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EL EXTRANJERO

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Portada de EL EXTRANJERO

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Autor: ALBERT CAMUS
Título original: L’Étranger
ISBN/ASIN: 9788496580206
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: PLANETA
Fecha de publicación: 1942
Fecha de edición: 2007
Número de páginas: 184

Sinopsis:
Extranjero en su tierra, extranjero de sí mismo, Meursault vive una angustiosa situación. Íntimamente ajeno al alcance moral de sus actos, llega a asesinar, a la prisión, al patíbulo, y no hay para él, en este inevitable proceso, ni rebeldía ni esperanza. En estas páginas magistrales, el realismo logra la perfección: Meursault nos refiere su historia, no la de sus razones y sentimientos, sino la de su imposible destino. Novelista, dramaturgo y ensayista, Albert Camus nació en Orán (Argelia) en 1913. Estudio en África del Norte y trabajó en distintas actividades hasta convertirse en periodista. El extranjero empezó a gestarse, según parece, en 1937, mientras Camus convalecía en un sanatorio de una tuberculosis recurrente, y lo terminó en 1940. El libro fue publicado dos años después. Durante la resistencia, Camus dirigió el periodico Combat. Fue asesor literario de la editorial Gallimard. Recibió el Premio Nobel de Literatura en el año 1957. Su trágica muerte en un accidente, en 1960, interrumpió prematuramente una brillante carrera literaria en la que se destacan también El hombre rebelde, La peste y El mito de Sísifo.

 
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LITERATURA 1; FILOSOFÍA 0
5 con 8 votos

Más que una obra literaria, que lo es y muy buena, El extranjero es un tratado filosófico sobre cómo vivir, cómo sobreponerse al sin sentido de vivir y cómo enfrentarse al absurdo de la muerte. No comparto sus preceptos: el existencialismo siempre me ha parecido una doctrina extraña, sin fundamento, imposible de tomar como norma de conducta ni en lo personal ni en lo colectivo. Soy incapaz de concebir tanto el existencialismo sartriano, donde el hombre, que nace arcilla informe, es el único constructor de sí mismo, como este existencialismo pasivo de Camus, conformista, aceptante de lo que hay. Quizás haya quien pueda llegar a vivir esa conformidad, alejada de todos, de una forma satisfactoria e incluso feliz… vivirla conscientemente, digo, pero a mí, aparte de egoísta e insolidaria, se me hace un imposible.

El tema se plantea en torno a un individuo, Meursault, cuya vida transcurre en una monotonía apacible, nada apasionante pero tampoco desagradable, incluso placentera en sus pequeñas cosas. Se deja ir, sensible únicamente a las sensaciones físicas, sin ningún tipo de reflexión pero sin estar sujeto a normas ajenas a él, amoral.

Un suceso dramático cambiará su vida, un suceso del que es autor pero un autor inconsciente, como si la cosa no fuera con él, como si, de la misma forma que se produce, pudiera no haber sucedido, sin motivación alguna, como algo que le ocurre. Como consecuencia de este acontecimiento se descubre inhumano en los ojos de quienes le rodean que se ven repelidos por su absoluta falta de deseos, sentimientos, moral, por su indiferencia absoluta ante los otros y la vida. La sociedad le ve como individuo de otra especie, distinto, inquietante y, por lo tanto, peligroso.

Ante esa mirada, Meursault despierta y se enfrenta consigo mismo, con él en medio de los otros, con él en la vida y, por encima de todo, con él ante la muerte. Descubre el sin sentido, el absurdo. Toda esperanza no crea más que dolor y cambiar de vida es una completa ilusión. Nada importa, las relaciones humanas son fantasmas sin trascendencia, nada es relevante, da igual una cosa que otra.

Meursalt, que se revela con cólera en un principio, vuelve a su calma anterior, una calma que es ya muy distinta a la que hasta ese momento había caracterizado su vida; la calma se hace reflexiva, propia en un sentido profundo, había, por primera vez, tomado los mandos

“Como si esa gran cólera me hubiese purgado del mal, vaciado de esperanza, delante de esta noche cargada de signos y de estrellas, me abría por primera vez a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraterno al cabo, sentí que había sido feliz y que lo era todavía”.

Al fin y al cabo, había comido cuando había sentido hambre, había bebido cuando había sentido sed, había follado cuando había sentido deseo. Meursault se presenta orgulloso a su final, fuerte como para no necesitar las mentiras consoladoras que el hombre ha inventado para afrontar su vida y su muerte (el ateísmo de Meursault es el más perfecto posible: no se rebela ante la idea de la existencia de Dios, no lo niega, simplemente no lo considera, es un problema inexistente, irrelevante, sin importancia alguna), y repudiando a esta sociedad ciega e ignorante de la que se siente orgullosamente distanciado

“Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, me quedaba esperar que el día de mi ejecución haya muchos espectadores y que me reciban con gritos de odio.”

Escrito por Guille hace mas de un año, Su votacion: 8

SE ME QUEDÓ EN EL TINTERO
5 con 3 votos

Filosofías aparte, la escritura me ha parecido magnífica. La sobriedad, su economía de medios, la neutralidad fría que se mantiene hasta casi el final casa perfectamente con la personalidad del personaje. Solo lo imprescindible debe ser dicho y, no obstante, hay un esmerado mimo por el detalle preciso, por trasmitir el hedonismo de los pequeñísimos placeres; las descripciones son contenidas, muy visuales, remitiendo siempre a las sensaciones físicas provocadas. Y ese fantástico estallido final, rápido, implosivo al que le sigue una calma reflexiva, feliz. Brillante.

Escrito por Guille hace mas de un año, Su votacion: 8

LA INDEFERENCIA COMO ESTILO DE VIDA
3.43 con 7 votos

\"María vino a buscarme por la tarde y me preguntó si quería casarme con ella. Dije que me era indiferente y que podríamos hacerlo si lo quería. Entonces quiso saber si la amaba. Contesté como ya lo había hecho otra vez: que no significaba nada, pero que sin duda no la amaba. «¿Por qué, entonces, casarte conmigo?», dijo. Le expliqué que no tenía ninguna importancia y que si lo deseaba podíamos casarnos. Por otra parte era ella quien lo pedía y yo me contentaba con decir que sí. Observó entonces que el matrimonio era una cosa grave. Respondí: «No.» Calló un momento y me miró en silencio. Luego volvió a hablar. Quería saber simplemente si habría aceptado la misma proposición hecha por otra mujer a la que estuviera ligado de la misma manera. Dije: «Naturalmente.»\"

Mersault, el protaginosta, es uno de los personajes más complejos con los que me he encontrado, cuesta digerir su indiferencia ante todo, su apatía, su falta de reacción ante los hechos que sacuden brutalmente su vida( a veces daban ganas de sacudirlo),
Criticado y condenado por la sociedad, después de todo, él no es más que el producto de la carencia de valores de dicha sociedad.
Historia corta pero intensa. Al llegar al final no queda esperanza...

Escrito por Nastenka hace mas de un año, Su votacion: 9