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BOLA DE SEBO Y OTROS RELATOS

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Portada de BOLA DE SEBO Y OTROS RELATOS

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Autor: GUY DE MAUPASSANT
ISBN/ASIN: 9788467023435
Género: Literatura contemporánea
Editorial: ESPASA-CALPE
Fecha de edición: 2007

Sinopsis:
En una diligencia de pasajeros, entre los que se encuentra una prostituta, es detenida en un acuartelamiento prusiano y no se le permite proseguir el viaje mientras la prostituta, Bola de sebo, no acceda a acostarse con el comandante de la guarnición. Los burgueses que viajan con ella, ante tal contratiempo, instan a la joven mediante lisonjas a que se doblegue a la petición del oficial enemigo. Ella, presionada, cede. Reanudando el viaje, la muchacha siente el desprecio de aquellos que horas antes la alentaban y ahora le critican callada e hipócritamente el sacrificio realizado para que los burgueses pudiesen finalizar su viaje.

 
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CÓMO DECIRLO TODO CON ELEGANCIA, SUTILIDAD Y TRANSPARENCIA
4.83 con 6 votos

Acabo de cerrar esta pequeña joya que adquirí por casualidad en un mercadillo. Mi edición de “BOLA DE SEBO y otros relatos” no llega a las cien páginas con letra grande y no quitaba ni una sola de ellas. A la excelente “Bola de sebo”, que no me extraña que abriera paso a Maupassant por las letras francesas, la acompañan la exquisita “Un día en el campo” y “El collar”.
Estos tres relatos comparten el genio descriptivo del admirador y amigo de Flaubert, cierto deleite en recorrer con sorna o delicadeza figuras rollizas con su pluma, y cierto gusto por una clase media incipiente -pequeña burguesía o funcionarios- que vive en la mediocridad. Probablemente el más ambicioso de todos, por longitud probablemente, sea el que cede el título a la colección.

Con “Bola de Sebo” Maupassant realiza un breve pero brillante análisis de la sociedad francesa, crea un personaje entrañable y lanza una feroz crítica antibélica.
En el marco de la guerra franco-prusiana diez personajes se unen en una diligencia para salvar sus vidas y sobretodo sus riquezas de las garras del enemigo. Tenemos tres parejas unidas por los inamovible lazos del dinero: una pareja de lo que hoy diríamos “nuevos ricos” -ambos de ingenio vulgar y astutos; la mujer tacaña y calculadora-, una pareja de “industriales capitalistas” -la peor caracterizada, con una mujer que “era consuelo de los militares distinguidos”-, y una pareja de viejos aristócratas -de afectada elegancia y énfasis en su linaje-; dos monjas movidas por una caridad a los soldados ciega para el resto de criaturas y que, por cierto, en lugar de ir a iglesia se quedaran atendiendo silenciosas a la conspiración; un revolucionario acomodado, de fachada patriótica e igual de afectado, cobarde, condescendiente que el resto; y Bola de sebo. Bola de sebo es un personaje enternecedor que es descrito magníficamente por Maupassant en un alarde de sensibilidad capaz de conjugar como el mejor de los franceses de su época lo bello y lo feo. Mejor que sea él quien describa a su protagonista “La mujer que iba a su lado era una de las que llaman galantes, famosa por su abultamiento prematuro, que le valió el sobrenombre de Bola de Sebo; de menos que mediana estatura, mantecosa, con las manos abotagadas y los dedos estrangulados en las falanges -como rosarios de salchichas gordas y enanas-, con una piel suave y lustrosa, con un pecho enorme, rebosante, de tal modo complacía su frescura, que muchos la deseaban porque les parecía su carne apetitosa. Su rostro era como manzanita colorada, como un capullo de amapola en el momento de reventar; eran sus ojos negros, magníficos, velados por grandes pestañas, y su boca provocativa, pequeña, húmeda, palpitante de besos, con unos dientecitos apretados, resplandecientes de blancura”. Aunque lo parezca no es un contemplativo bodegón, sino un retrato; si bien, la deliciosa “bola de sebo”, alimenta toda la sociedad francesa y será “vendida” para ser devorada carnalmente.
Estos diez personajes espléndidamente caracterizados representan todos los estratos de la sociedad acomodada de la época. Bola de sebo es aquel elemento extraño que sirve para invitar al contraste y mover la crítica. Todos huyen de su ciudad para salvar sus fortunas -excepto Cornudet, el revolucionario, que lo hace movido por evitar la lucha sin ser incoherente con sus elevadas ideas- pero el capullo de amapola a punto de reventar se embarca en la diligencia por salvar realmente su vida, puesta en peligro por su sentir patrio.

La trama no es más que una excusa para la crítica social y antibélica. Muestra la modesta generosidad de la prostituta, de mayor dignidad que todas las damas que la acompañan y que se ve obligada a sacrificarla para luego ser rechazada como una leprosa. La hipocresía, lascivia y morbosidad de la élite social se pone de manifiesto cuando un general prusiano chantajea con detener su viaje si no goza de la rellena cortesana. La conspiración que las tres parejas tejen para vencer la resistencia de Bola de sebo es magnífica -importante destacar aquí a la monja como peso que termina de vencer la balanza y las semejanzas con una reunión del estado mayor-, como también lo fue su acercamiento inicial a ella en la que vencen la altivez de su clase a cambio de comida. La rabia y frustración que produce después de esto el rechazo al estar de vuelta en la diligencia es inevitable.
También sirve para la crítica antimilitarista. Maupassant lo tiene claro, y lo mostrará a las claras en boca de la tabernera: la guerra es un horror absurdo, un desperdicio de hombres que deberían estar trabajando por la comunidad como tantos otros y cuyos abusos no deberían ser más permitidos que los de un vulgar asesino o violador. En este sentido brilla -hay poco que no brille en esta pequeña joya- el derrotista inicio del cuento. Pero que se oponga a la guerra no significa, como creo que decía alguien en una crítica, que demonice a los prusianos. Arremete, sí, contra los abusos del poder -el comandante prusiano-, pero admite también la humanidad de algunos de los soldados -la escena de la plaza donde el ejército invasor colabora con la comunidad.

Si todo esto funciona tan bien es por el estilo elegante, sutil e insinuador de Maupassant común a los tres relatos; un estilo donde cada palabra está ahí por una razón, y cuando no está, es por algo. Tan importante es lo que se dice, como lo que se insinúa y calla; eso es lo que me ha fascinado y tanto hecho disfrutar. Su crítica es feroz pero envuelta en un lenguaje extremadamente descriptivo que no cae jamás en lo mordaz a pesar de momentos de un cinismo apabullante y un humor socarrón. Lo que no quita que haya momentos irónicos o que el cuentista se recree con las consecuencias de la obesidad, una silueta que por lo visto le gustaba para sus relatos.
Una excelente muestra es cuando Loiseau -el “nuevo rico”- termina de mirar por la mirilla de su cuarto a Bola de sebo: “Loiseau, bastante excitado, abandonó su observatorio, hizo una cabriola y, al meterse de nuevo en la cama, despertó a su antigua y correosa compañera, la besó y dijo al oído:
-¿Me quieres mucho, vida mía?
Reinó el silencio en toda la casa. Y al poco rato se alzó, resonando en todas partes, un ronquido.” A lo que sigue una burlona descripción de los efectos nocturnos de la gordura excesiva en el obeso posadero.

En cuanto a la adaptación del gran John Ford, LA DILIGENCIA, es otra muestra de cómo las mejores adaptaciones de obras literarias de calidad son aquellas que se quedan con el espíritu de la obra para rehacer el resto y a veces subvertirlo. Es curioso además constatar de qué personaje “original” parte cada uno de los de Ford.


El siguiente cuento, “Un día en el campo”, relata con el mismo estilo y elegancia la jornada de estío de una familia pequeño burguesa que huye de la suciedad de la ciudad para, los embrutecidos hombres emborracharse y las soñadoras mujeres vivir un idilio en el campo, tras el cual han de volver a la vida normal y el embrutecimiento urbano, con solo los recuerdos de una caliente tarde estival. Maupassant no pone reparos a tratar cualquier tema, por tabú que pueda ser, pero siempre desde la elegancia y sensibilidad. Especialmente explícito y delicado es el canto de amor de un ruiseñor.
“La voz del pajarillo, exaltándose poco a poco, a cada momento era más viva, como una llama que se extiende o una pasión que se desborda, y acompañaba debajo del árbol a un chisporroteo de besos. Después, el delirio de su garganta se desencadenó locamente. Hubo espasmos prolongados en un trino, grandes espasmos melodiosos.
A veces descansaba un poco, emitiendo solamente dos o tres notas ligeras, que terminaba de pronto en una aguda. O bien se lanzaba desatinado en escalas briosas, en estremecimientos locos, en sacudidas violentas, como un canto de amor furioso al que seguían gritos.
Pero calló, escuchando a sus pies un gemido tan profundo que parecía la despedida de un alma; un gemido prolongado que acabó en un sollozo”.
Como en el resto de su escritura, cada palabra está cuidadosamente escogida.

El último y breve relato, “El collar”, vuelve a tratar la mediocridad urbana, ahora de manos de un funcionario y su soñadora esposa que fantasea con pertenecer a una clase más elevada completamente idealizada. Ensueño que la hará convertirse de mujer hermosa y delicada a fuerte mujer trabajadora, y todo en vano, por no haber entrado en sus fantasías la hipocresía y falsedad de las élites.

Termino recogiendo yo también la acertada descripción de Lucero del sutil estilo de Maupassant, pero para aplicárselo a los tres relatos que he tenido la suerte de leer. Los cuentos de Guy de Maupassant tienen una estructura redonda, no sobra nada, no falta nada, el clima es justo y las descripciones acertadas.

Escrito por Tharl hace mas de un año, Su votacion: 8

TRASLUCIR LAS EMOCIONES
4.4 con 5 votos

Hacia la década de 1970 se desarrollan los hechos de este cuento de Guy de Maupassant , mientras Francia estuvo ocupada por el ejército prusiano.
Destaco que este relato y su autor son tan célebres que no requieren de mi humilde reseña. Pero en SdL no aparece ningún comentario y es una pena. No se merece ese silencio.
Un grupo de comerciantes y sus esposas logran abordar un carruaje que los lleva de su pueblo a El Havre con el objeto de escapar, ganar tiempo y no estar expuestos a expoliaciones de ningún tipo. También viajan dos monjas y una joven rolliza con reputación de meretriz, Bola de Sebo. Hace mucho frío, avanzan muy lentamente y con preocupación por el futuro. Pero también han calculado mal la duración de la posta y no hallan posada alguna para almorzar. El hambre y la sed de algo caliente o espirituoso inquieta los ánimos. Pasan las horas y Bola de Sebo saca una canasta con vituallas suficientes para resistir tres días y las reparte generosamente. Todos comen y retorna la felicidad.
El cuadro que el autor pinta del interior de la diligencia, mandíbulas batientes de pollo, crujientes panes, maravilloso vino, pasteles deliciosos, un clima de camaradería y agradecimiento a la” dama galante”que fue previsora y generosa.
Llegan a la posada, transcurre la noche y a la mañana siguiente se enteran que no van a partir por orden del militar prusiano a cargo de la aldea…..La condición es gozar de los favores de Bola de Sebo, si no…no se parte….
Aquí es necesario describir la postura patriótica e ideológica de la “dama galante”, renuente de un modo absoluto a adaptarse a la ocupación, intransigente y feroz.
Pero pasan los días y Bola de Sebo se niega rotundamente. Comienza entonces una estrategia conjunta de todos los pasajeros para convencerla de que ceda.
Con fineza y mordacidad G. de Maupassant critica la moral de los comerciantes y sus mujeres, pero especialmente la de las religiosas, ya que son ellas las que dan los argumentos más eficaces a Bola de Sebo. Como hoy, la moral se adapta a las circunstancias.
Un cuento es una estructura redonda y Guy de Maupassant tiene el mejor compás : no sobra nada, no falta nada, el clima es justo, las descripciones acertadas. Bola de Sebo en la diligencia, sujeto de oprobio e injusticia, gordita y sola, despreciada por su favor común llegó a mi corazón.

Pedro y Juan es la otra nouvelle que integra el libro que leí, la comento aquí ya que no veo que esté en otra antología.
Dos hermanos, uno abogado y otro médico, recién recibidos, disfrutan, no sin recelos, de la navegación con sus padres y una joven viuda.
Juan recibe una inesperada y abultada herencia de un amigo de la familia. Los motivos que el muerto tuvo para dejarle la herencia a ese hermano y no al otro son el tema central de la nouvelle, y el pretexto del autor para poner en palabras los celos, la envidia, la duda y el resentimiento de Pedro. La mayor parte del texto versa sobre las atormentadas emociones de Pedro, que ve toda su vida bajo otra luz : la de la traición y la mentira. Su amor filial es puesto a prueba y al no poder soportar la condena en silencio, estalla y precipita el final.
La verdadera envidia no es no haber recibido el dinero. Los celos no son el futuro matrimonio del hermano ni su promisoria vida como profesional bien instalado. Pedro sufre por el padre que tiene, su mediocridad y su escasez de entendimiento.
Como en Bola de Sebo, es magistral el desarrollo de la novela, la descripción del interior de los personajes, en línea con un romanticismo realista.
Dos relatos magníficos. Imprescindibles.
Gracias @Fausto por tu reseña de Madame Fifi que me mandó derecho a los que tenía a mano de Maupassant.

Escrito por lucero hace mas de un año, Su votacion: 10

MUY BUEN RETRATO DE LA SOCIEDAD
0 con 0 votos

Muy buen retrato de los personajes de Bola de sebo, en los que está presente la guerra, el nacionalismo, el altruísmo y el egoísmo.

Escrito por mfp78 hace 3 meses, Su votacion: 8