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EN LA ORILLA

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Portada de EN LA ORILLA

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Autor: RAFAEL CHIRBES
ISBN/ASIN: 9788433997593
Género: Narrativa
Editorial: ANAGRAMA
Fecha de publicación: 2013
Fecha de edición: 2013
Número de páginas: 440

Sinopsis:
El hallazgo de un cadáver en el pantano de Olba pone en marcha la narración. Su protagonista, Esteban, se ha visto obligado a cerrar la carpintería de la que era dueño, dejando en el paro a los que trabajaban para él. Mientras se encarga de cuidar a su padre, enfermo en fase terminal, Esteban indaga en los motivos de una ruina que asume en su doble papel de víctima y de verdugo, y entre cuyos escombros encontramos los valores que han regido una sociedad, un mundoy un tiempo.El bienestar y su reverso inseparable, la codicia y los falsos proyectos, convertidos en materiales de derribo. El espejo en que se mira la vida de Esteban, a su manera un hombre sin atributos, devuelve una imagen hecha de sueños rotos y de ilusiones perdidas. Nada se ha librado de la voracidad. El amor, la familia, la amistad y los códigos sociales también han formado parte del menú en este banquete de unos pocos.Como es habitual en las novelas de Rafael Chirbes, el interior de los personajes, lo que éstos piensan y sienten sobre sí mismos y sobre el mundo que habitan, se corresponde con un determinado paisaje exterior que en este caso tiene como referencia ineludible al pantano. Éste, principio y final de la narración, va adquiriendo un creciente peso simbólico que, siempre sujeto a un feroz materialismo, nos ayuda a comprender las complejas relaciones que los seres humanos mantienen con su entorno y con su historia. La novela nos obliga a mirar hacia ese espacio fangoso que siempre estuvo ahí, aunque durante años nadie parecía estar dispuesto a asumirlo, a la vez lugar de uso y abismo donde se han ocultado delitos y se han lavado conciencias privadas y públicas.Heredero de la mejor tradición del realismo, el estilo de En la orilla se sostiene por un lenguaje directo y un tono obsesivo que atrapa al lector desde la primera línea volviéndolo cómplice. La variedad de recursos ?monólogos, narración en tercera persona, diálogos? permite abrir el campo de la novela a otras situaciones y personajes. El perro Tom, Liliana, el oportunista Francisco, Justino y el estafador Pedrós componen una red de intereses y rencores.Después de Crematorio, la novela anterior del autor, galardonada con el Premio de la Crítica, entre otras distinciones, y considerada como «una de las mejores novelas españolas en lo que va de siglo» (Ángel Basanta, «El Cultural»), En la orilla es una magnífica y terrible obra maestra, de todo punto inolvidable.

Etiquetas: Premio de la Crítica

Ficha creada por Krust

 
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UN TRISTE PESIMISMO
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Que quede esto bien claro desde el principio: En la orilla no es una novela sobre el estallido de la burbuja inmobiliaria a pesar de que es como se ha publicitado. Si Crematorio nos cuenta como se fue acercando hasta llegar a la orilla aquel tsunami, esta otra orilla, lo que quedó tras su paso, es solo un escenario propicio para contarnos muchas más cosas, todas ellas desde el punto de vista tremendamente pesimista que tiene Chirbes del ser humano.

Chirbes es el Lobo Antunes patrio (sobre todo en esta obra que es narrada en primera persona prácticamente en su totalidad, con la misma verborrea incontenible (no es peyorativo), ese derroche narrativo que ambos comparten, esa literatura chorro, imparable, sin apenas pausas, con esas páginas que parecen impenetrables muros de palabras que son una delicia penetrar a pesar de la tristeza que destilan. Tampoco existe aquí una línea de tiempo que partiendo de un punto A se dirija a otro B mientras se van sucediendo los hechos que llevan a otros hechos. Ambos autores gustan de combinar el pasado y el presente, e incluso el futuro (con más confusión y mezcla el portugués), en ese collage de imágenes que, sin ningún orden (aparente), componen la obra.

Porque eso es la novela, un gran collage de imágenes que no se terminan del todo, que vuelven para ser completadas con más detalles, que se van acumulando y que van modificando detalles anteriores que acaben por perfilar el dibujo de los personajes, su carácter, su historia. Imágenes de cielos llenos de plumas y grúas inmóviles y abandonadas, de esqueletos de edificios, de montañas de escombros, de aguas contaminadas y pestilentes, de hombres heridos sentados ante el televisor día tras día, de mujeres dejando en la caja del supermercado ese lápiz de labios que no se pueden permitir. Imágenes que componen la derrota colectiva que han sido estos años y que es el escenario de este libro, y donde se abren agujeros negros (pocas veces mejor utilizado el color) que, como en esos libros infantiles donde la ilustración a doble página está plagada de múltiples ventanitas que pueden abrirse gracias a unas pequeñas pestañas, asistimos a muchas otras situaciones, otro cuadros que nos enseñan aquello que surge más fácilmente en los momentos difíciles pero que siempre estuvo ahí, aquello que nos conforma independientemente del contexto que nos haya tocado vivir... y no hay ventanas a la esperanza, y quizás ese es el fallo que pueda tener la novela (eso y también esa cantidad de escenas secundarias a las que se les da quizás demasiado protagonismo restando tensión narrativa a las historias vertebrales de la novela).

Porque también Chirbes comparte con Antunes un mismo pesimismo existencial, con la misma tristeza patológica, con parecida concepción del ser humano -"un malcosido saco de porquería"-. Si en tiempos del padre del protagonista ese escenario propicio fue la guerra y la posguerra, ahora es la gran verbena que fue esta nuestra España de final e inicio de siglo y la fortísima resaca posterior. Y eso que ha sido la vida de los españoles en estos últimos 20 años, ese retrato de toda una época que nos ha querido pintar el autor, sirve de pretexto para hablar de la vida, tal cual, sin apellidos.

Una vida en la que no hay equilibrio, la balanza está irremisiblemente inclinada hacia un lado. La familia, como condicionante de tus inicios y como pesada cadena que te sujeta y te detiene después; la lealtad hacia esos amigos que evolucionan en direcciones no coincidentes con las nuestras; el amor como fuente de sufrimiento; los anhelos juveniles no alcanzados ("te persigue lo que no alcanzas"); la desesperanza senil ("Como si la vejez no fuera un estúpido epílogo y tuviera algo que ver con la vida propiamente dicha"); la ilusión de ese sucedáneo de inmortalidad que proporcionan la llegada de los hijos y la muerte de esa ilusión. Todo es degeneración, toda la vida es una caída, el deterioro físico, el avinagramiento del carácter que nos invade tras la acumulación de decepciones, de amores malogrados, de metas no cumplidas, de errores e injusticias cometidas, la amistad que se corrompe, el amor que se evapora, el interés egoísta y hasta criminal por encima de todo. Pobres, ricos, explotados y explotadores se unen en esa tremenda concepción del ser humano. Muchos pierden, otros saben caer de pie... los peores de todos.

En cualquier caso, el balance final de la lectura de esta novela es positivo; me gusta mucho la forma de narrar de Chirbes y me gustan muchas de las cosas que dice y siempre aguanto mejor el pesimismo que el optimismo de los buenistas.

Escrito por Guille hace mas de un año, Su votacion: 8