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BAILÉN

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Portada de BAILÉN ( EPISODIOS NACIONALES I #4)

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Autor: BENITO PÉREZ GALDÓS
ISBN/ASIN: 9788420637778
Género: Clásicos de la literatura
Editorial: ALIANZA
Fecha de publicación: 1873
Fecha de edición: 2001
Número de páginas: 208
Saga: EPISODIOS NACIONALES I (4)

Sinopsis:
El gran friso narrativo de los Episodios Nacionales sirvió de vehículo a Benito Pérez Galdós (1843-1920) para recrear en él, novelescamente engarzada, la totalidad de la compleja vida de los españoles -guerras, política, vida cotidiana, reacciones populares- a lo largo del agitado siglo xix. En BAILÉN, Gabriel de Araceli, repuesto de las heridas recibidas en la jornada madrileña del 2 de Mayo, es llevado por la trama novelesca a Andalucía, donde tiene ocasión de tomar parte en esta famosa batalla de la Guerra de la Independencia en la que los improvisados ejércitos de Castaños y los garrochistas andaluces derrotaron e hicieron capitular a los ejércitos franceses.

 
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ACEPTANDO A GALDÓS Y SU ESTILO EXPOSITIVO
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Probablemente “Bailén” es el más flojo de cuantos Episodios Nacionales llevo leídos. Hasta ahora en todos ellos había sucedido un cambio fundamental en Gabriel, en su recorrido vital antipicaresco. Comenzó el recorrido siendo un pillo, pero pronto descubrió lo que era el sentimiento -y fervor- nacional y conoció también los horrores de la guerra. Después, sentó los pies en la tierra tras descubrir el significado de la dignidad y la honra, más importantes que trepar en la escala social. Por último, el 2 de Mayo, se confundió con el pueblo español y murió a manos de los franceses para renacer ahora. En Bailen no habrá cambio alguno.

Durante las entregas anteriores, Galdós contextualizó la acción y la historia; esbozó el estado de la sociedad española en todas sus clases antes de la Guerra de Independencia -me pregunto cuánto hubo realmente de independencia en ella y cuánto de guerra civil-; nos mostró el Motín de Esquilache, la aceptación y rechazo a la entrada de los franceses, el levantamiento del 2 de Mayo y los fusilamientos del día después. Ahora divide la historia en dos partes: en la primera muestra cómo se cuece lentamente el odio al invasor y la organizada resistencia y en la segunda se centra única y exclusivamente en Bailén. Por supuesto, de forma transversal, Galdós, edulcora la historia con las aventuras y desventuras amorosas de Gabriel. Primero en la búsqueda de la desaparecida Inés después con el desenredo de la trama matrimonial en el que se ha visto inmersa.
Como es habitual en el autor, ambas partes se leen más que bien, son ligeras y amenas. Pero Galdós se pasa de burdo al querer mitificar el ejército Napoleónico, mostrar lo desordenado de las tropas españolas y la sencillez y oposición del pueblo español, para luego mostrar la primera derrota del gran Imperio. Ello requeriría de una habilidad para la épica y el manejo de emociones bastante lejana de su estilo transparente y expositivo. Así el único interés que tiene el libro al rascar un poco es la presentación de nuevos personajes. Nos encontramos con el primer personaje portador de nuevas ideas, el primero que trae consigo los ideales de la revolución francesa y que se manifestaran en la Constitución de 1812 -y en el tratado de Bayona…-. Se trata de Santorcaz, quien tendrá un rol fundamental en las futuras intrigas que se ciernen sobre Inés. Tenemos también a “Don Diego Hipólito Féliz de Cantalicio Afán de Ribera Alfoz, Conde de Rumblar y de Peña Horadada”, un señorito criado en el Antiguo Régimen más rancio, con una madre que es la viva encarnación de él. Se trata de un hombre-niño aburrido y de ideas cambiantes, campo de batalla de los valores opuestos que se empezarán a disputar España, reflejo de la debilidad a que ha llegado el Antiguo Régimen. Su madre y ayo por un lado, Santorcaz por otro. Protagonizará así uno de los momentos pretendidamente cómicos, y demasiado ridiculizante para ser creíble. Tenemos también a un nuevo pillo con escaso lugar en mi memoria, salvo por mostrar la diferencia entre él y el Gabriel actual.

Centrémonos ahora en la batalla de Bailén, ya que Galdós la dedica la mitad del libro y el honor de prestarle el nombre. Desde que Gabriel entra en el ejército, presentaremos no solo la primera derrota de las tropas imperiales, sino todos los preparativos que llevaron a ella. Se nos da a conocer así, la estrategia del General Castaños -de poco protagonismo en la novela- desde la perspectiva del protagonista -mejor informado que el resto de soldados en campaña por lo que parece- enriquecido por los comentarios de su yo futuro, el escritor. Ya en la batalla en sí, Gabriel tiene la suerte de estar primero en un lugar elevado desde donde poder ver y describir la posición y movimientos de todas las tropas, como si de un juego de tablero se tratase. Y una vez hecho esto se lanza al ataque con tal suerte que siempre está presente en los puntos más encarnizados e importantes de la batalla -el flanco derecho, la noria, el puente, etc.-. Todo será relatado con claridad, con énfasis en algunas vivencias de Gabriel y extensibles a todos los soldados -el miedo antes de la lucha, el fervor en la carga, la insoportable sed-. No habrá confusión, ni caos, ni épica, todo muy expositivo y ordenado, con la habilidad de un historiador de afición literaria dispuesto a diseccionar los apuntes y mapas sobre la batalla.

Por lo demás, como he dicho, hay poco que mencionar. Algún pequeño acierto como acompañar los saqueos y barbaridades que cometieron aquí los franceses con una breve insinuación a lo que les ocurrirá cuando les encuentren perdidos por el camino el pueblo llano -y lleno, de odio-; o algún juego casi cómico -aunque yo no sonría- que se trae al jugar con la información de que goza, gracias a la perspectiva histórica y mayor cultura, el lector y frente los personajes: como al mostrar las exageradas bravatas de los valientes españoles, o las confesiones de los compañeros de Gabriel, o al situar en conversación a dos personajes -demasiado parecidos- caracterizados por su cobardía, inventos, fantasías y vanidad como son Malespina y el “diplomático”.
Pero sin lugar a dudas de toda la novela me quedo con la admirada, sincera y mágica descripción de los campos de la Castilla la Mancha.*

Y aun con todo esto he disfrutado la entrega. Solo era cuestión de aceptar las cosas tal y como son, de no esperarme más de lo que Galdós puede dar y de no pretender leer un castizo Guerra y Paz. Una vez asumido esto, Los Episodios Nacionales son entretenidos, interesantes en algún aspecto y fácilmente digeribles.

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* Para no alargar más la reseña -por una en que no me alargo…- a quien le interese tiene aquí lo mejor del pasaje sobre la Mancha al que me refiero. http://es.wikisource.org/wiki/Bail%C3%A9n_:_5 (dos últimos párrafos)
Nos vemos con Napoleón en Chamartín

Escrito por Tharl hace mas de un año, Su votacion: 6