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CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL

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Portada de CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL

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Autor: MARIO VARGAS LLOSA
ISBN/ASIN: 9788466320375
Género: Narrativa
Editorial: PUNTO DE LECTURA
Fecha de publicación: 1969
Fecha de edición: 2007
Número de páginas: 736

Sinopsis:
Zavalita y el zambo Ambrosio conversan en La Catedral. Se encuentran en Perú, durante el "ochenio" dictatorial del general Manuel A. Odría. Unas cuantas cervezas y un río de palabras en libertad para responder a la palabra amordazada por la dictadura

 
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ZAVALITA
5 con 5 votos

Voy conociendo ya al Mario Vargas Llosa escritor, y también al novelista, y separo ambos conceptos porque creo que son perfectamente disociables. Para saber como es el escritor, bastaría ya con haber visto alguna de sus entrevistas en televisión; una persona que se expresa como lo hace él, con el sentido común, la sensatez, el equilibrio, la corrección, la dicción de que hace gala, forzosamente ha de escribir bien. En ese sentido me atrevería a establecer un cierto paralelismo con Carlos Fuentes que suscitaba también una admiración similar; en algún sentido iban ambos a la cabeza de una generación de escritores latinoamericanos dotados de un estilo y una elegancia sobresalientes, véase también Octavio Paz o Julio Cortázar.

Pues bien, Vargas Llosa no engaña; se expresa con la misma excelencia con la pluma que con la palabra hablada y su lectura conlleva disfrute y asegura eficacia, iba a decir también facilidad de comprensión pero aquí habría que matizar. Sus novelas suelen estar ambientadas en el Perú y sobre todo, en Lima y combinan personajes de estratos sociales muy variados. Tanto si concede la palabra a las minorías acomodadas de Miraflores, como a las clases medias, a los militares y miembros del gobierno, o a los cholos que forman las clases populares, el problema es aproximadamente el mismo. La jerga es casi incomprensible, el vocabulario utiliza un porcentaje alto de palabras que, en algunos casos no se entienden y en otros hay que conformarse con sospechar lo que significan; los verbos, la construcción de las frases, los modismos; es un lenguaje diferente en el que nos vemos sumergidos, que sorprendentemente es castellano, y que se entiende pese a todo. Luego, tras un cierto rodaje, el lector se va adaptando y empieza a advertir que los de la clase alta, no hablan igual que los cholos sino con un lenguaje más culto y que los de la clase media están también en un estrato a mitad de camino. Bien, pues a pesar de tener que manejar esta dificultad de las distintas hablas del país, el texto de Vargas Llosa mantiene una unidad y una eficacia sorprendente que permite transmitir bien la historia y que cada personaje se exprese según su extracción social. Por todas estas razones, señalaba yo al principio su clase de escritor de categoría.

Su otra faceta, que también señalaba es la de novelista, la de constructor de historias salidas de su imaginación o de su experiencia. Y aquí también me parece bueno, y sus historias también me resultan interesantes siendo aquí sin embargo donde me he encontrado alguna cosa que no me gusta. Empezando por los personajes, me parece que están todos bastante bien construidos, tienen carácter, tienen garra y enseguida los asimilas y te identificas con ellos; sólo haré la salvedad de que algunos de sus personajes, en especial los cholos y más aún las cholas, parecen cargar con una especie de abulia vital que les hace parecer indolentes; no quiero ser injusto achacando ese carácter a una forma de ser propia de su raza o de su nivel social, pero observo que Vargas Llosa parece entenderlo así y ese es el carácter con el que habitualmente construye esos personajes; en todo caso aprecio que esa determinación no implica desdén ni animadversión, sino al revés: mucho cariño. En cuanto a la trama, es entretenida, es sorprendente y te engancha desde el principio; hay que decir aquí que está perfectamente recreado el ambiente de los despachos y los pasillos ministeriales en todo lo relacionado con la gestión de las crisis y la seguridad del Estado durante la dictadura de Odría. Se trata de un momento histórico totalmente desconocido para un lector que no sea peruano, pero a mi me parece que da igual, y que ello no merma el entendimiento de la trama; además, los lectores españoles de cierta edad, no tenemos que esforzarnos mucho para imaginar como funcionan los entresijos de una dictadura.

Lo que menos me gusta de la historia de CONVERSACION EN LA CATEDRAL es algo que no estaba en los otros libros suyos que leí; me refiero a esa primera parte de las cuatro en que se divide el libro, en la que se dedica a mezclar varias conversaciones: es, como si estuviésemos oyendo a la vez a varios interlocutores cuyas voces se van superponiendo, de manera que a una frase de la primera conversación siguiera otra frase de la segunda y a esa otra frase de una tercera. Produce en la mente del lector, un efecto de soniquete o murmullo inagotable, que va desgranando datos y pistas sobre los personajes con un tono monótono, como de ensoñación. Ese efecto, supongo yo, debe formar parte de la intención del autor de transmitir las cosas de una manera un poco vaporosa o difusa. En menor medida no me hubiera importado, pero 240 páginas de información un tanto diluida e imprecisa se me empezaron a hacer bastante cuesta arriba. Son en definitiva, esos intentos de innovación narrativa basados en jugar con las posiciones de los distintos intervinientes, esas jugadas de algunos autores que parecen pasarlo bien poniéndole las cosas difíciles a sus lectores que han de tomarse el trabajo de desentrañar el jeroglífico en que intencionadamente convierten su obra. Me parecería bien si reportase algún beneficio al relato, pero yo no observo ninguno. Dice Vargas Llosa, que es la novela que más trabajo le dio; y yo me lo creo a pies juntillas porque es larga, con muchos personajes, y con una trama muy enrevesada; y si encima, decide contarla, al menos en parte, de una manera críptica y laberíntica, no me extraña nada que le diera mucho trabajo.

Pero estas cosas que en otros autores me han dado auténticos quebraderos de cabeza y decepciones, en Mario Vargas Llosa apenas si me han estorbado un poco; poco, en comparación con el saldo global positivo extraído de la lectura de CONVERSACION EN LA CATEDRAL, que sin duda me ha gustado más que LA TÍA JULIA… y PANTALEÓN… que son las que ya había leído y que también me habían gustado bastante.


P.D. Como ya comenté en algunas líneas de esta reseña, el tema de la discriminación que sufrió y quizá sigue sufriendo la población con ascendencia indígena del Perú, aparece en esta novela con una relevancia que casi llega al protagonismo o poco le falta. Además de resaltar las dificultades económicas y de toda índole que afectan a este sector de la población, el autor incide con mucho sentido en la imagen que las clases privilegiadas tienen de la población de origen indígena. Para la madre de Zavalita (el protagonista), que su hijo se case con una chola es la mayor afrenta y el mayor disgusto que se le podía hacer a una orgullosa madre, evidentemente blanca y rica.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 8

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Según Vargas Llosa, este es el libro que más le ha costado escribir, y no me extraña, porque entre su estructura narrativa y las veces que lo dejó apartado y lo retomó la cosa no estuvo fácil. Al principio es difícil situarse dentro de la novela, pero Mario juega de maravilla con los tiempos verbales y la sintaxis; y en cuanto descubres las reglas disfrutas la novela plenamente. Se describe con maestría tanto la dictadura de Odría como sus años posteriores. Todo ello desde los distintos puntos de vista de los personajes (tal y como está haciendo actualmente George R.R. Martin con su famosa saga), los cuales van saltando de uno a otro sin aviso previo, tanto espacial como temporalmente. Y pese a lo que le diga Ambrosio a Zavalita, son más de cuatro horas de conversación. Ojalá se junten otro día a charlar...

Escrito por Aliomo hace mas de un año, Su votacion: 8