hace una despiadada edición de la editorial Juventud y que tuve la desgracia de comenzar a leer, lo que multiplicó hasta casi infinito mi tardanza en la lectura de la obra cuando retomé una edición seria).
Se hablaba en la otra reseña del desprecio que Tolstói sentía por esta obra y conociendo lo exagerado y radical de sus planteamientos tras retirarse a su granja, renunciar a todo contacto con la sociedad rusa de su tiempo y que incluso se negó a volver a escribir novelas tras “Resurrección”, parece evidente que este hecho se deba a temas ideológicos más que literarios. Como bien comenta Faulkneriano, aunque el rechazo frontal a la guerra (el realismo de las escenas y la crudeza de las muertes de algunos de los protagonistas como fruto del combate o de ser prisioneros*) y a sus consecuencias es muy claro en Guerra y paz (“si todos hicieran la guerra por convicción no habría guerra”, suelta el príncipe Andrei al poco de comenzar la novela), no es menos cierto su estilo patriótico y épico en este sentido. Tanto este aspecto, como la manera de entender y hablar de los mujiks y su relación con la nobleza (la vida diaria de Nikolai en Lisie-Gori es particularmente sintomática en este sentido a pesar de las sutiles contravenciones de Maria). Todo ello hace que el enfoque de denuncia, tanto del estado y sus estructuras como de la religión y las injusticias cometidas contra los mujiks, hagan de Resurrección casi una carta de perdón de su autor por la ideología que transmite Tolstói en Guerra y paz.
El carácter histórico de la novela, del que tanto se habla y que puede suponer un lastre en su lectura programada, es exquisito y de una reflexión, método e y carácter filosófico y místico sobre la naturaleza humana que transgrede todo límite. Me encantó releer las reseñas y los comentarios, como siempre muy buenos. Con ellos poco más puedo añadir, a excepción de lo marcado y presente que se muestra en todos los autores rusos de esta época que he tenido la suerte de leer, el tema de la religión ortodoxa. Sea más en una línea de denuncia y falta de comprensión, como la comentada Resurrección o Los hermanos Karamazov de Dostoievski, o como una mística o manera de comprender y afrontar la realidad, tanto en la obra que nos ocupa como en los cuentos de Chéjov.
Imprescindible. Y me quedo con Maria, si es que se puede uno quedar sólo con uno...

Faulkneriano hace 5 meses
Buen aporte, Poverello, no había leido tu comentario. Mejor , como dices, no hacer mucho caso de la opinión que tenía Tolstoi de Guerra y Paz... Los autores a veces dicen muchas tonterías acerca de sus obras. Con decir que estaba deseando terminar... ¡Anna Karenina! porque estaba mortalmente aburrido... Y sí es cierto, Resurrección es un ajuste de cuentas con los salones aristocráticos de Guerra y paz; es una novela estimulante, pero... uno prefiere lo que prefiere.
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DEMASIADO LARGO

Que el libro es un clásico indispensable e indiscutible, una maravilla genial escrita, que la evolución de los personajes es magnifica, la fascinación que produce por momentos, la absorción en épicas pero crudas realistas batallas, son cosas que no creo que nadie dude sobre esta magna obra. Pero, soy al único al que le ha parecido demasiado largo?
Admito que esperaba un "Los miserables" ruso, que durante casi 2000 páginas me trasladara a todas las clases sociales de la época y a su historia, a traves de unos personajes y unas reflexiones sobresalientes. Gran error por mi parte, "Guerra y paz" solo se centra en las clases altas, hasta parece a veces que los campesinos y los siervos viven bien felices y contentos gracias a unos amos magnáminos.
El primer tomo, las primeras mil páginas (no conozco apenas ningun otro libro del que se pueda decir eso), estan genial, pero el segundo tomo... No es que pierda de calidad, para nada, cada pasaje sigue siendo maravilloso, pero es siempre lo mismo, todos los personajes principales, sobre todo Andrei y Pierre a lo largo del libro siguen el mismo esquema: Suceso traumático->Cambio interior->desarrollo de su vida segun este cambio-> Suceso traumático->Vuelta a empezar. Asi durante todo el libro, no es que no me guste el esquema, me encantan los cambios de estos personajes, sus reflexiones en esos momentos me parecen memorables. Pero me parece una psicología del personaje algo simple, la gente no cambia SIEMPRE ni NECESARIAMENTE de golpe CONSCIENTEMENTE tras un suceso traúmatico, de hecho la mayoria de los cambios son sutiles y graduales, como ocurre un poco con Rostov, de ahi que me haya acabado pareciendo tan interesante, a pesar de no caerme nunca demasiado bien. Desde luego en este aspecto Tolstoi me ha parecido algo simplon.
Por otro lado, cuando la novela no se dedica a sus formidables personajes, se dedica a los sucesos históricos. Es aqui donde más me ha decepcionado, a parte de dar siempre la misma reflexion, machacandola aún más en un último prologo, por otro lado necesario y fascinante, pero no hay que ser tan repetitivo, que vale que si, que no te gustan los historiadores, me ha quedado claro tolstoi. Es a estos momentos del libro a los únicos a los que les pesan un poquitin los años.
A parte de esto, los personajes históricos contrastan radicalmente con los ficticios, aparecen planos, carentes de interes, caricaturizados y en el caso de Napoleon menospreciados e insultados hasta el extremo. El único que sale bien librado es Kutuzov, que es el hombre más sabio del mundo y que entiende todas las cosas...
Al repetirse en el libro constantemente esto pues acaba cansando, eso si, hasta que no pasan unas mil paginas ni te das cuenta. Aún con todo esto, seria incapaz de mutilar esta gran obra recortandola para acortarla. Cómo quitar alguna escena si todas ellas estan dotadas de una fuerza, una emoción y una belleza fascinante.
Tambien aprovecho para repetir una advertencia que ya he visto por ahi. Que nadie intente devorar el libro o se indigestara, que no lo destroce asi, y que lo lea sin ansia saboreando cada página.
Por cierto, hace unos dias, el 20-09-2019, hicieron 100 años de la muerte de este gran autor.
Escrito por Tharl hace mas de un año, Su votacion: 10

Bezukov hace mas de un año
Me ha gustado tu reseña Tharl, pero me sigue pareciendo una obra maestra. Mi nick se debe a Pierre, me encanto ese personaje. Tampoco creo que sea una psicología tan simplona.

Scardanelli hace mas de un año
No creo que haya que hacerse sangre por no verle el encanto a una supuesta obra maestra. A mi tampoco me gusta Guerra y paz y no voy darle explicaciones a mi psicoanalista. Al fin y al cabo, el propio Tolstoi manifestó a menudo, incluso extensamente por escrito, su aversión por Shakespeare, y no tuvo que cumplir ninguna penitencia.
Por cierto, Los miserables me parece una novela estrictamente detestable.

Tharl hace mas de un año
Si miras bien mi puntuación al libro le tengo un 10 :D. Por lo que si que le veo el encanto y mucho. Tampoco digo que haya que pedir perdón por no vérselo y mucho menos “hacerse sangre”, de hecho más que pedir perdón a los que si ven su genialidad, serian estos los que deberían dar el pésame a aquel que no puede disfrutar con tan bella obra de arte (me refiero a Guerra y Paz pero también y sobretodo a "Los miserables"). Por supuesto siempre está el famoso dicho "para gustos los colores" pero pobres de aquellos daltónicos (entre los que en mayor o menos grado y con toda humildad me incluyo o al menos en ocasiones) que son incapaces de apreciarlos en su plenitud.
Y por cierto! no sabia nada de la aversión de Tolstoi hacia Shakespeare, aunque al parecer él por lo que cuentas si consideró necesario argumentar su postura "extensamente por escrito". Si sabes de algún escrito suyo en el que lo haga te agradeceré que me lo pases, debe ser realmente interesante, como todo lo que rodea a la figura de Tolstoi.
Tampoco quiero presionarte a que expliques tus gustos y tus motivos y menos aún que sientas necesario justificarlos, pero me parecería sumamente interesante que los expusieras, desde luego creo saldríamos todos enriquecidos. Sobretodo porque desde que vi un cuatro en "Los miserables" (ni si quiera un piadoso aprobado) y más ahora que el calificativo es "destectable" no dejo de preguntarme cómo alguien puede pensar eso de una obra que para mi gusto, y para muchos otros, es una autentica maravilla. Personalmente creo que es la mejor novela que he leído y leeré jamás.

Scardanelli hace mas de un año
Perdón por el retraso amigo Tharl. Como dices explícitamente al final de tu comentario lo tuyo con Los Miserables es una cuestión personal. Ahí, pues, no caben argumentos con un mínimo de objetividad y considero que explicar las razones por las que la novela de Hugo me parece un folletín grandilocuente, ñoño y populista conduciría a un diálogo de sordos. Respecto a la cuestión de Tolstoi contra Shakespeare, y también contra su propia obra (el conde fue el primero en renegar de Guerra y paz. Por supuesto esto es una anécdota y no un argumento) puedes encontrar información en la entrada que la wikipedia inglesa dedica al escritor. Salud.

sedacala hace mas de un año
Desde luego Scardanelli tu opinión descarnada sobre “Los miserables” da mucho juego en estos turnos de réplica y contrarréplica, y como comprendo que no quieres que se quede en eso, lo has cortado por lo sano. A mí particularmente no me parecen estériles estos intercambios si llevan implícito un sano espíritu constructivo.
Yo, no tengo la devoción irrenunciable de Tharl por “Los miserables” aunque disfruté mucho leyéndolo. La curiosidad por conocer tus razones en buena parte está ya satisfecha al haber deslizado en tu comentario los términos FOLLETÍN, GRANDILOCUENTE, ÑOÑO y POPULISTA.
Folletín, lo es, sin duda, pero casi todas las novelas de la época lo eran, desde el momento en que se creaban por entregas. Es obvio que también es grandilocuente, característica esta, a la que tendían mucho los franceses (la grandeur) y los románticos (querencia por lo sublime). Y Víctor Hugo era ambas cosas. Ninguna de estas dos características es peyorativa en sí misma, pero está claro que si no eres aficionado a lo grandilocuente, ni a lo folletinesco, sino más bien al revés, queda muy claro por que no te gusta.
La ñoñería y el populismo (afán desmedido de gustar a mucha gente) y yo añadiría el maniqueísmo, sí que están en el libro, pero están ahí por que forman parte de la manera de hacer novelas de ese momento histórico. Y digo maniqueísmo, porque el narrador toma claramente partido por los “buenos” (lo que es normal) y usa a los “malos” como contrapunto, resaltando esa dualidad. En ese sentido, es verdad que hay una cierta ñoñería latente. Todo eso, a muchos les gusta y a otros les desagrada, como es tu caso. Y yo, aunque no comparto ese desagrado tuyo (lo pasé muy bien con el) entiendo tu punto de vista perfectamente, casi, casi, entiendo más tu posición, que la de Tharl cuando afirma que es el mejor libro que ha leído nunca.

Tharl hace mas de un año
Hola, no contesté antes a los comentarios porque estoy con exámenes y no tenía demasiado tiempo. Pero como tampoco estoy de acuerdo en que estas discusiones desemboquen en un diálogo de sordos, Sedacala, me ha animado tu comentario para responder :) Aunque conociéndome seguro que desembocó en una larga parrafada y posiblemente nos estemos desviando demasiado del libro al que corresponde esta ficha :P Si un día tengo tiempo y me animo escribiré una reseña para “Los miserables” y podremos discutirlo ahí ;)
Es cierto que tengo una devoción especial por "Los miserables" aunque creo que no demasiado desproporcionada.
El principal motivo es que adoro la primera mitad del S XIX, especialmente en Francia y Victor Hugo lo que hace -aparte de deleitarnos con una historia apasionante escrita con gran maestría- es hacernos vivir ese momento, ofrece un relato de un periodo histórico concreto, donde recoge todas las clases sociales, todas las circunstancias socio-política y culturales, todas las motivaciones y mil cosas más desde todos los puntos de vista. Escribió una biblia, pero no una biblia divina, sino una biblia humana. Pues sí, el libro refleja a la perfección un momento histórico, pero aún refleja mejor lo humano. Algunos momentos como la angustia y reflexión de Jean Valjean sobre si tiene que entregarse o no (al principio) son tan humanos y reales que estremecen. Y momentos así se repetirán a lo largo de toda la obra.
Me diréis que no es tan humano, que está todo visto bajo un velo romántico… Y qué bello velo!
También lo llamáis "folletín", "grandilocuente", "ñoño", "populista" y “maniqueista”. Bueno como dices tú, Sedacala, casi toda la literatura romántica (y parte de la realista) y más aún la francesa, podría recibir esos adjetivos, que para mí si son algo peyorativos, no tanto por su significado como por su connotaciones. Aun así me parece uno de los siglos que más joyas ha aportado a la literatura.
Folletin, populismo y maniqueismo. En el estilo del libro, como en otros similares, está continuamente presente la voz del autor, eso puede gustar más o menos. Personalmente me parece que es mejor, más enriquecedor. Me gustó conocer no solo la historia y el momento, sino al autor y sus ideas. Claro que esto puede no gustar y depende mucho de quien lo escriba, pero cuando este es Hugo solo puede haber ventajas. Qué se posiciona? Claro! Pero con una sensibilidad pasmosa. Qué no deja de dar su opinión? También, pero qué bien pensaba este hombre! No sé por qué esto puede ser malo, como tampoco sé de nadie que se queje al leer un ensayo de oír la voz del autor, ¿Por qué quejarse ahora? Además en todo texto escrito, más directa o más indirectamente, siempre estará presente la voz y la ideología del autor. Y pupulismo, en cuanto que quiere gustar al mayor número de gente, eso es bastante discutible lo que está claro es que más quisiéramos que los escritores “populistas” –según esta definición- actuales llegaran a los tobillos al “populista” Hugo.
Grandilocuente? Más bien yo diría grandioso o sublime. Y es que no sé de nada más sublime que lo humano ni de nada más grandioso que el amor -ya sea a una persona o a un ideal-. Y la lucha sacrificada de un pueblo por sacudirse la tiranía no puede ser más grandiosa, ojalá pudiéramos decir lo mismo quienes estamos encadenados por la oligarquía de los mercados!
Y ñoño? No me parece en absoluto que sea una novela ñoña, pero no por ello debía ser fría. Como hablar de lo humano sin considerar las emociones?
La única pega real que veo al libro es su densidad, no su volumen, su densidad. Y es que aunque no se haga pesado es tanto lo que emanan sus páginas que se hace denso. Desde luego esto hace que sea la peor opción para devoradores de libros, a no ser que quieran acabar con una indigestión.
Sin duda es un libro para leer con calma, estando despierto y para disfrutar de cada línea.
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