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COMO AGUA PARA CHOCOLATE

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Portada de COMO AGUA PARA CHOCOLATE

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Autor: LAURA ESQUIVEL
ISBN/ASIN: 9788499081083
Género: Romántica
Editorial: DEBOLSILLO
Fecha de edición: 2009

Sinopsis:
Con gran sabiduría y sensualidad chispeante, su autora consigue, en los fogones de una vieja cocina, traducir la pasión y el amor reprimidos por la dura moral de una familia mexicana. Reflexión generacional, elogio del secreto y del amor.

 
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CRISTALINO COMO EL AGUA
4.5 con 4 votos

Pocas veces un libro cumple tan fielmente las expectativas que uno había puesto en él, en cuanto a argumento, alcance y estilo, como me ha pasado en este caso. Y es que con lo poco que sabía de él esperaba justo lo que he encontrado: una historia amena, simpática, intranscendente, más que correctamente escrita y con toneladas de tecnicismos, (vaya palabra fea en este contexto, pero esa es la palabra), culinarios y mejicanos (para más inri) que yo personalmente me he saltado en su mayoría (perdón…). Lectura rápida cuyo tono desenfadado y sin pretensiones, de cuentecillo veraniego, queda además remarcado por el uso del realismo mágico que termina de matar cualquier intento de "seriedad" del mismo.

Y esta es tanto su mayor virtud como posiblemente su punto débil. Porque al igual que he escrito en el título, en mi poco original juego de palabras, "cristalino como el agua" bien podría haber resumido como "insípido como el agua". La historia no es más que la comedia romántica sobre Tita, perfectamente llevada eso sí, pero sin que se aproveche la ocasión para narrar nada más, salvo como un meros decorados secundarios sin mayor profundidad. Ni es un relato costumbrista, ni se aprovecha para una narración histórica (o pseudohistórica), ni para un análisis psicológico de personajes, ni es especialmente ingenioso o humorístico, ...

En fin que es un libro cortito, y seguramente ameno para cualquiera, pero poco más (o poco menos, si es lo que todos buscamos en ciertos momentos). Y tanto es así que yo ya al final, casi casi he alcanzado el punto de comenzar a leer a salto de mata para darle carpetazo porque notaba que mi interés decaía por momentos. Y tanto es así que la misma Laura Esquivel debió pensar lo mismo porque de repente el último capítulo sirve de epílogo brusco al cuento en un punto medianamente lógico y argumentalmente correcto, pero que bien podía haberse trasladado hacia adelante o hacia atrás tres capítulos más o menos sin que hubiera pasado nada especialmente grave.

Lo dicho agua fresca para momentos de sed, (o como simple capricho), pero no le busquéis retrogusto ni persistencia en el paladar.

Escrito por arspr hace mas de un año, Su votacion: 6

COMO AGUA PARA CHOCOLATE
4 con 2 votos

Leí esta novela hace muchísimo, después de quedarme maravillada tras ver su adaptación cinematográfica, que alquilé en su día y para variar, recomiendo.
Recuerdo que la ví en invierno tronchada el sofá, con mi manta y mis palomitas… sin saber exactamente de qué iba (sí, también lo hago con las pelis). Y me encantó, así que no pude más que correr a por el libro.

Pongámonos un delantal y hagamos una mezcla de todo un poco, echemos en un mortero un buen puñado de amor e incorporemos poco a poco fantasía, machismo, clasismo, fantasmas y drama, aderezándolo con cierto toque de telenovela. Añadamos otra pizca de humor y una cucharada colmada de erotismo.
Y voilà, “Como agua para chocolate”.

Estamos en los inicios del siglo 20, en un rancho de Latino América. Tita y Pedro son dos jóvenes que se aman con locura, sin embargo, su relación está condenada al imposible. Ella es la hija menor de la familia, así que por tradición, debe permanecer soltera y cuidar de su tirana y déspota Mamá Elena, que la hace su esclava hasta el último instante de su vida.
Así, Pedro, para permanecer lo más cerca posible de Tita y vivir bajo el mismo techo, decide casarse con su hermana Rosaura, que todo lo que tiene de fea, lo tiene de amargada.
La chica vive con las empleadas de la casa, Nacha y Chencha, que le dan el cariño del que se ha visto despojada.
Para regocijo del lector, los “malos” (o en este caso, malas) de la novela, se ven castigados cruelmente, sobretodo la hermanísima, que contrae una desagradable enfermedad hasta consumirse del todo…. y que no voy a contar, puesto que es digna de ser leída.

La cocina se convierte en el espacio de poder para Tita, pues tiene muy buena mano, ya que pone cada sentimiento en cada uno de sus platos. Literalmente.
Nos va dejando meter la nariz en su cocina y en su libro de recetas, que marcan periodos de su vida a lo largo de la novela.

Esquivel nos regala esta peculiar historia, cuyo punto fuerte a destacar es la forma de narrar la misma mediante las recetas de cocina que Tita prepara, dando paso tras ellas al capítulo que sigue.
Así pasa de ser una trama amorosa trillada, para convertirse en una pequeña joyita, con un final que a más de uno hará saltarse la lagrimilla.

Realismo mágico puro y duro.

Escrito por Shorby hace mas de un año, Su votacion: 8