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GABRIELA, CLAVO Y CANELA

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Autor: JORGE AMADO
ISBN/ASIN: 9788420684475
Género: Literatura contemporánea
Editorial: ALIANZA
Fecha de edición: 2009

Sinopsis:
Cuando Gabriela, una hermosa mulata analfabeta, llega a Ilhéus, ciudad del estado brasileño de Bahía, huyendo del campo y de la miseria, se desencadena un divertido cúmulo de pasiones humanas en un abigarrado marco rebosante de sabores, colores y olores. La sugerente Gabriela, su amante ?el pintoresco y pragmático Nacib?, las singulares hermanas Reis y el sempiternamente enamorado profesor Josué son sólo los principales personajes de esta inolvidable novela del escritor brasileño Jorge Amado que, empapada de un vitalismo y una sensualidad profundamente ligados a la cultura y las costumbres de su Bahía natal, es una celebración de la existencia y del humor.

 
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BRASIL, 1.925
5 con 3 votos

Descubrí a Jorge Amado, en una de esas colecciones semanales que El País sacó allá por el 2.002. Se llamaba Clásicos del siglo XX, eran de pasta dura y estaban encuadernados en blanco y brillo. En aquella colección, aparte de otros muchos libros bastante interesantes, se incluía una novela suya, muy poco conocida y difícil de encontrar, llamada LOS VIEJOS MARINEROS. Amado se mostraba allí, como un narrador que no esconde su compromiso social y político, sin por ello ser menos ágil, chispeante, socarrón y sensible, pero siendo, de resultas de todo eso, tremendamente ameno. Leí también CACAO, una novelita de su primera etapa de mayor preocupación social, y pese a ello, estaban ya allí presentes las características lúdicas que antes he mencionado. Y por fin, varios años después me decido a leer su obra más señalada, GABRIELA, CLAVO Y CANELA. Es un libro largo (casi 600 páginas), de esos que le permiten al lector sumergirse en la lectura y sentir con arrobo su estilo un poco untoso, muy a tono con el clima húmedo de la costa brasilera.

Hablar de Amado, es hablar del Brasil, del Estado de Bahía, de su capital Salvador de Bahía, y sobre todo de Ilhéus, que es la ciudad a la que se trasladó su familia, cuando era muy pequeño y donde vivió su infancia antes de irse a la universidad de la capital del Estado. E Ihéus, es a GABRIELA, CLAVO Y CANELA, algo así, como Oviedo es a LA REGENTA, el escenario omnipresente de la novela, que por momentos parece tener vida propia y que impregna absolutamente toda la historia. El clima político y social de Ilhéus en 1.925, era el típico de una tierra de promisión; con un proceso de crecimiento anárquico y salvaje, controlado por los coroneles. No eran auténticos coroneles; tal nombre se refería a pasadas luchas por las tierras; pero hizo gracia y así era como todos les llamaban. Su condición de propietarios de las plantaciones del cacao, les convertía en temidos y respetados terratenientes que se sentían dueños y señores de sus tierras y de las personas que las trabajaban. En este ambiente tan duro, Jorge Amado fue forjándose una firme conciencia de rebeldía contra las injusticias, que trasladó puntualmente a sus obras. Con GABRIELA, CLAVO Y CANELA, dio un giro a su trayectoria literaria y entró en una segunda etapa en la que las relaciones personales de los personajes adquieren más importancia, aunque las inquietudes sociopolíticas siguan presentes en sus novelas.

Después de la influencia de lo social, que le hizo afiliarse al partido comunista; vino la influencia del clima cálido y la especial idiosincrasia de los brasileros. Aparecen así, la sensualidad, el erotismo, el humor, la afabilidad; características todas ellas inspiradas por el calor, la humedad, la brisa marina, elementos que tocados por el aliento propio brasilero, adquieren un significado especial. El autor crea la trama a partir de todos esos tipos característicos de cualquier comunidad pequeña, el cura, el médico, el alcalde, el maestro, el donjuán, el invertido, las fulanas, el dueño del bar, los parroquianos de éste, los ricachones, las solteronas… De toda esa panoplia de gentes salen los principales papeles, y con ellos la narración adquiere un tinte de costumbrismo autóctono. Los verdaderos protagonistas de la novela son: Nacib, dueño del bar Vesubio; y Gabriela, la mulata de piel canela que huele a clavo y que cocina como nadie. Hay muchas otras historias, unas hablan de la relación entre personas, otras hablan de la relación entre los políticos de la ciudad; la línea argumental que las desarrolla va bordeando la frontera que separa la actividad pública ciudadana, de la actividad privada de los protagonistas, haciendo hincapié especialmente en su psicología. Gabriela, representa un perfil humano muy interesante, ella es primaria en sus sentimientos, ella se comporta según le dicta su sentir. En cualquier otro lugar del mundo, su actitud tendría connotaciones muy diferentes. Pero estando en Brasil, el lector asimila perfectamente su particular forma de ser. Ella, es uno de esos personajes femeninos que devienen iconos de la literatura universal; me recuerda intensamente a la Fortunata galdosiana (salvando las distancias ambientales); hay rasgos de aquella, que he reencontrado aquí en Gabriela.

Y así en paralelo caminan, la historia de la ciudad, y la de sus gentes, solapadas ambas unas veces, separadas otras, para confluir ordenadamente al final. Cuando la historia se centra en la ciudad, tenemos la permanente inquietud de que la lucha política va a estallar ya, convirtiendo lo que era una historia amable y divertida, en un drama bañado en sangre. Igualmente ocurre con la relación entre Nacib y Gabriela, parece que la tensión vaya a hacerla estallar. Pero, Amado tiene una habilidad natural para encontrar la válvula de escape que alivie oportunamente la tensión. Él está siempre detrás, imponiendo el enfoque que nos recuerda que estamos en el trópico, junto a la playa, acariciados por la brisa, oliendo aromas silvestres y escuchando placidamente la sugerente música brasilera o los tangos de Gardel, tan de moda por entonces. El argumento tiene mucho de que nutrirse. La vida social de una burguesía insignificante, el ambiente alegre del bar de Nacib, la vida ociosa de las mantenidas de los coroneles, los líos de los donjuanes con las mujeres de los demás, historias de venganzas de coroneles engañados por sus amantes, en fin, la vida de gentes que querrían vivir tranquilas, pero viven debatiéndose permanentemente entre la sensualidad propia de la tierra y los convencionalismos heredados del pasado, el honor, la decencia, el que dirán, las formas sociales caducas que van deshaciéndose muy despacio. De tal manera, por ejemplo, que el que mata a su mujer por pegársela con otro, sabe que la opinión pública considera que ha hecho lo que tenía que hacer (que dirían si no de él) y tiene la absoluta seguridad de que va a ser absuelto por la justicia.

Esta sociedad es desgarrada y es sensual, y al lector le van quedando unas sensaciones en las que lo terrible se difumina y la mente se siente como si estuviera narcotizada por un sopor embriagador, y nos apetece tumbarnos en la hamaca en la que se echa su siesta el protagonista y dormitar un ratito. Así, nuestros propios sentidos atestiguan que el compromiso político de su autor, queda sobrepasado por la calidez humana, el humor, la socarronería y la sensualidad, materias estas que Jorge Amado toma prestadas de la cultura popular de un país que las tiene a raudales, y sabe trasladarlas a sus libros, haciéndolos jugosos, divertidos y de muy fácil lectura.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 9

AMOR ETERNO
5 con 1 votos

Decir que en la década de los 50 el machismo campaba a sus anchas por todo el mundo resulta, obviamente, una perogrullada. Que podía considerarse que en sudamérica aún gozara de más contundencia también sería como para ganar un Pulitzer. Ahora, hablar mínimamente de feminismo y de liberación de la mujer e incluso plasmar esas ideas de manera metódica en una novela, y más por parte de uno de los más ínclitos literatos de tu país, sí puede ser decir palabras mayores.

Lo curioso del caso es que, encima, dicha novelita de marras sea un éxito en el país de publicación y de origen del autor, Brasil, y que hasta se corra la voz de que Jorge Amado ha cambiado de registro y se ha vuelto romántico. Lo mismo es que no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Jorge Amado no lo pasó bien. Su afiliación desde joven al Partido Comunista tuvo que pagarla y se exilió a Europa hasta mejor ver. Sus novelas eran un absoluto y machacón golpe en la nuca a la explotación, a la dejadez de los gobiernos. Siempre protagonizadas por personajes de baja escala económica.

Quizá supuso un alivio para los de arriba que se publicara “Gabriela, clavo y canela”, porque debido a la común estulticia de quienes se dedican a disfrutar de las cosas y nunca pensarlas (advierto que pueden hacerse las dos cosas a la vez) llamó la atención el extraordinario fresco que nos presentaba de un pueblecito brasileño, de los que todos conocen, con sus coroneles/terratenientes que explotan al pueblo, con sus violencias, con sus historias comunes… en donde se cuela una bella historia de amor que no se sabe si es o no correspondido. Corin Tellado, vamos.

Tan bien lo hace Amado, que pone verde al más 'plantao' y hasta consigue, seguramente, que lo interiorice, se grabe en su corazón lo machista, conformista y legalista que es y se ponga de parte de aquello que jamás pensó que fuera posible y que resume el autor de una forma precisa en un diálogo, cuya comparación se repite varias veces a lo largo del texto: "Hay flores que se marchitan en un florero". ¡Hay mujeres libres! Por Dios, que no tienen por qué casarse, ni depender de un hombre… y eso es precisamente lo que las hace especiales y las mejores compañeras. Esa es Gabriela. Una moza que llega a un pueblo de lo más vulgar (nada sobra en la primera parte de la novela, donde sitúa todo el pensamiento, la cultura y la sociedad de Ilhéus) y transforma sin pretenderlo todas sus estructuras. Cada personaje cambia nada más acercarse a Gabriela. Primero quizá por puro orgullo de macho, después por amor, ternura y comprensión.

Todo cambia, florece con los olores a canela y clavo de Gabriela. En quien uno descubre amores eternos:
- El amor eterno no existe. Hasta la más fuerte pasión tiene su tiempo de vida. Llegando su día, se acabo; nace otro amor.
- Por eso mismo el amor es eterno. Porque se renueva. Terminan las pasiones, es el amor el que permanece.

Escrito por Poverello hace 3 meses, Su votacion: 8