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LA CONCIENCIA DE ZENO

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Portada de LA CONCIENCIA DE ZENO

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Autor: ITALO SVEVO
ISBN/ASIN: 9788493603311
Género: Literatura contemporánea
Editorial: GADIR
Fecha de edición: 2007

Sinopsis:
En esta novela, escrita en forma de irónicas memorias como parte de una terapia psicoanalítica, el protagonista, Zeno Cosini evoca un mundo que se desvanece, y con él el espejismo del amor y la frustración inducida por las complicaciones sociales en que se ven envueltos los indecisos protagonistas. La traducción de Carlos Manzano ha sido revisada para esta edición, que incluye un interesante posfacio de Mario Lavagetto, uno de los mejores especialistas en Svevo.

 
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UNA CONCIENCIA PECULIAR
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Como bastante casual; así podría calificarse el camino que me llevó a este libro. Iba yo buscando por las estanterías de la biblioteca algo que leer, cuando di con uno de esos nombres sonoros que rápidamente llaman la atención: Italo, Svevo. La verdad es que el autor me sonaba mucho, pero el título del libro que tenía en la mano no; “Senectud”, no me decía nada. Leí el comentario de la tapa de atrás; aseguraba, que su calidad era equiparable a la de su libro más conocido: “La conciencia de Zeno” (éste sí que me sonaba). Así pues, devolví “Senectud” al estante, busqué un poco, y ¡Eureka! “La conciencia de Zeno” estaba allí, ya tenía algo que leer. Ese fue el camino, indudablemente incierto, que me llevó a conocer esta novela; lo demás, lo de siempre, saber bien por Internet quien fue y cuales fueron sus circunstancias, y lo más importante de todo: leerlo. Como me pilló en pleno trancazo, no le dediqué todo el tiempo que en condiciones de óptima salud le hubiera dedicado; pero, así y todo, según leía iba encontrando en cada página una muestra de indefinible atractivo, que, enseguida, renovaba las ganas de continuar leyendo entre toses y congestión nasal.
Daré algunos datos de su autor. Su educación fue bilingüe, por ser hijo de un austriaco y una italiana, y por nacer y vivir en la ciudad adriática de Trieste, por entonces perteneciente a aquel Imperio antiguo y periclitado llamado Austria-Hungría, y uno de los pocos lugares por donde éste tenía comunicación con el mar. Su apellido real era Schmitz, pero para reafirmar su carácter culturalmente ambivalente se adjudicó el nombre de Italo Svevo con el que hoy es conocido. Es importante también, saber de su conexión con James Joyce en Trieste, por la amistad que mantuvieron y por que fue el irlandés quien dio a conocer la auténtica valía de su novela en Italia, después de que su publicación hubiera pasado completamente inadvertida. Todo esto ocurrió entre 1.919 y 1.923, año de su publicación, aunque la acción se sitúa en los años previos al estallido de la Primera Guerra Mundial.
El argumento de la novela, cuenta las circunstancias personales, familiares, y sociales de la vida del acomodado comerciante Zeno Cosini, y de su círculo familiar inmediato, abarcando a algunos médicos, algunos amigos, compañeros de trabajo y poco más; y todo ello, sin concurrir circunstancias añadidas como guerras u otros conflictos que influyan en sus vidas; sólo su actividad cotidiana y los avatares habituales del transcurso del tiempo: trabajo, finanzas, enfermedades, fallecimientos, matrimonios, y algunos amoríos. Cuenta la historia el propio Zeno, que en primera persona relata el acontecer de un periodo de treinta años de su existencia. La mencionada amistad con James Joyce que, a la sazón, trabajaba en la academia Berlitz de Trieste, tuvo, en alguna medida, que influir en la aproximación del autor a las modernas tendencias literarias, si bien en su caso, sin las dificultades que convierten las novelas de sus colegas británicos en experiencias, cuando menos, complicadas. El lector de “La conciencia de Zeno”, nunca se desorienta por una dificultad de ubicación en el espacio o tiempo derivada de la abstracción hacia el interior de su mente; sí que es cierto que se duda a veces sobre su identidad, cuando no sabemos si es el Zeno joven del momento de los hechos narrados el que arguye, o es el Zeno maduro quien lo hace desde la perspectiva de sus cincuenta y tantos años. Conviene aquí hacer una referencia, a las características bastante particulares del lenguaje que utilizaba; aunque recibió educación en alemán, su lengua materna era el italiano, con la peculiaridad de tratarse del dialecto de Trieste, de apreciables diferencias con el idioma italiano, unificado por aquellas fechas. Esto, no es apreciable por un lector de su obra traducida al castellano, pero sí por los lectores en su idioma, que detectan enseguida su italiano, imperfecto y plagado de germanismos como su seña de identidad personal. El relato de sus vivencias, va de manera constante poniendo en relación su comportamiento con el de los demás a la luz de su propia conciencia; esto lo hace de manera profusamente elaborada, compulsiva y vehemente, sin por ello, dejar de ser razonada, sincera en apariencia, y desprovista de tapujos. Su texto no revela un estilo rabiosamente personal, pero aun sin tenerlo, sí que está dotado de una increíble facilidad para la transmisión de ideas y sentimientos, para expresar estados de ánimo, y en general, para recrearse en todas aquellas sensaciones sutiles e inefables que se dan con frecuencia en el trato entre las personas, que él traslada al lector de una manera especialmente precisa y sentida.
La conciencia de Zeno, se convierte en uno de los referentes de la novela europea de la época, debido a la confluencia de varias circunstancias. Influye en ello la posición estratégica del escritor, que se encuentra situado en la frontera entre dos mundos muy marcados; de un lado, la cultura mediterránea, de otro la cultura centroeuropea; la estética del mundo latino, representada por el idioma italiano contra la máquina del avance alemán en lo técnico y en lo literario, empujándose mutuamente en su frontera común en el Noreste de Italia. En los años que nos ocupan, la efervescencia de la cultura alemana era especialmente intensa. La herencia de un influyente Nietzsche, o los nombres de Kafka, Mann, Musil, Roth, o Rilke tenían un peso específico comparable o incluso superior al siempre prestigioso referente anglosajón. En Italia en cambio, la atmósfera era proclive a la llegada del fascismo, y su estética venía condicionada por los gustos y la retórica nacionalista de Gabriele D´Annunzio, que como un residuo de la lucha por la unificación de Italia, había puesto de moda la admiración por cierta altanería marcial y patriótica, colindante con el fascismo. En ese contexto, “La conciencia de Zeno” dibuja un personaje de características contrarias a la arrogancia y la fatuidad propias de ese ambiente nacionalista atizado por D´Annunzio, muy fácil de apreciar leyendo el clásico infantil “Corazón” de Edmundo D´Amicis, en donde los niños crecen rodeados de retórica patriotera. Los rasgos de la personalidad de Zeno nos conducen a un tipo hipocondríaco, egocéntrico, calculador, diletante, sibarita, y cínico, a lo que hay que añadir sus escasas dotes para los negocios. Quiere, en su disposición vital y en su psicología, parecerse a Ulrich, el hombre sin atributos que dibujaba Robert Musil; sus características, son más cercanas al hombre del siglo XX que al sacado del realismo final del XIX. En esto, también ocupa una posición de frontera, pero aquí, no entre culturas sino entre épocas; su personaje, tiene rasgos propios de un hombre del siglo XX; es en definitiva, un acercamiento al hombre moderno.
Hay otra cuestión que también determina su importancia en aquel momento. Italo Svevo había traducido por entonces “La interpretación de los sueños” de Sigmun Freud al italiano. Esta poderosa influencia, le debió llevar a conceder a estas nuevas teorías una buena parte del contenido de su novela. Con el psicoanálisis comienza la obra, describiendo sus tentativas por dejar de fumar; y también con él cierra las últimas páginas del libro en un intento por utilizarlo como explicación para algunas de las dudas de interpretación que plantea su argumento. El razonado discurso de Zeno a lo largo de todo el libro, está dirigido a explicar su actitud y a argumentar detalladamente las motivaciones que tiene para actuar como lo hace; se podría pensar incluso, que una de las razones del autor para escribir el libro es justificarse a si mismo. Leyendo los comentarios que incluye la edición previos al texto, veo que se le atribuye a ese comportamiento una intencionalidad espuria e insincera, cuyo objeto sería lavar la imagen del protagonista dando una apariencia de sinceridad que no sería real; es algo así, como si el libro fuese una hagiografía de la vida de Zeno escrita por él mismo, que a su vez estaría controlada por los resortes del psicoanálisis. Yo personalmente, creo que no es necesario ir tan lejos, por que, sencillamente, no advierto esas intenciones en el texto; el enfoque de la historia a través del psicoanálisis, es algo que está en el libro y forma parte de él de manera innegable, pero es un aspecto que se lee, se asume, y, al que no se le debe conceder una mayor importancia. Entrar a desarrollarlo, supone entrar en un terreno que no me agrada, y como creo que se puede disfrutar perfectamente la novela quedándose exclusivamente dentro de lo literario, acabo por dejar de lado su faceta psicoanalítica. Pero eso sí, reconozco que es uno de esos libros que están permanentemente abiertos a diferentes interpretaciones, incluso diría, que muchas y muy variadas, y concretamente, aquellas personas que valoren esa componente freudiana tienen en ello un aliciente añadido para animarse a su lectura.
Para mí, leer “La conciencia de Zeno” ha sido un ejercicio fácil y sugerente, que me ha interesado como pocos libros lo han hecho antes. En primer lugar, su texto consiguió resultarme atractivo ya desde el transcurso de las primeras páginas y una de las razones de ello es el ingrediente humorístico que el autor incorpora a los elaborados y tortuosos razonamientos del protagonista, tiñéndolos de ironía, de agudeza y consecuentemente de amenidad. Esa sensación ligera, poco a poco, se va diluyendo a partir de la mitad del libro; se diría que según se le van añadiendo años, responsabilidades, y canas al protagonista, éste va perdiendo las ganas de bromear; pero paradójicamente, sin que, a partir de ahí, ello suponga disminución de atractivo, por que lo que se pierde en hilaridad, se gana, diría que con creces, en la hondura de los sentimientos que van afectando a los personajes. El desarrollo de la personalidad de Zeno, y las conexiones con las otros personas que le rodean, nos muestran como contempla este hombre el mundo exterior; él, se considera a si mismo un individuo peculiar, raro y excéntrico; pero al detallar sus rarezas, vamos apreciando imperceptiblemente que Zeno, en realidad, no es más raro de lo que pueda ser cualquiera; un lector auténticamente sincero consigo mismo, apreciará que algunas actitudes de este hombre, podrían también ser suyas, y me refiero a conductas en las que intervienen los defectos propios del ser humano, de las que nadie habría de sentirse orgulloso, como tampoco se siente nuestro protagonista. Esto quiere decir que el personaje destila humanidad, peculiar desde luego, pero no más que lo sería la de muchas personas con las que todos los días convivimos sí conociésemos mejor su interior; yo, desde luego, debo reconocer que me he dejado llevar por una corriente de simpatía hacia el personaje, independientemente de sus peculiaridades y de sus debilidades. Queda por confirmar al fin, aunque casi era innecesario, que Zeno es, obviamente, el álter ego del propio Ettore Schmitz en la fase principal de su vida de adulto, de la misma forma que en sus dos novelas anteriores se representaba a si mismo con personajes de nombres también diferentes al suyo, en periodos más jóvenes de su vida.
No sé cual es el perfil, del potencial admirador de este libro; tengo la sospecha, o casi la convicción, de que, pese a mis alabanzas, no todo el mundo va a encontrar atractivas sus páginas. Por su extensión, no es un libro cómodo (470 páginas); tampoco es fácil por su temática un tanto banal, y por su formato autocomplaciente, y estoy convencido de que algunos de los que se acerquen a él quedarán desconcertados: ¿dónde está la maravilla? se preguntarán. Yo creo, que hay libros difíciles por su lenguaje complicado, o por los recursos innovadores sobre la situación de los personajes, problemas estos que pueden hacer trabajosa su simple lectura. Este, no es de esos; y sin embargo, tampoco es fácil, por que si el lector se queda en la simple comprensión de la historia sin más, el balance puede revelarse simplón o escaso de contenido; para disfrutarlo, creo que hay que trascender del nivel consciente de los hechos narrados y entrar a valorar aspectos en el terreno de lo subconsciente; aventuro, que tal vez fue por este tipo de vericuetos, por los que pude yo entrar en esta historia y ver en su protagonista, valores que van mucho más allá de una percepción superficial de los sucesos que acontecen en la novela. La propia realidad bibliográfica (4 votos en SdL), demuestra que es un libro escasamente conocido. Habrá que convenir por tanto, en que, seguramente, sólo podrá ser aceptado y valorado por un público minoritario. Al escribir esta reseña, mi objetivo principal ha sido darlo a conocer tal como es, o mejor, tal como yo lo he visto (es muy difícil dar una opinión impersonal de un libro) procurando no disfrazar sus características, de tal manera que los que sigan interesados después de leer estas líneas, sean, sólo, aquellos con probabilidades reales de disfrutar del libro. Quizá, ésta pueda ser también la reseña más larga que he escrito, pero, es que, no solamente me ha gustado su lectura, es que además, me ha parecido dotado de unos valores de modernidad y originalidad que me han llevado a analizarlo más en profundidad de lo habitual y a trasladar esa información a esta reseña a pesar de ser consciente de que la leerán contadas personas debido a la escasa popularidad del autor y de la obra.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 9