En sopadelibros.com utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu navegación.
Si continúas navegado por la web, consideramos que aceptas su uso.
Para cambiar la configuración del navegador y/o obtener más información del uso de cookies en sopadelibros haz click aquí.
loading Enviando datos...

BERLIN ALEXANDERPLATZ

Tendencia a subir 7
8 votos
Portada de BERLIN ALEXANDERPLATZ

Comprar BERLIN ALEXANDERPLATZ en Amazon.es

Autor: ALFRED DÖBLIN
ISBN/ASIN: 9788437619972
Género: Literatura contemporánea
Editorial: CÁTEDRA
Fecha de publicación: 1929
Fecha de edición: 2002
Número de páginas: 520

Sinopsis:
Alfred Döblin ha sido siempre una figura controvertida y es todavía hoy un autor semimaldito que no acaba de encontrar su puesto en la literatura. Natural de Stettin del Oder (hoy Polonia) escribe el libro más importante que jamás se ha escrito sobre Berlín. Judío, se convierte al cristianismo. Socialista convencido, es siempre un solitario, y, desilusionado, abandona el partido como protesta. Se llama a sí mismo autor de la burguesía y se confiesa a la vez marxista, aunque heterodoxo. Escritor incómodo, es, en definitiva, uno de los escritores más insólitos de la literatura universal."Berlín Alexanderplatz" aparece en 1929. Su éxito es extraordinario y, en pocos años, alcanza cuarenta y cinco ediciones y se traduce a varios idiomas. La novela se consideró una exaltación de Berlín, ciudad que el autor, por su profesión de médico, conocía muy bien. Los ojos de Döblin (y sus cuadernos) registran todos los detalles de la geografía berlinesa, pero como narrador omnisciente, Döblin interviene en la acción y comenta lo que ocurre. Fondo y forma se funden en un libro desconcertante y abierto a la interpretación.

 
Ordenar reseñas:

LILI MARLEN
4.29 con 7 votos

Han pasado ya varios meses, desde que leí BERLIN ALEXANDERPLATZ, y me pareció tan complejo y tan difícil, que me sentí totalmente incapaz entonces de hacer reseña alguna de semejante texto; sin embargo, detectaba que algunos perfiles de este libro me atraían solapadamente. La lectura de cualquier libro, deposita en la mente del lector sedimentos que extractados y ordenados permiten escribir su reseña; así, otros lectores dispondrán de ella para tratar de anticipar su propia apreciación del libro. Pero ese, que es el sistema habitual, no conseguí aplicarlo a un libro tan especial como BERLIN ALEXANDERPLATZ y hube de desistir. Ahora, por fin me he decidido; pero, más que una reseña al uso que informa de las características del libro, voy a hacer algo así como un boceto suelto con ciertos destellos que quedaron en mi mente. Tienen más relación con Berlín como fenómeno cultural y con el ambiente de los años veinte y treinta, que con el libro que escribió Döblin pero es a lo más que llego y quizá susciten alguna curiosidad.

Döblin, utiliza el artificio de poner juntos, conceptos tales como anotaciones de elementos literarios, localizaciones físicas, canciones populares, publicaciones, películas, y en general cualquier referente cultural que pueda tener un arraigo popular; después meterá todo en la coctelera, lo agitará y con el producto resultante adereza una historia nacida entre todas esas referencias. Döblin, la cuenta de una manera intencionadamente anárquica, que hace muy fácil perderse. Como salpica constantemente la narración con ese aderezo cultural que mencionaba, el producto obtenido es casi incomprensible (el tributo a las vanguardias) pero a la vez está cargado de resonancias, que como lejanos cantos de sirena seducen nuestros sentidos y nos recuerdan imágenes y acordes de los que no conocemos bien su procedencia exacta, aunque vanidosamente creamos intuirla entre algunos atisbos nostálgicos. Si además la historia que cuenta y que no alcanzamos a comprender del todo, está ubicada, en uno de los momentos más seductores del siglo XX, el resultado es que las resonancias son aún más cautivadoras. O al menos, lo son para los que hemos crecido en la segunda mitad de ese siglo, nutriéndonos culturalmente con los efluvios heredados de su complejísima primera mitad. He de reconocer, que a mí particularmente, me sigue conmoviendo escuchar las notas de Lilí Marlén cantadas por una ronca voz femenina en francés, en inglés y sobre todo, en alemán.

Algo de esto, está también en LAS DOS AMIGAS Y EL ENVENENAMIENTO, magnífica novela corta que Döblin escribió unos años antes de BERLIN ALEXANDERPLATZ. La lucidez, con que está escrita es espléndida, y contrasta con las tinieblas que envuelven el texto de ésta última. En puridad, su lenguaje no es difícil, más bien es popular, desgarrado, e incluso a veces zafio. La complejidad no está en las frases que son claras y directas, lo complicado es no perderse; está narrada, con saltos y distorsiones que acaban por desorientar al lector por más entusiasta que sea, hasta que al final se pierde. ADIOS A BERLIN, es otra de las obras de la época de entreguerras, que viene a cuento mencionar, cuando se trata de este asunto. Christopher Isherwood, creó en ella una especie de crónica de las andanzas de unos cuantos personajes desarraigados en el Berlín de los años treinta. Desde esa plataforma, ve la ascensión al poder del nazismo, y describe el ambiente deprimido por la crisis económica de esos años. Es sobradamente conocido, su personaje de Sally Bowles interpretado por Liza Minelli en la película de Bob Fosse, CABARET. Desde un punto de vista literario, las conexiones de Isherwood están más cerca de E. M. Foster que de Döblin, pero si lo traigo a colación es por el tino con que describe el ambiente que había en Berlín justo antes de la guerra. También en ese sentido, me llaman mucho la atención las actividades de los dos dirigentes comunistas que fueron asesinados en 1919 por las milicias nacionalistas, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Cualquiera que se sitúe en el Tiegarten y cruce la puerta de Brandemburgo, enfilará Unter den linden y después Karl Liebknecht Strasse, antes de llegar a la Berlín Alexanderplatz. En la mente, no dejarán de sonar las notas del himno alemán con la solemnidad de la música de Haydn y sobre todo, con el calado premonitorio de su primera y significativa estrofa: Deutschland, Deutschland über alles (Alemania, Alemania por encima de todo). Y el tal Biberkopf, buscándose la vida por esas calles con sus actitudes cerriles, violentas y horteras. Pronto, en otros escenarios meridionales se hará popular aquel soniquete repetido: “sí me quieres escribir; ya sabes mi paradero: Tercera Brigada Mixta, primera línea de fuego”, como terrible augurio sangriento. Es muy interesante para hacerse una idea de cómo era Berlín, Alemania y los alemanes en esa época, leer el libro de Sebastián Haffner, HISTORIA DE UN ALEMAN. Este hombre nacido en 1.907 en Berlín, vivió de primera mano los acontecimientos, hasta que se vio obligado a emigrar a los EEUU poco antes de la guerra, y los plasmó en un libro que es absolutamente recomendable.

Por fin, parte del bagaje que flota en mi mente sobre aquel momento, y sobre aquel país, tiene mucho que ver con los movimientos culturales de moda por entonces. La Bauhaus, Walter Gropius, Mies van der Rohe, la Einsteinturm, pero también el expresionismo alemán, la incomprensible música atonal, los cabarets, el cine, Fritz Lang, Ernst Lubitsch, la pintura, Klee, Kandinski, Kokoschka, el teatro, Bertol Brecht... Así que adiós; adiós a Berlín; adiós a todas estas cosas que muy pronto, configurado ya el escenario de la hecatombe humana, desaparecerán para siempre.

Escrito por sedacala hace mas de un año, Su votacion: 4