En sopadelibros.com utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu navegación.
Si continúas navegado por la web, consideramos que aceptas su uso.
Para cambiar la configuración del navegador y/o obtener más información del uso de cookies en sopadelibros haz click aquí.
loading Enviando datos...

CUTTER Y BONE

8.33
3 votos
Portada de CUTTER Y BONE

Comprar CUTTER Y BONE en Amazon.es

Autor: NEWTON THORNBURG
ISBN/ASIN: 9788494378249
Género: Literatura contemporánea
Editorial: SAJALIN EDITORES
Fecha de edición: 2016
Número de páginas: 386

Sinopsis:
Richard Bone es un bala perdida bien parecido que malvive como gigoló en Santa Barbara. Sin residencia fija, suele dormir en el sofá de su amigo Alex Cutter, un veterano de Vietnam tullido, trastornado y explosivo a quien Mo, su esposa, se resiste a abandonar. Sin otro horizonte que el de beberse el próximo cheque de la pensión de invalidez, el naufragio de Bone, Cutter y Mo parece irreversible, hasta que una madrugada, volviendo a casa de la pareja, Bone sorprende deshaciéndose de un cadáver a un individuo que se parece vagamente al magnate J. J. Wolfe. La mera posibilidad de que Wolfe haya cometido el crimen espolea la mente paranoica de Cutter, que no tarda en idear un plan para extorsionar al multimillonario. Pese a su incredulidad, Bone va cediendo a la presión de su amigo tullido y se deja arrastrar en una carrera enloquecida hacia el oro de Wolfe, convencido sin embargo de que el asunto no es más que una quimera fabricada por la imaginación del atormentado Cutter. Pero, ¿y si fuera verdad?

Publicada por primera vez en 1976 e inédita hasta ahora en castellano, Cutter y Bone es considerada, junto con Dog Soldiers de Robert Stone, una de las mejores novelas sobre los fantasmas de la sociedad norteamericana post Vietnam.

«Una auténtica obra maestra olvidada.» The Independent

«Un escritor formidable de inusual potencia.» The New Yorker

«La herida supurante de América tras la guerra de Vietnam.» George Pelecanos

Ficha creada por kroke

 
Ordenar reseñas:

INJUSTAMENTE OLVIDADA
5 con 3 votos

Hace ya casi tres semanas que terminé la lectura de esta novela. Una novela que, como otras mil –salimos a una por mes, más o menos-, ha sido ampliamente calificada como de obramaestrainjustamenteolvidada. Con un más que apropiado escepticismo ante este tipo de titulares pero con la confianza que la editorial Sajalín me merece y mi gusto por este tipo de literatura me hice con ella. Acerté. “Cutter y Bone” me ha parecido una muy buena novela a pesar de que al autor se le vaya la mano algunas veces con las diatribas y con alguna que otra escena, superflua o alargada en exceso, que rompen innecesariamente el ritmo de la narración, fantástico durante la mayor parte del relato; o por ese final que tanto recuerda al de una mítica película de los sesenta de la que me guardaré muy mucho de desvelar aquí el título (aunque he de reconocer que, al igual que aquella vez en el cine, también aquí me quedé un buen rato pegado a la butaca sin poder mover una pestaña). Una novela que dicen del género negro, aunque poco convencional y rompedora de esquemas en su momento. Quizás porque en realidad no es una novela negra, aunque tenga grandes ramalazos de ello (mención especial a los magníficos diálogos). De igual forma podría calificarse de novela de carretera o una historia de esas que dicen de colegas. No creo que sea una novela de género, es una novela y punto y, como he dicho, una buena novela que hace ya casi tres semanas que me ronda por la cabeza y no me deja en paz.

Qué le voy a hacer si tengo esa querencia por los personajes de perdedores, si me chiflan las historias del sueño americano convertido en pesadilla, si me hierve la sangre con esos hijosdeputa de la América profunda, fanáticos de religión, patriotismo y violencia.

“Bone no había visto nunca tantos letreros de calles con marcas de balazos, ni siquiera en un gueto. Pero luego pensó que no había nada de anómalo en ello: si la beatería y el patriotismo tenían un compañero de cama, ese era la violencia.”

Con el añadido de que en “Cutter y Bone” no solo sientes una irritable picazón de hostiar a toda esa basura blanca. Más de una vez (y de dos y de tres) arrojarías por la ventana a los dos protagonistas, y no solo por la de veces que les gritas ¡¡¡ no, jodido imbécil, no, es que no te das cuenta !!!, sino por lo despreciables que llegan a ser, por lo atractivos que nos resultan precisamente por ser tan despreciables, por hacer de su crueldad algo tan morbosamente divertido y, esto es lo más mortificante, por su jodido éxito con las mujeres, mayor cuanto peor son tratadas por este par de… ¿de qué?

Cutter, personaje de esos que por sí solos justifican una historia, vástago de una familia arruinada (ningún personaje principal procede de los barrios bajos, precisamente), ha salido de Vietnam hecho un trapito físico y mental. Encolerizado con todo y con todos tanto o menos que, claro está, consigo mismo, vive de una mísera pensión de guerra entre sarcasmos y borracheras al lado de una hermosa mujer, a la que parece castigar y despreciar por el mero hecho de amarlo, y del hijo común del que solo es consciente cuando este le molesta con sus irritantes lloros. A este hogar feliz se acopla Bone que, ahogado en una vida de joven ejecutivo de éxito, mujer, dos hijos y casa con jardín, lo abandona todo por una vida sin rumbo ni horizonte y en la que sobrevive a costa de las mujeres que se va encontrando por el camino. Dos jodidos perdedores mucho menos inteligentes de lo que ellos creen que intentan jugar una última partida con la vida apostando el resto y sabiendo y no queriendo saber que las cartas están marcadas y ellos son los primos.

La impresión es que Newton Thornburg escribió la novela en un estado de cabreo importante (quizás esa es la razón por la que se le fuera la mano en ciertas ocasiones), asqueado de toda esa vertiente negrísima del ser humano que tan bien representa una buena parte de su país, con una mala hostia del quince hacia esas cumbres infectas a las que puede llegar este sistema y esta sociedad a poco que se la deje a su aire y sin control, y con una desesperanza mortal sobre las posibilidades del ser humano.

"La vida era brutal y fea y había que soportarla solo, y cualquier amor o belleza que se encontrara por el camino era algo puramente accidental y por lo general efímero. Nada tenía ningún valor en sí mismo. No había ningún patrón oro en la vida. La moneda corriente era el papel, un papel en continua devaluación. Por descontado. ¿Alguna novedad más?"

Escrito por Guille hace mas de un año, Su votacion: 8