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FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO

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Portada de FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO

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Autor: MARY W. SHELLEY
ISBN/ASIN: 9788420666495
Género: Terror
Editorial: ALIANZA
Fecha de edición: 2007

Sinopsis:
Recogido de entre los hielos del Ártico, Víctor Frankenstein cuenta su vida y si tragedia al capitán Walton: Cómo descubrió el secreto para dar vida a la carne muerta y cómo creó el monstruo que después se rebeló contra él y al que ahora persigue. La historia de Frankenstein, llevada al cine por primera vez en 1931, se convirtió a partir de entonces en uno de los referentes imprescindibles del mundo moderno.

 
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EL MONSTRUO DEL ROMANTICISMO
5 con 8 votos

Hace mucho tiempo ya, que venía buscando la oportunidad de leer FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO. En su contra, tenía lo poco que me atrae la literatura fantástica; a su favor, la imagen que tengo formada de la novela con ese característico terror gótico, que es quizá, dentro de lo fantástico, el que mejor se adapta a mis gustos. El libro admite dos lecturas distintas, entendiendo por lectura no la acción de leer sino la interpretación o el análisis de un texto. Una primera, sería considerarla en función de su pertenencia al género, tomando como premisa de partida la convicción de que se puede insuflar vida al ser humano a partir de los avances médicos de la ciencia. De su adscripción al género fantástico, habrá mucho que decir pero no por mí que no me gusta; pero dicho esto, también digo que no puedo ser insensible al mito que llevamos todos en nuestro subconsciente, después de pasarnos la vida viendo imágenes, sobre todo en el cine, que tratan el tema del hombre recompuesto por la adicción de miembros y órganos que se ponen súbitamente en marcha a golpe de descarga eléctrica; así que lo reconozco: si hay algún tema fantástico que pueda interesarme siquiera un poco, tiene que ser este.

Otra segunda lectura, arrancaría de considerar la novela, como un exponente más del estilo que iba a triunfar durante los siguientes años: el romanticismo. Se trata de un estilo, en el que también encontramos dos facetas diferentes; una de ellas, la relativa a su componente ideológica (el mundo de las ideas); a su tendencia a exaltar el individualismo y a encumbrar también el concepto de libertad, extendiendo estas dos ideas a los grupos de individuos y creando el nacionalismo como expresión de la confluencia de ciudadanos que desean crear, sobre la noción anterior del Estado moderno renacentista, el romántico e innovador concepto de Nación; y además, difundido de manera exultante y revolucionaria. Quienes hoy en día siguen promoviendo esos sentimientos, están en alguna medida influidos por dos siglos de experiencias de todo signo que atemperan algo su entusiasmo. Pero a principios del XIX, la libertad y el individualismo eran conceptos nuevos y se vivían con la ilusión propia del niño pequeño; era comprensible una buena dosis de ingenuidad en su mensaje. Ingenuidad, esa es la palabra clave; y aquí surge el termino naif, que expresa ingenuidad deliberada y que viene muy al caso para identificar muchos rasgos comunes del romanticismo; rasgos entre los que siempre suele haber elementos naif. Eso si, aplico la palabra como sinónimo de ingenuidad intencionada; el estilo pictórico y la estética romántica no guardan relación. Estos rasgos de ingenuidad se evidencian en la candidez de ciertos planteamientos fabulados relacionados con la medicina o con los comportamientos del monstruo, como su relación con la familia francesa, o como su facilidad viajera y en general con todas esas exageraciones que aparecen y que exigen cierta candorosa credulidad para ser aceptadas. Pero, aquella tendencia del romanticismo a ensalzar determinados ideales o sentimientos humanos, sólo aparece en FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO, en la forma de un “insuperable sentimiento de fatalismo y desesperación” que acomete a todos sus personajes, incluido el monstruo.

Pero hay otra faceta distinta, quizá la más obvia, que se refiere al campo de la estética (el mundo de las formas) o las apariencias, y que normalmente es la que nos sirve para identificar algo como romántico. Todos conocemos los rasgos fundamentales de su estética; es sabida su preferencia por lo medieval, por las ruinas, por los viajes a países exóticos, por lo tenebroso o por las actitudes al límite en cualquier actividad; todo esto conforma un universo caracterizado por el extremismo colorista u oscurantista, por la afición a lo desconocido pasado o presente, por lo arriesgado, por lo vehemente o por lo revolucionario. FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO, desde luego, encaja perfectamente en esta estética. De hecho, en mi opinión después de leerla, son estas formas rebosantes de un romanticismo exuberante las responsables del éxito actual de la novela. Y, ya de paso, diré que aprecio, a título de modesta opinión particular, que la estética de la obra de los pintores prerrafaelitas, John Everett Millais sobre todo, y también la del cartelista e ilustrador checo Alfred Mucha, me parecen plenamente identificables con la estética de esta novela, a pesar de no existir coincidencia temporal.

También, la lectura de este libro me ha servido para rememorar sensaciones extraídas de recientes lecturas románticas. Encuentro por ejemplo, que el tono severo y exaltado adoptado por sus autores, es especialmente adecuado en novelas como LOS MISERABLES, o como CUMBRES BORRASCOSAS. En cambio, a LOS NOVIOS, y a LAS CUITAS DEL JOVEN WERTHER, un tono más desenfadado y amable parece rebajar su dosis de romanticismo, a pesar de que la peste en uno y el suicidio en el otro, ponen su punto dramático. En el caso de LA MUERTA ENAMORADA, la novelita de Gauthier, su imagen es genuinamente romántica, siendo el tono extremada y apasionadamente lírico, el que hace que la ingenuidad no le pese negativamente, sino que, al contrario, acentúe más aún el delicioso tono de ensoñación. Me queda decir, que a IVANHOE, el romanticismo le sale por todos los poros; sí, hay exageraciones; lo sabemos pero no nos importa, la estética medieval es una de las más indicadas para la exaltación del estilo. Respecto al libro de Goethe, quería decir que me resulta tremendamente insólito señalar el abrumador éxito de público que tuvo WERTHER, tanto, que ¡hasta el monstruo de Frankenstein lo lee! (en uno de los pasajes de la novela, el monstruo se instruye con su lectura). Retornando a FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO; no le veo la fuerza de Víctor Hugo, ni la vehemencia de Emily Brontë; si acaso, algo del lirismo de Gauthier. Creo que su importancia, se basa en su carácter fantástico y sobre todo en su estética; conceptos ambos, por cierto, muy vinculados entre si. De manera, que todas esas frases tremendas; todos esos sentimientos desbordados; el triunfo irremisible de un todopoderoso asesino; las almas atormentadas; la bondad sometida a una diabólica predestinación; todos estos conceptos tan extraordinariamente románticos, son desde mi perspectiva, un catálogo de elementos estéticos (otra vez, el mundo de las formas) propios de aquel momento histórico, que hoy siguen gustando gracias a que su apariencia mantiene aquel atractivo; se puede decir que la estética romántica continúa vigente; en alguna medida, sigue estando de moda.

Describiré el proceso de mi lectura. Parto de la idea previa de que para lucir su atractivo, el estilo romántico ha de venir, o bien adornado de su estética característica (salida del mundo de las formas), o bien inserto en historias desgarradas y emotivas (salidas del mundo de las ideas), o bien ambas cosas a la vez y efectivamente, en su inicio se cumplen las dos premisas. Por lo tanto, la lectura se corresponde con lo esperado; va bien. Según sigo leyendo, me asalta la curiosidad de ver como el monstruo se desenvuelve entre los hombres al tratar de imponer sus impulsos más primarios y parece que a eso responde la tensión latente que estalla cuando, en la caverna de los Alpes, el monstruo trata de expresar sus sentimientos. Así que hasta aquí, también me encaja; sigue bien la lectura. Pero, y aquí es donde empieza a no ir bien, no veo en las siguientes páginas a ese hombre monstruoso o androide que lucha por sobrevivir en un mundo hostil que le rechaza sin comprender que tiene sentimientos y corazón. Hubo un momento en la novela, en que pensé que esa lucha era el camino más lógico y que, por ahí iba a discurrir la historia. Pero no, me equivoqué; lo que sigue a continuación, son las correrías de un superhombre despiadado, que sorprendentemente recorre distancias formidables adelantándose a todos para así poder matar a su víctima de la que, por cierto, se adivina su identidad con precisión matemática. Bueno, pues en este punto mi lectura ya no va nada bien; me decepciona que todo haya perdido esa lógica y ese encanto que yo esperaba para convertirse en otra cosa. Sé que es una novela fantástica y tengo asumido que algunas cosas no han de responder a una lógica. Pero, ¿por el hecho de serlo he de asumir que este señor (el monstruo) se desplace por la Europa del siglo XIX y por las Islas Británicas como si usase el ferrocarril (no existía) cuando los demás van en diligencia? Es fuerte y rápido en grado superlativo, lo sé, pero, ¿es que el hecho de ser fuerte y veloz, le confiere alguna ventaja a la hora de viajar; es que vuela como Supermán? No esperaba yo que el grado de fabulación propio de la época, llevase a aventurar un monstruo volador. Lo que quiero decir, es que yo esperaba que se le diera una importancia a la parte humana del monstruo equivalente, al menos, a la que se da a su carácter de maquina. Esto no es así, por el contrario se aprecia que su superioridad física le lleva a absurdas exageraciones en los desplazamientos y a renegar de su lado humano lo que le convierte en un rutinario verdugo. ¿Entonces, dónde está aquel encanto romántico que yo anticipé? ¿Donde queda aquel rastro de humanidad que le confiere el Doctor y que le convierte en un ser intermedio entre maquina y hombre que es el carácter verdaderamente monstruoso y terrorífico? ¿Será que mi idea preconcebida del monstruo, está demasiado influenciada por el cine, con aquel rasgo de ternura con la niña que los cineastas le confirieron, pero que no está contenido en la novela? No lo sé, pero el caso es que mi idea del mitad-hombre, mitad-monstruo, se desvanece. Comprendo entonces, que el monstruo de la novela, es otra cosa; es, una vulgar maquina de matar. Lo que sigue, es el precio a pagar por este tipo de desilusión. Veo que mata tan bien, que me asalta una jocosa sonrisa de incredulidad, y un distanciamiento inevitable. A partir de ahí, la pertinaz crueldad del monstruo me va resultando más divertida que otra cosa, y sus carreras para llegar a tiempo de matar a su nueva victima, las contemplo como las alocadas hazañas de un Superman desastradamente vestido.

¿Cosas que no me gustan?: los elementos que desdibujan una cierta dosis de condición humana en el monstruo; por ejemplo: ¿Por qué la autora concibió un tipo de 2,40 metros de estatura? La respuesta es obvia, esto le permite justificar mejor los vertiginosos movimientos posteriores del monstruo. Pero esto, ya lo he indicado antes, no conduce a mejorar la historia, sino al revés, conduce a empeorarla. Otra cuestión: Puesto que conserva alma e intelecto, supuestamente del anterior dueño de su cerebro, ¿por qué no conservar también la capacidad de hablar o leer, evitando así la endeble historia de la casita y la familia de franceses? Pues no lo sé, porque la historia de los franceses, me parece totalmente traída de los pelos y debería haberla evitado. En fin, que no veo claro cual es la línea que quiere seguir la autora con su relato; y no viéndola, me asalta la duda de si no será todo esto, nada más que una acumulación de elementos destinados a conseguir el objetivo inicial de aquel grupo de amigos (Shelley, Byron, Polidori y ella). O sea, ver quien era capaz de escribir el relato más terrorífico. Y eso a mí, que por razones obvias ya no me va a producir terror, me resulta un bagaje escaso y me decepciona. Para aquellos, que disfrutan con todo ese paquete de elementos extremadamente fantásticos sin pararse a cada momento a analizar como hago yo, su lectura les resultará extraordinaria. Eso sí, no le puedo negar, “el discreto encanto de la fantasía” esa fascinación que le caracteriza cuando se observa desde fuera con una mezcla de curiosidad y diversión. En resumen; su legado estético, en forma de avalancha de elementos góticos y románticos que la novela acumula, hacen que haya leído FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO con simpatía y con cierto cariño; aunque estoy seguro de que si su autora, hubiese sabido que su obra iba a producir tan afectuosas e inocuas reacciones, no le habría gustado nada.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 6

NO TODA LA VIDA ES BUENA
5 con 1 votos

Robert Walton es un explorador del siglo XIX que intenta descubrir una ruta al Pacífico Norte a través de los mares polares. Habiendo fletado un barco para ello, el mismo queda, en cierto momento, prácticamente aprisionado por el hielo; y en ese trance, él y sus hombres avistan el paso de un vehículo sujeto a un trineo y arrastrado por perros, y conducido por lo que parece un hombre gigantesco. Más tarde se acerca un segundo vehículo similar al primero, cuyo conductor, moribundo, afirma ir en pos del anterior.

Se trata, por supuesto, de Victor Frankenstein, alguna vez un estudiante en la Universidad de Ingolstadt, obsesionado por los misterios de la vida (en el sentido biológico del término) y que, utilizando pedazos de cadáveres como materia prima, se abocaría a un terible experimento, la creación de un nuevo ser. Dos años de trabajo darían sus frutos, pero Frankenstein, finalmente acobardado ante lo que él mismo creó, huiría de su criatura, dejándola desamparada en un mundo que le sería hostil; un mundo que lo vería como un monstruo y que lo volvería monstruo a fuerza de hacerlo víctima de su propia monstruosidad.

FRANKENSTEIN es una novela gótica y, decididamente, horrible, pero yo no diría que de terror. Es horrible, como lo es también ese fenómeno actual llamado bullying o acoso escolar; horrible como lo son también ciertos experimentos de la ingeniería genética; y en mi opinión, horrible coimo lo es, también, que un pobre niño no deseado deba nacer y crecer desamparado con la esperanza de que, \"tal vez\", lo adopten, sólo porque una estúpida legislación antiabortista lo condene a ello. Por supuesto, el giro terrorífico sobreviene cuando la criatura de Frankenstein, cruelmente hostigada por absolutamente todo el mundo, termina, efectivamente, comportándose como un monsturo; cuando el escolar acosado se desquita carnicería mediante, como en Carmen de Patagones, o cuando un niño no deseado, no abortado y tal vez maltratado crece y se convierte en delincuente. \"Usted-dice la criatura-, que llama amigo a Frankenstein, parece conocer mis crímenes y mis desventuras. Pero, por muchos detalles que de ellos le diera, no puedo contarle las horas y meses de miseria que he soportado. Comprenda que aunque destruía sus esperanzas, no por ello satisfacía mis propios deseos, que seguían ardientes e insatisfechos. Seguía necesitando amor y compañía, y él continuaba rechazándome...\". Como sabemos, durante mucho tiempo Hollywood reformuló la historia, otorgándole a la criatura el inmerecido rol de malvado, y a Frankenstein el de pobre víctima. Las últimas versiones del celuloide volvieron a hacer de FRANKENSTEIN sólo una historia horrible antes que terrorífica. Horrible, muy bien contada... y dolorosamente actual, según hemos visto.

No releería FRANKENSTEIN, es demasiado amarga, pero creo que todo el mundo debería leerlo al menos una vez y meditar, de veras, sobre él. Quizás, quienes conozcan la historia la vinculen más bien, por ejemplo con la que cuenta la película EL HOMBRE ELEFANTE. Pero malqueridos en la sociedad, los sigue habiendo, así que no necesitamos mirar hacie otras épocas , a menos que nuestra intención sea esquivar culpas. Perseguimos a la criatura para acabar con ella, pero, a diferencia de Víctor Frankenstein, ni pelotas para asumir que nosotros mismos la hemos engendrado tenemos.

Escrito por EKELEDUDU hace mas de un año, Su votacion: 10

MÁS ALLÁ DEL MITO DE FRANKESTEIN
4 con 2 votos

Gran clásico de la literatura, enorme mito del último siglo o más, y tremenda la sorpresa que me he llevado al leerlo. Quizá sea culpa mía, y de nuevo los prejuicios hacia una obra me habían hecho descartar su lectura hasta que varias recomendaciones me llevaron de nuevo a conocerla de verdad, en su origen.

Es sorprendente el modo en que muchas obras de la literatura, del cine, de los cuentos clásicos se sumergen en el conocimiento de la gente, cómo se insertan en la culturilla. De tal modo que crees saber de que estás hablando cuando hablas de Frankenstein, o de Drácula, o de Caperucita Roja, y en realidad no tienes ni puta idea. Solo estás hablando de parodias, de distorsiones ridículas, de ecos deformes que te han llegado a través de versiones, de adaptaciones, de bromas y de personajes derivados que van surgiendo aquí y allá.

Porque claro, en la novela que escribió Mary Shelley a los 18 años como una especie de reto entre amigos, no está el monstruo de Frankenstein que ha perdurado en la memoria colectiva. No hay aquí un hombretón feo, desgarbado, con zapatones enormes y lleno de tornillos y cicatrices, a veces bonachón, bobalicón, y siempre torpe y ruidoso. El monstruo que crea el doctor Frankenstein, un joven estudiante, sin rayos por en medio, es otra cosa. Por encima de todo, no es torpe. Es horripilante, sí, y es enorme, pero es un monstruo capaz de esconderse, de correr, de trepar, de pensar, aprender, de hacer planes... de amar y odiar como el que más.

Mary Shelley trataba en principio de crear una novela de terror, pero acabó yendo mucho mas allá, a través de 3 narradores distintos, anidados: un capitán de barco narra en cartas dirigidas a su hermana lo que un náufrago salvado cerca del polo norte le relata, y este náufrago cuenta en su historia lo que le contó una vez el monstruo.

Con estos tres puntos de vista, podemos ver cómo Mary Shelley va detallando las que son las cosas importantes de la vida, lo que merece perseguir, y los retos y problemas que van surgiendo en nuestras aspiraciones.

Quizá la parte más impresionante del libro es en la que toma la voz el monstruo (sin nombre), y va contando todas sus andanzas desde el momento de su gestación, y cómo va descubriendo quién es él, dónde está, qué le hace sentir bien, y qué mal, cómo va aprendiendo la forma de ser de los humanos, su idioma, su escritura... y el modo en que va a ser tratado siempre, debido a su terrible aspecto.

Imprescindible.

Escrito por GoodyAlien hace mas de un año, Su votacion: 9

FRANKENSTEIN
4 con 1 votos

Pues no, no había leído este clásico, aunque parezca mentira… me daba un perezón tremendo, aunque es evidente que soy super fan de las adaptaciones cinematográficas clásicas (al final de la reseña, como siempre).

Esta es una de las novelas góticas por excelencia, un clasicazo que todo el mundo debe leer, les guste el terror o no.
Además de ser un imprescindible, también es fruto de un reto… lanzado por el gran Lord Byron (me encanta); durante una visita del matrimonio Shelley, a principios del 1800 y tras leer unas historias de fantasmas, Byron les retó a ellos, a un amigo –el mismísimo Matthew Lewis, otro crack de la novela gótica- y a su médico personal a escribir una historia de terror. El médico no era otro que Polidori (que escribió otro mega-clásico del género, por cierto, tengo pendiente de reseñarlo: El vampiro). Es evidente que la que traigo hoy fue la propuesta de Mary.

A través de unas cartas, aunque no es el emisor, conocemos al doctor suizo Víctor Frankenstein, estudioso entre otras cosas de “desentrañar la misteriosa alma del hombre”… y es así como se le ocurre, intentar dar vida a una criatura formada por diferentes partes de cadáveres. Vaya si lo consigue.
El doctor es encontrado inconsciente por un barco pesquero donde Cristo perdió la chancla, cuando despierta, él y el capitán del mismo entablan amistad y Víctor se decide a contarle por qué se encuentra allí; anonadado a la par que horrorizado, el capitán transcribe los hechos en unas cartas dirigidas a su hermana Margarita.

Es curioso, tras leerlo, descubrir que el monstruo no tiene nombre, sólo se refieren a él con perlas tales como “monstruo”, “criatura”, “horrendo ser”, “engendro” y cosas del estilo. Por lo tanto, vamos bebiendo descubriendo a sorbitos que las mil y un referencias dadas en el cine, no están por ninguna parte… había cosas que sabía por las pelis, pero hay otras que me han sorprendido, la verdad.

Nos adentramos, en una historia de egoísmo y ambición en toda regla, donde la famosa figura encarna la maldad sin límites, llevando a cabo brutales asesinatos de la manera más cruel –nada gráfico, tranquis-.
Sin embargo, todo tiene un porqué. Y es muchísimo más sencillo de lo que parece.

La novela va a caballo entre parte narrativa y parte epistolar, buen toque, ya que se hace más amena de leer así, aunque lo que destacaría por encima de todo, aparte de su buena ambientación, son sus personajes, que tienen un tratamiento muy acertado.

Si bien en alguna ocasión se me ha hecho un poco pesado, he disfrutado mucho su lectura y me ha encantado leerlo, por ello no puedo dejar de recomendarlo.


Frase: La vela casi se había consumido, cuando, a la mortecina luz de la luna, vi cómo la criatura abría sus ojos amarillentos y apagados. Respiró profundamente y un movimiento compulsivo sacudió su cuerpo.


Hay mil adaptaciones, cuando estuve buscando información para la reseña casi muero, ya que llenaría tranquilamente dos páginas con ellas, no exagero nada.
Voy a elegir sobretodo las que he visto, y las más significativas adaptadas a la gran pantalla, ha habido otras tantas para la tele, un montón de cortos e incluso series.
Allá vamos.

-1910, la versión muda. Es genial.
-1931, de las conocidas, con Boris Karloff, un actor que me gusta mucho.
-1935, La novia de Frankenstein. Creo que es más que evidente que adoro esta peli,
-1939, El hijo de Frankenstein, con Karloff y Lugosi. Merece la pena por ver a los dos en acción.
-1942, El fantasma de Frankenstein, con Lon Chaney Jr. Otra digna de ver.
-1943, Frankenstein y el Hombre Lobo, con Lugosi y Chaney Jr. Una frikada muy interesante.
-1944, La mansión de Frankenstein, con Karloff y Chaney Jr. Más frikdas, un batiburrillo de todo un poco, también interesante.
-1957, La maldición de Frankenstein. Bienvenidos a las grandes versiones de la Hammer.
-1958, La hija de Frankenstein. Telenovelesco, ¿verdad? No sabéis cuánto.
-1958, El castillo de Frankenstein, con Karloff de nuevo.
-1958, La venganza de Frankenstein. Otra de la Hammer.
-1964, La maldad de Frankenstein. Y otra más.
-1965, Frankenstein contra el monstruo del espacio. Esta tengo ganas de verla, es de las mías.
-1967, Frankenstein creó a la mujer. De nuevo, la Hammer.
-1969, El cerebro de Frankenstein. Más Hammer, no tan escatológica como parece.
-1970, Los monstruos del terror. ¡Hola, versión española! Con el bueno de Paul Naschy.
-1971, Lady Frankenstein. Versión italiana, donde la hija del Barón crea monstruos igual que su padre, sin embargo ella los crea para disfrute sexual. Ojo, no es porno.
-1971, Drácula vs. Frankenstein. Más crossover, esta vez más sangriento.
-1972, La maldición de Frankenstein. Otra adaptación española, esta vez con el gran Jess Franco.
-1972, Drácula contra Frankenstein. Esta vez española, también de Jess Franco, donde el ayudante del doctor se lleva la palma.
-1974, Frankenstein y el monstruo del infierno. Esta vez una secuela de una de las producciones de la Hammer.
-1974, El jovencito Frankenstein, de Mel Brooks. Adoro esta peli, buenísima y super divertida.
-1977, Victor Frankenstein. La versión sueca.
-1981, La isla de Frankenstein, con John Carradine. Un batiburrillo con extraterrestres.
-1984, Frankenstein’s Great Aunt Tillie, con Donal Pleasence. Muy divertida.
-1990, La resurrección de Frankenstein, de Roger Corman. Una versión diferente (no me convenció nada)
-1994, Frankenstein de Mary Shelley, la de De Niro. De las más comerciales.
-1995, Monster Mash. The Movie. La versión musical dirigida por Joel Cohen.
-2009, Frankenstein Unlimited. Versión canadiense, muy interesante, ya que está hecha de seis partes, cada una dirigida por diferentes directores jóvenes.
-2013, Frankenstein’s Army. Situada en plena Segunda Guerra Mundial… tan peculiar como suena. Con estética muy de videojuego.
-2014, Yo, Frankenstein, basada en la novela gráfica de Kevin Grevioux (guionista del film).
-2015, Víctor Frankenstein, dirigida por Paul McGuigan y con Daniel Radcliffe. Interesante, me gustó más de lo que pensaba.

Escrito por Shorby hace 11 meses, Su votacion: 7

FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO IMPRESCINDIBLE POR CULTURA LITERARIA
2.67 con 3 votos

Al contrario que mi relectura de uno de mis otros clásicos de juventud ("El misterio del cuarto amarillo"), Frankenstein ha corroborado su posición entre mis favoritos. Si bien es a ratos algo naif y peca como mucha literatura romántica de sobre-describir los sentimientos de los personajes (venga y venga a repetir lo tristísimo-desolado-horrorizado que está Frankenstein, en vez de dejar que la narración lo cuente por sí sola), es, aparte de tremendamente original (para muchos la primera novela de ciencia ficción), una preciosa reflexión sobre cómo los prejuicios acaban deformando a quienes los sufren y cómo no puedes esperar que si tratas a un perro a palos, este sea cariñoso.

Con todas sus faltas, la sigo considerando imprescindible y eso sí por favor, olvidaos del mito clásico del imaginario popular sobre el monstruo. O mejor no os olvidéis de él y leed el libro: os sorprenderéis.

Escrito por arspr hace mas de un año, Su votacion: 8

A MÍ ME PUSO MUY NERVIOSO
2 con 2 votos

... pero por la sintaxis y un uso exótico de las comas, que no sé si es cosa de la edición, de la traducción o del original. En efecto, el relato fue producto de un jueguecillo entre amigos: Lord Byron, Polidori (que era médico y ayudante del lord), Shelley (un poeta al que nadie hizo caso), la mujer de este (Mary Wollstonecraft de soltera) y la hermana de Mary, Claire (amante de Byron según las malas lenguas). Estaban aburridos en una noche de tormenta y jugaron a contarse historias de miedo, aunque luego las refinarían al salirles productos que podían aspirar a más. Para haber sido concebido en estas circunstancias no está nada mal, aunque haya sido muy retocado luego.

Escrito por Minaith hace mas de un año, Su votacion: 7

ADELANTADO A SU ÉPOCA
2 con 2 votos

Es alucinante como partes de este libro ha adelantado técnicas modernas (Si bien otras ha fallado por mucho). La escritora relata muy bien la humanidad y posterior deshumanización del monstruo. Después del libro recomiendo ver también la pelicula de De Niro. Es bastante fiel.

Escrito por tazguy00 hace mas de un año, Su votacion: 8

GRANDIOSO
2 con 2 votos

Tenía este libro en una pila, como muchos otros, esperando a que me fijara en él. Y un día lo hice, sin muchas ganas, pero lo empecé. Y qué grata sorpresa me llevé nada más comenzar su lectura. Desde el principio estás deseando saber más sobre lo que ocurre en ese barco tan lejano de toda civilización, de la triste historia del doctor y, aún más, del "demonio" que vaga por el mundo.

La escritura está tan cuidada como el desarrollo de la historia. Todo fluye de manera natural; y asombra pensar qué hubiese pasado si al monstruo le hubiesen tratado como él quería.

Este libro te da pie a pensar en el comportamiento humano y sus múltiples caminos.

Escrito por auragris hace mas de un año, Su votacion: 10